En un país donde más del 50 % de su territorio continental e insular está cubierto por bosques y las noticias hablan más de incendios y de deforestación que de lo que realmente estamos perdiendo como nación, ya era hora de empezar a conocer de manera sistemática y organizada qué es lo que ocurre allí, bajo el dosel, cuáles son los árboles que allí crecen, cómo lo hacen, cómo son esos ecosistemas y cómo los utilizan las comunidades que viven bajo su sombra.

Saberlo no es útil solamente para los ambientalistas; sirve para gestionar políticas públicas en agricultura y comercio por ejemplo, o para calcular el carbono que emiten, negociarlo a nivel internacional y saber hasta qué punto Colombia puede asumir compromisos para su conservación.Investigadores y habitantes de los bosques han empezado a identificar sus árboles y clasificar estos ecosistemas colombianos, registrar sus características fundamentales como su extensión y ubicación, el tipo de bosque de acuerdo con los árboles que allí se encuentran y las condiciones en las que están, entre otros. Para hacerlo han cruzado territorios difíciles, a lomo de mula, en canoas, muchas veces en largas y extenuantes caminatas, para llegar a aquellas parcelas que fueron definidas como representativas de estos ecosistemas. Son ellos los que ‘abrazan’ los troncos de los árboles para medir su diámetro, usan gps para ubicar la posición exacta de las diferentes especies, toman muestras de la madera en descomposición y del suelo que luego envían a laboratorios para su análisis, y de hojas, tallos y flores que van a parar a los herbarios para su estudio y comparación con los existentes.

Así, desde 2015, en el marco de la estrategia para levantar el Inventario Forestal Nacional (IFN), liderado por el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), con recursos del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADS), ya se ha adelantado el trabajo en el 15 por ciento de las áreas seleccionadas. Para el 2018 se espera tener el ciento por ciento inventariado y a partir de allí, cada cinco años se volverán a medir las características de las parcelas para inferir cómo han cambiado, qué especies son nuevas y cuáles han desaparecido.

La idea ronda desde principios del siglo… pasado

La idea de inventariar los bosques viene de 1919, con la Ley 119 sobre explotación de bosques nacionales. Casi un siglo después, el Ideam y el DANE asumen el reto de empezar a diseñar cómo hacerlo, y en 2009 el Grupo de Bosques del Instituto publica un documento con el paso a paso para lograrlo. Solo en 2015 María Saralux Valbuena, subdirectora de ecosistemas e información ambiental del Ideam, inicia su implementación de la mano de sus institutos de investigación científica hermanos, como el Sinchi del Amazonas, el IIAP del Pacífico y el Humboldt, que se ha encargado de las regiones Caribe, Andina y Orinoquia.

Empezaron por revisar la información existente, consultaron estudios desde 1950 y de los más recientes, entre 1990 y 2014, identificaron alrededor de cinco mil parcelas distribuidas por todo el territorio colombiano, donde se han realizado investigaciones puntuales, más de 100 proyectos asociados a inventarios de bosques. Ahora, con una metodología única para capturar datos, el IFN podrá entregar resultados “comparativos, consistentes y confiables”, de acuerdo con el director del Ideam, Ómar Franco. “Esta es una segunda expedición botánica con mano de obra colombiana, con gente de los institutos caminando cada uno de los ecosistemas que tenemos en el país. Es una obra titánica”, puntualizó.

Primeros hallazgos

Ese 15 por ciento de bosques visitados en 67 municipios y 26 departamentos ha entregado ya información valiosa. Por ejemplo, 121 de las 8.779 muestras biológicas obtenidas hasta ahora corresponden a nuevos registros para el Catálogo Nacional de Plantas y Líquenes de Colombia, la mayoría del Amazonas. Se han identificado 24 especies amenazadas, 44 endémicas –exclusivas del país– y 446 especies en el Amazonas que tienen algún tipo de utilidad, como alimento, medicinal, de uso artesanal, para combustible o para forraje, ornamental o maderable.

Son seis mil millones de pesos que el Minambiente y el Ideam han invertido, y se espera que con los resultados obtenidos en esta primera etapa se asignen fondos de cooperación internacional.Científicos y comunidades trabajan juntos

Más de 300 coinvestigadores, pertenecientes a las comunidades de los territorios inventariados han participado en las salidas de campo. “Esa es la huella social del Inventario”, dijo Franco. “Nunca llegamos a los territorios a tomar muestras; primero hacemos una identificación de las comunidades que están allí y socializamos el proyecto”.

Para lograr la confianza de los habitantes del lugar, “el secreto ha estado en la Amazonia y el Pacífico con los institutos (de investigación) que son reconocidos, los respetan, los aprecian, y son ellos los que han abierto los espacios. Esa ha sido la mejor estrategia”, complementa Valbuena. Además agregó que en concepto del Ministerio del Interior, el Ideam no necesita adelantar procesos de consulta previa para hacer el IFN “porque es una labor misional del instituto”.

En esta alianza, los miembros de las comunidades son los que conocen su territorio, las especies y su dinámica. Al lado de los investigadores aprenden técnicas de muestreo, toma de datos y formas de preservar las muestras. Franco aclaró que si bien la información que están encontrando es pública, “en ciertos casos se aplicará una restricción asociada a las coordenadas de una especie forestal que sea de interés para las comunidades”. Hasta ahora son 31 las comunidades étnicas con las que han trabajado en seis territorios de consejos comunitarios, 14 resguardos indígenas y 20 territorios colectivos. Así se hará para todo el país.

William Klínger, director del IIAP, dice que entre las ventajas del IFN está el “garantizar que la información que levantamos allí constituya una opción productiva real para que la gente tenga mejor bienestar colectivo”.

“Entre más apropiación haya y más certidumbre tengamos de para qué hacemos este inventario las comunidades van a saber que allí tienen un futuro enorme y una capacidad de generación de sus propios recursos”, remató Franco.

, Uno a uno, contar los árboles del país, http://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/uno-uno-contar-los-arboles-del-pais-articulo-663273, http://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/feed, ELESPECTADOR.COM – Medio Ambiente,


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Jose Raul Lopez Daza