En el espectáculo Redescubriendo la música tradicional china, el azar no existe. La improvisación es un elemento que no se tiene en cuenta en este montaje en el que se conjugan aspectos ancestrales del país asiático y elementos modernos como la utilización de recursos visuales y de proyección de imágenes, cuyo objetivo es hacer que el mensaje se propague con facilidad.

Ver esta propuesta escénica sin contar con traducción a un idioma conocido es aventurarse a entender el relato desde la emotividad de los intérpretes y tomando como base el poder de convocatoria de la música. En Suzhou, una ciudad intermedia de China, ubicada a unas cuatro horas de la capital Pekín (o Beijing) en un tren de alta velocidad, se exhibió hace dos meses el montaje que se podrá ver en Colombia esta semana. Por supuesto, no había transcripción alguna a otra lengua, pero la historia es contundente y muestra la esencia ancestral de Oriente.

Cada detalle está milimétricamente cuadrado y no parece haber espacio para los gestos gratuitos, para palabras de más o para instrumentos que no tengan relevancia dentro de su acervo cultural. Todo lo que se ve y se escucha en los más de 90 minutos de relato en el espectáculo Redescubriendo la música tradicional china está medido, porque así lo exige la forma de ser de los habitantes del país más poblado del mundo.

Las salidas a escena de los músicos que tienen parlamento son cuadradas una y otra vez, así como las palabras del director durante la ovación de los aplausos. Se calcula quién se levantará primero, con qué brazo realizará la venia y se establece desde el ensayo cómo será el turno para recibir el reconocimiento del público.

Durante el ensayo, el auditorio en Suzhou está casi vacío y se escuchan (no se entienden, por supuesto) hasta las instrucciones por intercomunicador. Sin embargo, todos los artistas en escena están en actitud y con suma atención revisan con la misma intensidad el parlamento, la partitura y sus gestos de gratitud ante un aplauso que en ese momento únicamente existe en sus mentes.

La intención de un espectáculo con las características de Redescubriendo la música tradicional china no sólo es compartir los siglos de experiencia de una cultura ancestral, también está en darles un valor sublime a sus intérpretes. Por eso, aquí las únicas protagonistas no son las notas musicales y las imágenes artísticas esbozadas durante la ejecución. En este show con desarrollos multimedia, algunos músicos tienen un papel vital porque, además de colaborar con el relato, se presentan, hablan de su procedencia y no se reservan sus sentimientos hacia la música tradicional de su país.

Además de las proyecciones, impactantes por la facilidad con la que se fusionan con la narración, los atuendos tienen la propiedad de marcar su propia historia. Mientras un árbol dibujado de manera digital padece todas las estaciones, los músicos se apropian de sus roles y los vestuarios resaltan convirtiéndose en porciones esenciales para la puesta en escena. Cada elemento aporta los suyo y todo resulta engranar como con mantequilla ante los ojos de los espectadores.

El argumento de Redescubriendo la música tradicional china se puede condensar en la lucha dialéctica entre dos guerreros ancestrales cuya enemistad es parte de una fuerte tradición familiar. El pulso entre ambos se marca desde el comienzo del montaje; a cada uno le corresponde un fragmento escriturado del escenario. Sus indumentarias son opuestas y, mientras uno golpea su instrumento de percusión, el otro hace el esfuerzo por no provocar ningún sonido con los platillos.

Lo más importante de esta disputa artística es que, cuando termina la batalla, el guerrero ganador no está del todo satisfecho porque se expuso y sufrió pérdidas durante la guerra y el perdedor no está deprimido por completo porque le hizo frente a su opositor con lo mejor que tenía a su alcance en un momento dado.

El mensaje de Redescubriendo la música tradicional china es una apuesta por la reconciliación y por valorar la diferencia entendiendo que los puntos apuestos son un terreno fértil que estimula el crecimiento y amplía la mente. Esta enseñanza tenía que venir de una cultura ancestral como la china que ha sabido asimilar su historia y hoy mira hacia adelante valorando lo propio y respetando lo ajeno.

Es, precisamente, esa comunión entre la tradición y la modernidad la que llevó a los creadores de este espectáculo a pensar en instrumentos tradicionales de Oriente, pero agrupados a la manera de un colectivo orquestal en Occidente. La distribución es extranjera, pero el sonido y la interpretación recorre varios siglos de la historia china.

Algunos instrumentos de cuerda, otros de viento y elementos de tradición percutiva forman parte del montaje en el que se rescatan canciones milenarias, muchas de ellas olvidadas incluso para las nuevas generaciones en el país asiático. Redescubriendo la música tradicional china se presenta en Bogotá con adaptaciones especiales para el público del Teatro Mayor. Música, tradición y tecnología comparten espacio en este espectáculo, cuyo lenguaje es la reconciliación.

* El periodista visitó Suzhou, en China, por una invitación de China Performing Arts Agency y por China Arts and Entertainment Group.

Jueves 17 y viernes 18 de noviembre, 8:00 p.m. Teatro Mayor, Calle 170 No. 67-51, Bogotá. Información y boletería: www.primerafila.com.co

, Para acercar el lejano Oriente, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/acercar-el-lejano-oriente-articulo-665227, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/feed, ELESPECTADOR.COM – Zodiaco, Cultura,


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