Las charlas de Yolanda Reyes son de “las más taquilleras” del Hay Festival. Cada vez tiene más seguidores, no solo por los libros que escribe sino por su apasionado reto de hacer que los jóvenes desde temprana edad descubran el placer de la lectura. Al escucharla, su dulce voz resuena convincente. Cada vez que interviene recibe aplausos y a más de un asistente hasta se le agua el ojo cuando la autora habla de la relación tan especial que tiene con el mundo de las letras. “A mí me movió las fibras, -dijo una maestra de Membrillal- todo lo que expresó lo voy aplicar, realmente a la hora de leer somos los primeros que tenemos que dar ejemplo”.

“Lo mío no es venir a dar lecciones de literatura, intento ir más allá de la acción cultural, estoy aquí, especialmente, para trabajar con los docentes. El sistema educativo jamás podrá rendir frutos en términos de calidad si no es capaz de producir verdaderos catedráticos apasionados por la lectura. ¿Qué estamos haciendo para formar maestros lectores? Es una pregunta que tenemos que hacernos”, manifiesta de entrada la autora.

¿Básicamente, qué otros esfuerzos deben hacerse para que se vea el fruto de lo que el Hay Festival ha venido sembrando en las comunidades y barriadas cartageneras, en lo que respecta a la formación de lectores?

El Hay hace una acción importante pero los esfuerzos sostenidos de formación de lectores tienen que ser esfuerzos de políticas públicas, soportados por la institucionalidad y tienen que involucrar, necesariamente, procesos de largo plazo de formación de maestros. Necesitamos una apuesta decidida del Estado. ¡Cómo se van a formar lectores en escuelas y colegios si nuestros maestros no están leyendo! Y si ellos no leen, si un docente no se apasiona por esta actividad, jamás podrá promover con efectividad la lectura. No se puede despertar el placer de algo que no nos gusta.

Yo acepto dichosa participar en este tipo de eventos, porque un escritor logra comunicar, logra abrir una puerta que muchos no pueden abrir, pero tengo claro que no garantizamos el proceso que debe seguirse. El proceso es una sucesión de etapas en el tiempo, tiene muchos componentes. También están la casa, la biblioteca y la escuela.

¿Es indispensable esta trinidad en este reto?

Yo creo en las trinidades. Para formar lectores es indispensable trabajar desde esos tres escenarios: la escuela, la familia y la biblioteca. Por supuesto, los espacios no convencionales son importantes, un  festival como este aporta mucho, pero cada uno de los espacios que te estoy mencionando tiene un rol específico. La escuela es el lugar de lo que hay que vivir, de lo que es “obligación”. Los niños de este país –o por lo menos, la mayoría- van sí o sí todos los días durante mas de 11 años a la escuela, el derecho a la educación está garantizado, entonces en ese lugar es posible acompañar un proceso lector desde la primera infancia hasta el bachillerato. La lectura toma mucho tiempo en la vida, hay que trabajar por igual con la familia, involucrar a los padres y acercarlos a los libros. Asimismo, la biblioteca debe crear estrategias continuadas, la posibilidad de monitoreo es de la escuela; esta trinidad debe asumir ese papel, no se lo puede legar a nadie. El protagonista de esta hermosa labor es sin duda el profesor, ellos tienen que ser amantes de los libros para lograr transmitir ese amor.

Usted es escritora, educadora y promotora de lectura, ¿dónde se siente más cómoda?

Me gustan esos tres vestidos, me revisto dependiendo de la ocasión y el momento. Soy cuidadosa de saber hacerlo.

¿Qué aprenden los niños explorando libros?

Que hay un mundo. Aprenden a usar el lenguaje para contar las historias de la vida, descubren que todos vivimos experiencias similares, saber que a otros les pasa lo mismo o algo parecido nos permite entendernos y reconocernos.

Algunas de sus charlas terminan siendo espacios de indagación sobre ciertos problemas de la infancia, teniendo en cuenta la temática que abordan sus primeros libros. Me sorprendió que luego de su conversación con Patricia Lara Salive y Marta Orrantia se levantaran varias personas a pedirle consejos.

Suele sucederme esto pero siempre trato de hablar desde la literatura y de la literatura. La gente cree que los escritores somos una especie de chamanes, y a veces lo podemos ser pero sólo en el papel. Si bien, nuestro trabajo como escritores es sobre la vida, porque hablamos de las emociones profundas que todos sentimos, y que por lo general no nos atrevemos a nombrar o reconocer, mis libros no deben ser tomados como de autoayuda, reclamo para ellos el mismo lugar de cualquier escritura. A veces veo que hay temas que tienen un tinte todavía peyorativo en la opinión y en los medios. Dicen: ah, este libro es de mujeres, y el otro es de literatura infantil. Así los van catalogando. Lo literario tiene una lógica que es distinta, es un trabajo con el lenguaje, la construcción de los registros, del personaje, en fin, pero bueno, si mis libros  mueven emociones y dejan cosas resonando en la vida de los lectores, está bien que se expresen con libertad.

 

 

, Yolanda Reyes: “Necesitamos una apuesta decidida del Estado para formar maestros lectores”, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/yolanda-reyes-necesitamos-una-apuesta-decidida-del-esta-articulo-677313, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/feed, ELESPECTADOR.COM – Zodiaco, Cultura,


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