El pasado 28 de agosto las redes sociales colapsaron con la muerte del popular cantante Juan Gabriel, eso era noticia, todos los medios y algunos presidentes lamentaron este suceso. El cantautor español Luis Eduardo Aute está en condiciones lamentables de salud, y casi ningún medio lo menciona. Se encuentra hospitalizado en Madrid tras un infarto que sufrió el 8 de agosto.

El maestro, “como nunca quiso ser llamado” ha alternado con Silvio Rodríguez y todos los grandes de la canción de Hispanoamérica, incluso estuvo con Juanes en el memorable concierto de la Habana. Es conocido también como un pintor original y director de cine animado. Hace más de un año tuve oportunidad de charlar con él en Bogotá sobre su vida, y aquí el resumen de ese encuentro. 

Háblenos un poco de tu origen…

Nací en Filipinas, tuve una infancia poli-lingüística y policultural. La educación primaria la recibí en inglés. Mi padre era catalán, mi abuela era valenciana, o sea que en el interior del hogar se hablaba catalán. Llegué a Madrid en 1954, a los once años de edad. Allí comencé a estudiar pintura, fundamentalmente óleo, pero me gustan todas las técnicas; vinilo, témperas, inclinándome mucho por los rostros. En toda mi vida pictórica he hecho un par de paisajes. He recibido toda clase de influencias de los maestros de la historia del arte. A los dieciséis años hice mi primera exposición individual.

¿Cómo fueron sus inicios en la música?

Comencé a escribir canciones a los veintiún años. El primer disco lo grabé en el año 1967; este año se cumplen cuarenta años de ese hecho. En esa época iba compaginando  la  pintura con la poesía y la música. Me gusta mucho leer poesía y escribir; la canción es una consecuencia de tocar la guitarra y de leer la poesía contemporánea y los grandes maestros en general.

¿Qué hecho le unió con Joan Manuel Serrat?  

Eso fue en 1967 cuando estábamos grabando nuestras, primeras canciones. Salimos en el mismo momento. Nos conocimos en Radio Barcelona; yo tenía que alternar con él un par de canciones. Yo con mis nervios de punta dejé mi guitarra en el hotel, Serrat me prestó la suya y con ella hice mi primera canción al aire. Este hecho marcó mi relación de amistad con Serrat.
 
¿Por qué le incomoda que le llamen maestro?

Yo no relego mi categoría de aprendiz; soy un aprendiz de todo, maestro de nada.

Otro de sus amigos, Patxi Andion, lo sindica de robar libros en esos momentos en las librerías con su compañía.

Hace mucho no me veo con Patxi, no me acuerdo de robar libros con él. Confieso que en esa época era una de mis pasiones, meterme a las librerías y sacar libros sin pagar, me daba vergüenza hacerlo en compañía, siempre lo hacía solo. De esa época recuerdo que en la ruta al colegio tenía que pasar por una calle qué se llamaba la” Gran Vía, allí estaba la Casa del Libro, una librería muy grande, iba a la sección de arte y debajo de mi carpeta de estudiante sacaba uno o dos libros. Ahora, con los controles electrónicos que tienen las librerías, eso no se puede hacer. Lo que pasa con Patxi es que tiene una imaginación desbordante.

¿Cómo se encontró con él en la vida?

Éramos muy jóvenes. Una vez de vuelta yo a mi casa, se me acerca y me pregunta: tú eres Aute, yo le digo que sí; él me dice que compone, que canta; que le gustan mis canciones y, además, que tiene un grupo que ensaya en el sótano de la iglesia del barrio.

En esos momentos había un amigo común y pintor y con ellos formamos un pequeño grupo. Después me dijo que quería grabar y yo le presenté los amigos de la RCA. Allí entonces comenzó a grabar, yo después me cambié de barrio y dejamos de vernos con tanta frecuencia. En la última época nos encontramos muy poco.

¿Y su encuentro con Joaquín Sabina?

Fue algo parecido; nos encontramos cuando él estaba haciendo su primer disco, después nos fue uniendo la música. Nos reuníamos para contrastar nuestras canciones y como todos saben hemos hecho una gran carrera de conciertos.

Recuerdo con él muchas noches de madrugada, mucha bohemia. Me di cuenta de que no aguantaba más con él tanto tirón madruguero y dejamos de vernos de esa manera tan frecuente.

En su producción musical hay algunos trabajos que nacen para hacer canciones y otros que nacen para hacer poemas, ¿es esto intencional?

Las canciones salen de una manera inmediata. Los textos nacen con su melodía e inmediatamente se vuelven canciones, los poemas nacen para ser así, poemas musicalizados. Así se quedan. De ello hay ya dos discos compacto; Hay otros poemas sin música y así se van a quedar porque así nacieron, ellos nunca jamás pidieron compañía musical.

¿Cuál es la diferencia entre el poeta y el cantor?

