“… la madera nunca muere…”. Leonard Cohen

“El Kafka del blues”… Así se refirió Bob Dylan a Leonard Cohen cuando le fue concedido en 2012, junto con Chuck Berry (a quien llamó a su vez el Shakespeare del rock and roll), el PEN New England Song Lyrics of Literary Excellence Award.

A pesar del respeto y la admiración que siento por el nuevo premio Nobel, pienso que Leonard Cohen se lo merecía más… Por lo menos lo habría recibido con mayor gratitud, celeridad y esa necesaria elegancia/distancia poética que lo caracterizó hasta su muerte:.. sin pedantería. ¿Kafka? No… Leonard era un bon vivant, un hombre fascinante y un encantador (muy exitoso) de serpientes y… de mujeres.

Su melancolía y su humor negro y seductor no son -a mi juicio- para nada “kafkianos”. Considero además que su música -sus himnos erótico/litúrgicos- pertenecen a otro registro muy diferente al del blues.

Leonard encontró una forma de recitar, de rezar, de decir y de cantar sin cantar sus poemas con “su voz de oro” que con los años -como los buenos vinos- se fue depurando y decantando… hasta convertirse en una caverna, en un templo, un pozo profundo, un cenote, un instrumento musical en sí mismo…

Amo sobre todo al último Cohen. A pesar de que en mi adolescencia me salvó literalmente la vida con su famoso Famous Blue Raincoat, el Leonard que reencontré en el año 2013, con su extraordinario disco Old Ideas, me fascinó aún más y me llevó de nuevo a sumergirme en su obra y en su vida. Al igual que me pasó con mi poeta de cabecera, Federico García Lorca en los 70 (la misma época en que Leonard me estaba salvando la vida con su Blue Raincoat) encontré un biógrafo anglosajón para guiarme: en el caso de Lorca, el irlandés Ian Gibson y en el de Cohen, la inglesa Sylvie Simmons. Dos buceadores del alma humana, tremendamente rigurosos y apasionados, con quienes tuve el privilegio de establecer una amistad/complicidad que perdura hasta el día de hoy…

Pero lo más alucinante es que en ese entonces no sospechaba que Federico era también para Leonard una obsesión y un faro… En su magistral y conmovedor discurso de aceptación del Premio Príncipe de Asturias de Literatura, Cohen le agradece a España -y en especial a Federico- por haberlo ayudado a encontrar su propia voz de poeta. Tanto era su amor por él, que llamó a su única hija Lorca, Lorca Cohen. En mi caso, Federico me ayudó a encontrar, a mis 24 años, la voz de mi cuerpo: mi corporalidad. A él dediqué mis dos primeras coreografías en el año 86, para conmemorar el cincuentenario de su asesinato: Desde la Huerta de los mudos (Teatro La Mama – Nueva York) y REBIS (Teatro Colón – Bogotá).

Flowers for Kazuo Ohno and Leonard Cohen

En el año 2008, El Colegio del Cuerpo fue invitado a bailar a Tokyo, por la Embajada de Colombia, para la celebración de los 100 años de Relaciones Diplomáticas entre Japón y Colombia. Durante esta visita tuvimos la oportunidad de conocer a los grandes Kazuo y Yoshito Ohno, pioneros de la Danza Butoh (Danza de las Tinieblas pos Hiroshima). Gracias a un hermoso e inesperado ramo de flores que los Ohno nos enviaron a nuestro camerino fuimos a visitarlos a su casa en Yokohama, con mi colega Marie France Delieuvin. Pasamos un día inolvidable con el maestro, que en ese momento tenía 102 años y su hijo Yoshito, que nos atendió con la cortesía de la que sólo son capaces los japoneses. Al salir le propuse a Marie France que creáramos una obra que devolviera las flores a estos dos gigantes de la danza mundial… Durante el proceso de investigación y creación de la obra, cuando estábamos buscando la atmósfera sonora con la que deseaba arropar este homenaje, apareció como por arte de magia (por arte de Youtube) Leonard Cohen, a quien le había perdido el rastro durante décadas. Canciones viejas y nuevas me revelaron un Cohen olvidado y otro desconocido por completo. Gracias también a Cristina Fuentes, directora del Hay Festival de Literatura, supe de la biografía escrita por Sylvie Simmons y apareció entonces, a través de su pluma exquisita, no sólo el poeta y el cantautor ya admirados, sino el personaje: el ser humano fascinante y generoso… poseedor de un finísimo sentido del humor y de una dulzura y picardía casi infantiles. Al igual que Kazuo Ohno, quien estuvo en la escena hasta bien entrados los 90 años, Cohen estaba en el pináculo de su carrera a los 80. Dos artistas que supieron hacer de su tiempo y de su edad una obra de arte: sus tres últimos discos Old Ideas, Popular Problems y You Want it Darker son el auténtico testamento de un p(r)o(f)eta de nuestro tiempo, lleno de sabiduría, amor, erotismo y sofisticación mística incomparables.

