La comunidad puertorriqueña ha estado emigrando a los Estados Unidos desde el siglo XIX. Durante el reinado de Fernando VII, España fue perdiendo algunas colonias en América del Norte y del Sur. En 1898, Puerto Rico dejó de estar bajo el control de España y se convirtió en territorio no incorporado de los Estados Unidos. La intervención política y económica en la isla, tras la denominada Guerra Hispano-Americana, propició las condiciones para la inmigración.

En el año 1917 la ley estadounidense Jones-Shafroth convirtió a los puertorriqueños en ciudadanos estadounidenses, eliminando así todo tipo de barrera para el traslado libre entre ambos países. Aunque no fue la única causa, el deterioro de la economía ayudó a acrecentar el fenómeno migratorio. Con la disminución en la producción de las haciendas azucareras y cafetaleras, se presentó un gran crecimiento en las cifras de desempleo del campesinado puertorriqueño y esa situación derivó en que acaudalados criollos cayeran en la quiebra. Muchos de ellos terminaron vendiendo sus tierras.

El primer éxodo puertorriqueño importante se dio a principios del siglo XX. Los primeros habitantes de Puerto Rico que emigraron a Estados Unidos se concentraron en zonas muy específicas, en su gran mayoría en el área de Nueva York, más exactamente en el Spanish Harlem. Historiadores han documentado ampliamente que entre 1918 y 1922 esta población se instala en el vecindario denominado El Barrio. Allí la música, desde un principio, tuvo un papel preponderante.

Ray Barretto, percusionista y director de orquesta, conocido en el mundo como el “Manos Duras”, pertenece a esa generación de hijos de inmigrantes boricuas que se instalaron en la Gran Manzana en búsqueda de un mejor futuro. Sus padres, Ramón Barreto y Dolores Pagán, provenían de Aguadilla, pueblo al oeste de Puerto Rico, una tierra que también vio nacer al genial compositor de El cumbanchero y Lamento borincano, don Rafael Hernández.

Raymond Barretto Pagán nació el 29 de abril de 1929 en Brooklyn, uno de los cinco distritos de Nueva York. Brooklyn también ha visto nacer a estrellas del deporte como el basquetbolista Michael Jordan y el boxeador Mike Tyson, y a figuras triunfantes del séptimo arte como Eddie Murphy, Jennifer Connelly, Al Pacino y Barbra Streisand. Pero también ha sido hogar de íconos de la música como Cyndi Lauper, famosa cantante de pop de los años 80, y Lou Reed, considerado el padre del rock alternativo, entre muchos otros personajes que han contribuido al fortalecimiento de toda clase de manifestaciones artístico-culturales.

Tras la ausencia de la figura paterna (el padre abandonó el hogar de regreso a Aguadilla, estando muy pequeño Raymond), el niño creció al lado de su madre y junto a sus hermanos, Cecilia y Ricardo. El joven aspirante a músico lo recordaba de esta manera: “Solía tocar en la cocina, con las ollas y sartenes, y mi madre me gritaba: ¡Deja de hacer ruido! Noté que aunque los instrumentos de percusión parecen más fáciles de tocar, requieren gran fuerza física. A medida que uno desarrolla la idea y la dinámica, ve que puede tocar más suave, alto, algo bonito, y explorar nuevas formas de tocar distintos ritmos. Así comencé a apreciar más el arte del percusionista” (1).

Mientras doña Dolores cumplía con el rol de padre y madre en una apretada situación económica, asistiendo además a la escuela nocturna para aprender inglés, Ray y sus hermanos compartían el humilde hogar pegados a la radio, escuchando principalmente las big bands de jazz de Tommy Dorsey, Glenn Miller y Harry James, mezclando esas audiciones con las de los discos que había en casa, grabaciones de artistas populares de la época como Daniel Santos, Bobby Capó y la banda de Frank Grillo, Machito. El propio Barretto lo expresó de manera muy directa cuando confesó: “La música fue mi salvación espiritual” (2).

