“Hagamos de cuenta que esta exposición existió en un momento en que era necesario salirse de un par de categorías. Un momento en que la historia se dio cuenta de que se estaba narrando a sí misma siempre desde una perspectiva maniquea, es decir, excluyente. Un momento en el que era necesario inventarse un verbo, malhablar”. Con estas palabras, los curadores Pablo León de la Barra y Éricka Flórez invitan a la exposición “Fuerzas invisibles”: primera asamblea de críticos de arte ante la crisis del no objetualismo, que se presenta en Referentes, una sección con aproximadamente 60 obras de 30 artistas representados por diferentes galerías que participan en ArtBo este año.

Una carta del artista Álvaro Barrios solicitando donaciones para un supuesto Museo Duchamp de Arte Malo —carta que será parte de la muestra— hace eco del espíritu de la sección Referentes, pues invita a buscar en el acervo histórico de las galerías, en archivos empolvados y olvidados, las obras que merecen ser recuperadas y revaluadas por el ojo público. La muestra incluye pinturas, performances, objetos, esculturas, ensambles, instalaciones, chistes, collages, pósteres, afiches, dibujos, fotografías y hasta ruanas geométricas. Una diversidad de obras y formatos que justamente plantean preguntas sobre la condición objetual del arte y sobre las categorías estéticas de las décadas de los sesenta, setenta y ochenta en América Latina.

La ficción planteada por esta curaduría nos dice que “un congreso internacional de curadores en pos de la verdad se reunió en Tocancipá para determinar que nunca más hablarían de la verdad, sino de lo posible”. Con estos guiños al futuro y con esta relectura de la historia del arte reciente, Referentes los espera en ArtBo 2016.

“La muestra buscaba crear una exposición hipotética creada por un conjunto de críticos latinoamericanos preocupados por los nombres y las categorías que se han usado desde Latinoamérica para designar las prácticas producidas en nuestro continente”, -dice la co-curadora Éricka Flórez. “En los años sesenta los críticos y jurados de concursos de arte en Colombia no sabían qué hacer con las obras que se presentaban con obras que hoy usualmente etiquetaríamos como ‘arte conceptual’. No sabían qué hacer porque no tenían a la mano el nombre, la categoría, no tenían cómo explicar esas nuevas prácticas que estaban empezando a surgir en ese momento. En los ochenta hubo un coloquio en Medellín en torno al concepto de ‘no-objetualismo’, que fue una iniciativa por empezar a nombrar desde Latinoamérica lo que pasaba en Latinoamérica, un esfuerzo por no leer el arte producido en estas regiones desde categorías críticas extranjeras. Estos distintos ‘esfuerzos por nombrar’ fueron el punto de partida para imaginar esta exposición. Los críticos que se reúnen en una asamblea hipotética discuten sobre los alcances del término ‘no-objetualismo’, y proponen lo que ellos denominan ‘tres categorías poéticas’. Esas categorías articulan, de una manera más poética que teórica, prácticas y discursos que han sido ejes de la producción artística y teórica Latinoaméricana de los últimos cincuenta años: como la inclusión de prácticas conceptuales y performáticas para hacer denuncia política, la presencia de un cierto neoexpresionismo junto con las distintas formas en las que el cuerpo retorna a las artes visuales, y un cuestionamiento por las formas racionales y geométricas producidas en Europa y Estados Unidos. Esta exposición es un ejercicio que propone una versión posible, un escenario de transformación distinto al que de hecho haya o no haya tenido lugar entre los sesentas y los ochenta”.

Flórez puntualiza con algunos ejemplos lo que se pretendió. “Hay artistas que subvierten la propia categoría que han creado con su estilo más reconocido o con su ‘marca’. Por ejemplo, hay unas obras que muestran un lado místico de Álvaro Barrios; también una arista diametralmente opuesta de la obra más difundida de Ana Mercedes Hoyos. Hay artistas que han interrogado la geometría con materiales blandos, por ejemplo se muestran unas obras de Carlos Rojas poco conocidas, y una muy especial de Martha Araújo”.

Los formatos de la exposición son pinturas, registros de performances, objetos, esculturas, ensambles, instalaciones, chistes, collages, afiches, dibujos, fotografías. “El público -añade Flórez- verá el espacio atravesado por líneas. Una de ellas está conformada por ‘señales de humo’, categoría en la que verá artistas que le apuntan a distintas formas de inmaterialidad: como lo místico, lo conceptual, lo gestual, lo lingüístico. Otra línea es la categoría ‘travestir estructuras’, conformada por obras que insisten en poner en primer plano suavidades y durezas ocultas como el cuerpo y la sexualidad; junto con otras obras que intentan lograr una imagen de ‘lo otro’; y trabajos que usan el textil para investigar el cuerpo y la geometría como dos estancias opuestas de producción de formas. Otra línea que verá el público la hemos llamado ‘geometrías blandas’, conformada por obras que investigan o ‘rasgan’ el ángulo recto de la geometría. Así que no hay un solo hilo conductor. Estas líneas todo el tiempo se mezclan hasta crear manchas. Las categorías no se presentan separadas en el espacio, sino que aparecen y reaparecen, y se hace un despliegue con aquellas obras que constituyen un gozne entre categoría y categoría”.

, Referentes en ArtBo 2016, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/referentes-artbo-2016-articulo-661654, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/feed, ELESPECTADOR.COM – Zodiaco, Cultura,


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