Les propuse entonces a Marie France y a Ricardo Bustamante (bailarín de la Compañía y cocoreógrafo de la obra) que Cohen fuera el universo sonoro de la pieza… y así fue: 14 canciones interpretadas por él mismo y por otros grandes artistas (Nina Simone, Anthony Hagarthy, Silvia Pérez Cruz, The Web Sisters, Anjani)… Decidimos llamarla Flowers for Kazuo Ohno (and Leonard Cohen). Otra revelación mágica ocurrió durante el proceso y de nuevo fue Federico García Lorca quien sirvió de hilo conductor: Kazuo Ohno creó su primera obra, que lo lanzaría a la fama mundial, en homenaje a la gran bailaora de flamenco Antonia Mercé, llamada La Argentina, gran amiga de Lorca y para quien él escribió un bellísimo elogio. Cohen, Ohno y quien estas líneas escribe, conectados por el duende del poeta anda-luz…

Flowers… fue preestrenada en Nueva York, en el prestigioso Watermill Center de Robert Wilson en noviembre de 2014 y luego tuvo su estreno mundial en el Teatro Colón de Bogotá en diciembre del mismo año. A través del mánager de Cohen, Robert Kory, pude enviarle a Leonard imágenes de la coreografía para pedir su bendición artística… A las pocas semanas me llegó este alentador y honroso mensaje:

“Alvaro: Leonard is very pleased and touched… says the work is excellent. Rarely does he express such praise. I look forward to supporting your project. Robert”.

(“Álvaro: Leonard está muy complacido y conmovido… dice que el trabajo es excelente. Raramente expresa tales elogios. Espero poder apoyar tu trabajo. Robert”).

Tuvimos la oportunidad también de mostrar la obra a Sylvie Simmons en nuestro estudio cuando vino a Cartagena al pasado Hay Festival… su opinión puede ser leída en el blog Leonard Cohen Forum.

Mientras escribo estas palabras me llega este mensaje de Sylvie Simmons:

“Un enorme hueco negro en el mundo, querido Álvaro.

Tengo el corazón destrozado.

He concedido un sinfín de entrevistas para la radio, televisión, periódicos, tratando de decir lo correcto, tratando de que el mundo entienda lo que ha perdido.

Con Amor,

Sylvie”

* * *

Sí, Leonard, la buena madera nunca muere.

Coda: Propongo esta traducción del poema Amén, de Leonard Cohen, de su disco Old Ideas, para ser leído en clave colombiana.

“Amén”

Dímelo de nuevo cuando haya estado en el río

Y haya saciado mi sed.

Dímelo otra vez cuando estemos solos y yo esté escuchando,

Escuchando tan atentamente que me duela.

Dímelo otra vez cuando esté despejado y sobrio,

Dímelo otra vez cuando haya visto a través del horror.

Dímelo de nuevo, Dímelo una y otra vez,

Dime entonces lo que quieres de mí.

Amén, Amén, Amén… Amén.

Dímelo de nuevo cuando las víctimas estén cantando

Y se hayan restaurado las leyes del arrepentimiento.

Dime otra vez que sabes lo que estoy pensando,

Pero que la venganza pertenece al Señor.

Dímelo otra vez cuando esté despejado y sobrio,

Dímelo otra vez cuando haya visto a través del horror,

Dímelo de nuevo, Dímelo una y otra vez,

Dime entonces que me amas.

Amén, Amén, Amén… Amén.

Dímelo de nuevo cuando el día haya sido rescatado

Y la noche no tenga derecho a comenzar.

Inténtalo otra vez cuando los ángeles estén jadeando

Y arañando la puerta para entrar.

Dímelo otra vez cuando esté despejado y sobrio,

Dímelo otra vez cuando haya visto a través del horror,

Dímelo de nuevo, Dímelo una y otra vez,

Dime entonces lo que necesitas de mí.

Amén, Amén, Amén… Amén.

 

Dímelo otra vez cuando la suciedad del carnicero

Se lave en la sangre del cordero.

Dímelo otra vez cuando el resto de la cultura

Haya pasado por el ojo del camello.

Dímelo otra vez cuando esté despejado y sobrio,

Dímelo otra vez cuando haya visto a través del horror,

Dímelo de nuevo, dímelo una y otra vez,

Dime entonces que me amas.

Amén, Amén, Amén… Amén.

* Fundador y director del Colegio del Cuerpo.

, Se fue el Kafka del blues… Leonard Cohen, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/se-fue-el-kafka-del-blues-leonard-cohen-articulo-665144, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/feed, ELESPECTADOR.COM – Zodiaco, Cultura,


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