“Yo creo que su madre tuvo mucho que ver indiscutiblemente con su personalidad. Creo que muy temprano en su desarrollo Ray decidió: ‘Bueno, no tengo a mi padre, así que voy a hacer lo que yo pueda, para llegar a donde quiero’. Ray determinó desde muy joven lo que iba a hacer, se lo propuso” (3), afirma el trompetista Ángel Fernández, instrumentista y arreglista de la orquesta de Barretto en varias producciones de la década de los 80.

Sobre el apellido del Manos Duras aún sigue la controversia. Nadie se ha puesto de acuerdo acerca de cómo escribirlo, si con una o con doble t… ¿Barreto o Barretto?

Mientras algunos músicos, como el timbalero cubano Orestes Vilató y el trombonista George Rivera, aseguran que debió tratarse de un error a la hora de realizar el registro de nacimiento, Ángel Fernández se adscribe a la tesis según la cual al percusionista se le expidió un documento falso para enlistarse en el ejército de los Estados Unidos en tiempos de la posguerra. Así, en 1946, cuando apenas tenía 17 años de edad, fue asignado a Alemania.

“Tomé esa decisión porque realmente no veía ningún futuro en Nueva York para mí” (4). Pero Barretto aprendió rápidamente que la vida militar no lo iba a proteger de la discriminación racial. “El ejército no estaba integrado. El soldado blanco estaba con el blanco y el negro con el negro. Yo estuve con los soldados blancos, pero era cuestión de sobrevivir, porque odiaban al latino tanto como al negro” (5).

Es durante su estancia en la ciudad de Múnich, mientras cumple su servicio militar, que Barretto se acerca al jazz. Concentrado al norte de los Alpes bávaros, conecta su oído al bebop, movimiento surgido a mediados de los años 40 encabezado por agrupaciones de formato reducido, casi todas ellas conformadas por músicos negros que interpretaban una música de impresionante velocidad y largos solos instrumentales, un sonido que se alejó de la popularidad de las bandas de la era del swing pero que en lo musical significó una evolución importante para el jazz. “Descubrí un club de soldados negros. Yo iba cuando era posible. Hice amigos: ahí descubrí quién era yo” (6).

El momento realmente clave para el posterior desarrollo de la carrera musical de Ray Barretto llegó tras escuchar la percusión de Luciano “Chano” Pozo (La Habana, Cuba, 7 de enero de 1915 – Nueva York, 3 de diciembre de 1948) en el clásico tema Manteca, junto a la orquesta del trompetista Dizzy Gillespie (Cheraw, Carolina del Sur, Estados Unidos, 21 de octubre de 1917 – Englewood, Nueva Jersey, 6 de enero de 1993). La grabación de esa pieza, pionera de la mezcla del bebop con los sonidos cubanos (de ahí la aparición de la denominación “cubop”), terminó siendo de gran inspiración para decidirse enteramente por la música.

El trombonista puertorriqueño y amigo personal de Barretto, George Rivera, evoca el hecho en referencia:

“Ray encontró una estación de radio en Alemania que tocaba jazz, y en sus ratos libres siempre recurría a oírla. Un día cualquiera suena el número Manteca con Gillespie y, según me narró en varias ocasiones, allí le entró una cosa inmensa, que no pudo parar; se fue para la estación de radio y le pidió al locutor que le hiciera una copia del disco. Esa misma noche lo oyó casi 25 veces. Ahí le entró la música y nunca miró pa’atrás” (7).

(1) – (2) Documental, “En el camino: Ray Barretto”. Film&Arts. Serie de Daniel Farhi. Director: Patrick Savey.

(3) Entrevista con el autor.

(4) Programa Son Latino. Entrevista realizada por la periodista venezolana Verónica Rasquin.

(5) – (6) Entrevista a Ray Barretto en Radio Francia Internacional emitida en 2006.

(7) Entrevista con el autor.

, Ray Barretto, “Fuerza gigante”, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/ray-barretto-fuerza-gigante-articulo-669649, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/feed, ELESPECTADOR.COM – Zodiaco, Cultura,


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