Un día, en un trabajo de la universidad, en uno de los puntos, aparecía esto: ¿Qué le preguntaría usted a un autor? Yo dejaba para lo último ese punto, porque sabía el grado de significación de ello. Hoy le agradezco a aquel profesor porque, cada vez que leía los libros de Ángela Becerra, hacía lo mismo. ¿Qué le preguntaría yo? Esto es lo que encontré al hablar con la escritora.

Pasó mucho tiempo para que su vida se mezclara con la ficción de la vida real de Colombia y luego de España. Cuando sentía que esa vida se sustentaba en la profesión de ser publicista, sintió ese latido en el corazón que le indicaba que debía mirar para otro lado. Ahí estaba ese deseo que crecía desde niña pero que, por razones morales, ideológicas o incluso psicológicas, esa esperanza no se podía cumplir tan fácil en un país como Colombia. Nacía de nuevo la necesidad de mezclar la ficción con la realidad, de creer en personajes imaginarios y de hacer que lugares que algún día se había imaginado se sintieran en un papel con una voz propia y un sentimiento inalienable. Añoraba escribir.

En esos momentos, después de abandonar la publicidad para dedicarse a vivir como lo había soñado, a sus 40 años, podía crear un personaje que sintiera la libertad perdida, como ahora lo llama ella, y lograra acariciar la vida por medio de las miradas, el olfato, las caricias en el viento, los recuerdos, los sonidos y las mil cosas que la escritora hace sentir en sus libros; donde las calles que la llevaron en algún momento a llenarse de premios por su publicidad en España, ahora la estaban llevando a nutrirse de la vida para fisgonear desde lo alto –de su imaginación– lo que pasaba a su alrededor, a introducirse en un país que en algún momento imaginó y que ahora vive por medio de sus personajes.

Una de estas es Mazarine, su personaje del libro Lo que le falta al tiempo, que camina descalza por París y quien, de la misma manera, deja ver a una Ángela Becerra a la que de niña le gustaba saborear la vida en un espacio en el mundo llamado Cali, caminando descalza, no sólo en su casa sino también en todas las calles, donde las frutas en ese lugar se hacían más sabrosas por el color del trópico y donde la gente, que a veces tiene un cierto color distintivo en su sonrisa, recreaba en esta pequeña la ilusión de creer en un mundo mejor.

En su libro Ella, que todo lo tuvo, aparece su personaje principal, Ella, y narra desde lo más profundo de su ser a una mujer que logra escribir por encima de todo. Becerra introduce tanto de sí en este personaje que, para poder sentirlo en toda la piel, decide aislarse en un hotel para sentir la misma soledad y fragilidad de Ella. Este personaje, que narra tantas dolencias en sus letras, es uno de los que más ha amado la escritora, y es para ella una de las experiencias más inolvidables.

Cuando alguien lee la biografía de Ángela Becerra y reconoce a los personajes principales en sus libros –donde todas son mujeres–, podría decir que ella es, por lo menos, uno de todos esos personajes. Para esto la escritora agrega: “Estoy en todos los personajes y en ninguno. Desde un niño hasta una anciana llevan algo visto, soñado o vivido por mí. Cuando escribes es imposible aislarte totalmente de ti misma. Te nutres de todo lo que encuentras y que de alguna manera te ha sorprendido. Aparecen tus fantasmas interiores, tus miedos, rabias y sueños. Lo que repudias y también lo que amas”.

Pasando por una niñez y una adolescencia marcada por el machismo y una educación sectaria y diferenciadora, Ángela Becerra pone en juego las oportunidades que les da a sus personajes con las mujeres y las proyecta con la fuerza y el empoderamiento en el que cree y lucha, donde la mujer o el hombre, sin importar el sexo, puedan tener equilibrio, igualdad y respeto en que ella cree. De esta manera pretende dejarles a sus hijas una sociedad más justa, donde las mujeres, sin importar su condición –como se muestra en sus libros– son tan valientes como los mismos héroes de todos los tiempos.

Como su sensibilidad hacia las mujeres no se queda sólo en sus libros, hoy en día la escritora tiene una fundación llamada MujerEsAhora, que nació, precisamente, para ayudar a las mujeres a conocer prácticas y avances en pro de la equidad de género, donde se pueda estar al tanto de temas como la desigualdad en los salarios y las maneras peyorativas en las que se utiliza la imagen de la mujer en muchas cosas, entre otras. Ahora, la fundación funciona de forma virtual pero se espera que, a medida que tome fuerza, pueda estar en forma presencial en varios lugares del mundo.

Ahora se encuentra cabalgando entre la historia, los recuerdos y las emociones de un país como Colombia, no sólo porque se encuentra lejos de allí, sino porque está escribiendo su próximo libro que, aunque asegura que es real, también reconoce que allí, como siempre, hay algo de ficción.

El relato trata sobre una mujer que por algunas razones fue empoderada en su país, pero la misma condición la hace ser borrada de la historia de Colombia.

, ¿Qué le preguntaría yo a Ángela Becerra?, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/le-preguntaria-yo-angela-becerra-articulo-660240, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/feed, ELESPECTADOR.COM – Zodiaco, Cultura,


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