Lograr que la salsa se escuchara con la misma sabrosura en un idioma distinto al español parecía poco viable. Sin embargo, incursionó en el panorama un colectivo llamado Hermanos Lebrón, que no solamente interpretó el género con otro acento, sino que puso la música latina en contacto con los oídos acostumbrados a deleitarse con los grandes compositores clásicos y con los estilos surgidos a partir del blues.

El soul, el boogaloo y el R&B fueron, entonces, las más importantes fuentes de inspiración para los Hermanos Lebrón, una agrupación conformada por Pablo, José, Frankie y Carlos, todos ellos liderados por Ángel, el responsable del proyecto sonoro desde finales de la década de los 60.

Puerto Rico fue la cuna de los Hermanos Lebrón, pero una gratitud especial une a este colectivo familiar con Nueva York, pues allí no solo acabaron de aceitar la maquinaria del proyecto sino que además consiguieron posicionar temas tan relevantes como “I believe” y “The Brooklyn Burns”.

En este mismo escenario, conocido como la Capital del Mundo, las canciones “Pena y dolor”, “La temperatura”, “La envidia y la tumba”, “Fe” y “La ley” calaron en el gusto universal del público.

“Nosotros creamos un estilo muy particular en el que planteamos la necesidad de reflejar lo que nos estaba pasando a nosotros y a nuestro círculo de amigos, y volvimos todas esas canciones que ustedes conocen en historias y luego en himnos que la gente de todas partes, por fortuna, canta y repite con mucho cariño”, comenta Carlos Lebrón, quien tiene a su cargo la ejecución de los bongós y también realiza los coros en la orquesta.

Mucho antes de que el hip hop se convirtiera en la poesía urbana que marca la pauta en el comportamiento de los jóvenes en Occidente, Pablo Lebrón cambió la forma de sonear, ese particular estilo de improvisar en la música antillana. Además, el cantante incluyó en sus pregones, en sus declaraciones de amor y en sus lamentos de desamor, lo que pasaba en la ciudad, lo que provocó que casi cualquier urbe, desde México hasta Argentina, asumiera las letras de los Hermanos Lebrón como propias. 

En la actualidad, las estrellas de este conjunto son ya figuras veteranas y, gracias a la sabiduría que les caracteriza, tienen muy clara la renovación y desde hace varios años trabajan para no perder el control del sonido salsero.

“Julián, mi hijo, ya es un percusionista destacado, y nosotros lo hemos llevado a varias giras en las que se ha robado el show con sus capacidades. Me parece, y mis hermanos me siguen la idea, que él manejará la nueva sangre de la banda”, comenta Carlos Lebrón.

Casi cinco décadas de sabor tienen los integrantes de los Hermanos Lebrón, quienes han sido capaces de hacer de la salsa una propuesta insuperable para el melómano y deliciosa para el bailador.

 

, Para subirle “La temperatura” a Salsa al Parque 2016, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/subirle-temperatura-salsa-al-parque-2016-articulo-666404, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/feed, ELESPECTADOR.COM – Zodiaco, Cultura,


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