La música ha sido el eco de la realidad. Los artistas, compositores e intérpretes, sin importar medios o consecuencias, se han encargado de la difusión de mensajes y han convertido a la cotidianidad en un experimento tan vital como sonoro. En los países que han padecido el infierno de las dictaduras, como Chile, Argentina y España, para hacer mención únicamente a naciones hispanoparlante, los ciudadanos se las arreglaban para reproducir, potencializar y multiplicar todos los contenidos musicales prohibidos por los regímenes.

Uno de los mecanismos empleados en el sur del continente para escuchar la música censurada era el disfraz, que consistía en portar los discos (en ese entonces acetatos, vinilos o elepés) en carátulas de artistas internacionales que poco o nada influían en el pensamiento colectivo.

Los registros del chileno Víctor Jara, los argentinos Atahualpa Yupanqui y Mercedes Sosa, y Silvio Rodríguez y Pablo Milanés como exponentes máximos de la denominada Nueva Trova Cubana, viajaban camuflados entre álbumes de los Beatles, los Rolling Stones o en el mejor de los casos, al lado de las más importantes obras operáticas de todos los tiempos. Cuando las autoridades represivas se enteraron de este procedimiento respondieron con la quema indistinta de trabajos discográficos. “Aquí pagan justos por pecadores” manifestaban las voces autorizadas por la dictadura. Sin embargo, la respuesta no tardó y los melómanos comenzaron a emplear ese viejo amigo llamado casete para lograr el cometido de compartir su música, sus mensajes y también sus ideologías.

Así ha sido el rol comprometido de la música. Aunque también ha desempeñado un papel menos polémico al concentrarse en la urgencia humana de la diversión. En el entretenimiento, tanto compositores como intérpretes y cantantes, han sido elementos fundamentales desde que el Papa Gregorio XIII nombró a Santa Cecilia como patrona indiscutible de la música. Sucedió en 1534, cuando se decidió que su fiesta se celebraría de manera anual todos los 22 de noviembre, fecha que corresponde con su nacimiento y fue adoptada mundialmente como el Día de la Música. El padrinazgo, al que en realidad nadie se opuso, le fue otorgado a Santa Cecilia por haber demostrado una atracción sobrenatural hacia las melodías producidas por los instrumentos.

En esta decisión también influyó el espíritu sensible y apasionado de Santa Cecilia, cuyo nombre muy pronto se transformó en sinónimo de la palabra música. La primera fiesta musical en su honor de la que se tuvo noticia se realizó en Evreux, Normandía, en 1570. Parte de la celebración consistió en un torneo entre compositores, del que un hombre llamado Orlando Di Lassus (compositor flamenco, 1530-1594) logró el premio más importante. En 1683 y quizá unos 10 años antes en Londres comenzó a festejarse anualmente el Día de la Música, tal y como se conoce en la actualidad. Sin embargo, a partir de 1905 con el patrocinio de la firma Musician’s Company logró una relevancia superior.

En Colombia, en el marco del Plan Nacional de Música para la Convivencia, desde el 2011 se realiza en el país “Celebra la Música”, una jornada que se lleva a cabo el domingo más cercano al 22 de noviembre. El propósito del evento es aprovechar el acontecimiento para socializar ante las comunidades los procesos de formación musical infantil y juvenil, además de las prácticas musicales académicas y profesionales que realizan instituciones públicas y privadas en todos los rincones de nuestra geografía.

En más de mil municipios y con una cifra superior a la de los 87 mil artistas participantes se realiza hoy la jornada “Celebra la Música”, aprovechando la cercanía al 22 de noviembre. Sin embargo, todos los días y todas las horas le pertenecen a esta musa cuya custodia, Santa Cecilia, no la desampara nunca. Santa Cecilia, bendita seas entre todos los acordes.

Información disponible en la página web: celebralamusica.mincultura.gov.co

 

, Santa Cecilia, bendita entre todos los acordes, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/santa-cecilia-bendita-entre-todos-los-acordes-articulo-666441, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/feed, ELESPECTADOR.COM – Zodiaco, Cultura,


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