Como complemento a la temática francesa, una de las novedades más destacadas de la undécima edición del Festival es la presentación de Las bodas de Fígaro, ópera de Wolfgang Amadeus Mozart con libreto de Lorenzo Da Ponte, en coproducción con el Spoleto Festival dei 2Mondi de Italia. Las bodas de Fígaro es, sin lugar a discusión, un pilar en la historia de la lírica, una obra de grandes dimensiones que llega al corazón de los amantes de la música y de los seguidores del género teatral. La escena se desarrolla en la Sevilla del período clásico y sus personajes nos muestran un mundo que, al estudiarlo de manera detallada, no está lejano de aquello que se vive en la cotidianidad de nuestro siglo XXI. Dos clases sociales severamente marcadas se encuentran en una aventura donde el amor es protagonista. 

Las bodas de Fígaro es la segunda obra de una trilogía ideada por Pierre-Augustin Caron de Beaumarchais. Las otras dos partes son: El barbero de Sevilla y La madre culpable. Beaumarchais en su tiempo fue figura muy importante en el desarrollo de los eventos que llevarían a la revolución francesa. Su obra fue censurada en repetidas ocasiones. Lorenzo da Ponte y, especialmente, el genio musical de Mozart lograron, sin embargo, destacar lo humano en la obra de Beaumarchais, mediante un humor exquisito y de detalles que muestran la fragilidad en todos y cada uno de sus personajes. El público de Viena y, posteriormente, el de Praga recibieron de manera favorable esta ópera sin imaginarse que, con ella, Mozart estaba cambiando la historia del teatro lírico.

Nunca antes una ópera habría requerido tanta atención de una audiencia acostumbrada hasta entonces a ver la ópera como una forma de entretenimiento. En el período barroco, el teatro de ópera era considerado como un lugar donde se hablaba de política, se gestaban romances secretos, se jugaba a las cartas en los elegantes palcos y hasta se disfrutaba de las delicias de la buena mesa. Mozart, desde los primeros compases de la obertura, despierta la atención del público y, cuando se levanta el telón, nos sentimos atraídos por la sencillez y transparencia de sus protagonistas: Fígaro, quien mide las dimensiones de su habitación, y Susanna, embelezada por la delicadeza del traje que llevará en su noche de bodas.

En ese mismo acto encontramos a Cherubino, un adolescente eternamente enamorado. En el segundo acto vemos a Rossina, ahora la condesa de Almaviva, quien con nostalgia recuerda la felicidad al lado de su marido. Con la ayuda de Fígaro y Susanna, ella recuperará el amor del conde.

Mozart logra acentuar aquello que vive cada personaje y brindarles una tercera dimensión con detalles orquestales como, por ejemplo, aquellos propuestos en las arias de la condesa y Susanna. Los clarinetes, los oboes y las flautas dialogan constantemente con las voces femeninas. Las arias de los personajes masculinos están acompañadas por un lenguaje más sinfónico y de mayor cuerpo. Los finales de los actos dos y cuatro son verdaderas obras maestras. Cada personaje y cada situación están marcados por un cambio de tiempo o tonalidad, algo jamás visto en la historia de la ópera.

El público que asistirá a Las bodas de Fígaro, en la ciudad de Cartagena, se encontrará frente a una grandiosa producción en alianza con un festival italiano que se ha destacado desde 1958 por presentar espectáculos de la mejor calidad artística. Grandes intérpretes italianos compartirán escenario con grandes talentos de la lírica en nuestro país, con la participación de la Orquesta Sinfónica Nacional y el Coro de la Ópera de Colombia, bajo la dirección musical de Gérard Korsten, maestro que dirigió con gran éxito esta ópera en La Scala de Milán, y la dirección escénica de Giorgio Ferrara, del Spoleto Festival dei 2Mondi.

* Programador y productor Emisora 106.9

, Una mirada a “Las bodas de Fígaro”, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/una-mirada-bodas-de-figaro-articulo-665312, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/feed, ELESPECTADOR.COM – Zodiaco, Cultura,


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