Toda obra de arte en cualquier disciplina debería ser poética. Para mí el concepto de poesía es una abstracción. Una obra de arte puede ser un libro, una canción, un edificio; debe ser arte poético si es hecha con una perspectiva mágica. Hay mucha poesía que no es poética porque no tiene esa dimensión de estar al otro lado del espejo, de cruzar la realidad, allá donde no hay magia no hay poesía. El poeta es un mago que en vez de sacar un conejo de una chistera, saca una chistera de un conejo.

El artista insiste siempre en su último trabajo, el público se va por lo más conocido, el artista como en su caso promueve un disco que no se consigue en Colombia y que ni se conseguirá y el público insiste en lo primero, ¿cómo ve usted esto?

Esto es muy lógico; cuando yo voy a un concierto reclamo lo que me gusta, lo que conozco. Cuesta hacer conocer lo nuevo cuando el público comienza a conocer lo nuevo lo van pidiendo a medida que les va llegando, sería terrible cantar sólo lo que la gente quiere y conoce; si cantas demasiadas canciones conocidas me critican los medios porque siempre canto lo mismo y viceversa. Por eso siempre combino dejando hay veces lo más conocido para el final de mis conciertos.

Las canciones de Aute no son políticas en su espíritu, convoca el mismo público de Serrat, dicen que es de izquierda pero nunca milita. ¿Cómo hila la poesía, la pintura y la canción con la política?

Yo no compongo canciones de militancia; en mi trazo está la política de una manera sutil y en otros de una manera más directa en su espíritu propiamente dicho, como por ejemplo Al alba, Por el mar, La barbarie; claro que no son canciones compuestas para provocar políticamente a nadie son reflexiones sobre contradicciones políticas.

Toda canción creo que es una canción política. Todo lo que tenga que ver con las relaciones de un colectivo es político, o sea que mis canciones unas son más políticas que otras.

¿Cuál es su recuerdo de José María Aznar?

Todo en él fue un despropósito: su autoritarismo, la participación en la guerra de Irak, no dialogó con los nacionalistas, crecerse en su autoridad absoluta. No tengo la más mínima sintonía con Aznar.

¿Qué ha cambiado en el mundo desde la época del 70 cuando aparecieron sus propuestas artísticas?

Antes eran más los buenos que los malos. Decimos que contra Franco vivíamos mejor. El neoliberalismo global que avanza en estos mundos ha hecho posible que los ricos sean cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. Estamos viendo unas situaciones macro políticas que nunca se han dado en la historia.

Los avances tecnológicos contradictoriamente hacen que el artista se esfuerce más, debido a ello, hay más piratería y para que el artista se nutra del público se necesita de una permanencia más directa, la cultura musical nos llega más cómodamente y ustedes venden menos discos…

Todo tiene matices; que la música se pueda bajar gratuitamente de la Internet eso es bueno, pero no es justo que el que haya producido esa canción no recibe nada, el artista es explotado de esa estructura tecnológica, esto se tiene que resolver.

Se decía que cuando apareció el cine, éste iba a acabar con el teatro pero el teatro se reconvirtió. Esto de la piratería va a buscar soluciones para poder que la rueda gire. Yo soy muy poco tecnológico y sobre esto no quiero especular.

¿Esos proyectos de cantar con Silvio y Pablo Milanés y otros amigos suyos se mantienen?

Con el que más me veo es con Silvio Rodríguez, con los otros me veo cada vez menos.

¿Cómo fue el inicio de la relación con Silvio Rodríguez?

Unos amigos comunes se fueran a Cuba cuando Silvio empezaba con sus canciones, compartí a partir de ellos unas cintas magnéticas, allí me di cuenta de que simpatizaba más y concurría más al mismo espacio para ver las cosas. En 1977 nos juntamos para hacer algunas presentaciones. Cada vez me gusta estar más incomunicado, yo en mi casa, él en la suya.

El vino y el cigarrillo son sus cómplices…

Parece ser. No puedo escribir si no es con el cigarrillo… Pinto con el humo al pie. Tomo café y vino… El vino me viene bien sin exagerar. No es por el vicio sino por la virtud.

¿Le mortifica la muerte?

Esta pregunta está bien traída. Tengo setenta y un años, o sea que matemáticamente me queda mucho menos que hace cuarenta. Una manera de sacarle el quite a la muerte es escribir canciones, pintar, hacer poesía, entregar la energía a mis conciertos y sobre todo no perder la curiosidad por la vida.

¿Felizmente casado y con hijos?

Lo de felizmente hay que considerarla. Tener hijos es una responsabilidad muy grande; tengo tres hijos, afortunadamente el menor de ellos es músico, parece que trata de parecerse a mí, pinta y dibuja muy bien.

, “Una manera de sacarle el quite a la muerte es escribir canciones”: Luis Eduardo Aute, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/una-manera-de-sacarle-el-quite-muerte-escribir-cancione-articulo-654585, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/feed, ELESPECTADOR.COM – Zodiaco, Cultura,


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