Paco León hoy es conocido en España por ser la representación del actual cine español. Su carrera como actor comenzó desde que era niño: por vocación. Fue como si las artes escénicas lo sentenciara desde la primera vez que pisó una tarima, para nunca más bajarse de ella. La fama le llegó cuando bajo una peluca y unos tacones empezó a imitar a personajes populares de la televisión ibérica. Se consagró en la actuación cuando representó a un barrendero en la serie de televisión Aida.

“Recuerdo que la primera función pagada la hice cuando tenía 16 años, estaba en una compañía profesional con la que hacíamos teatro de calle. Recuerdo que el concejal de cultura nos echó a la mitad de los actores porque tenía la caceta municipal vacía y no iba a hacer dinero. Me dije: ‘Dios mío, con que así va esto’. A los políticos sigue sin importarle el tema de la cultura, por lo menos aquí en España”.

A León no le gusta repetirse, busca todos los medios para estarse reinventando. Esto lo ha llevado a hacer circo, cabaret, danza contemporánea, flamenco, teatro clásico, cine, televisión, comedia, zarzuela y ópera. Aunque ha abarcado un amplio escenario de las artes escénicas reconoce que aún le falta mucho terreno por explorar, por conocer a través de este un poco de sí mismo.

Entre personajes se dio cuenta de que lo suyo era la comedia, “lo más difícil de la comedia es la eficacia. Necesita un resultado muy concreto que es la risa. En la comedia que hago, la que me interesa, la risa no es el fin sino el medio para contar cosas. Para hacer reír están los humoristas o los chistosos”.

A los 42 años ha escrito, producido y dirigido tres películas, Carmina o revienta (2012) y Camina y amén (2014) inspiradas en la vida de su madre Carmina Barrios. Y Kiki, el amor se hace  (2015) donde además de dirigir actúa: uno de sus mayores logros. El constante ir y venir entre la actuación y la dirección hace que no extrañe nada de ambos roles, como él dice ha tenido la fortuna de no dejar ningún por el otro.

Este año, en la quinta edición de la Muestra de Cine Español que va hasta este 9 de noviembre, se presenta una retrospectiva de su corta pero considerable carrera, en donde a través de sus tres películas se hace un recorrido por su vida, por lo que él ha querido contar.

En 2012 dirigió su primera película Carmina o revienta. ¿Qué lo inspiro y en qué momento decidió hacer un documental con su mamá Carmina Barrios y su hermana María?

No pensé hacer una película pero sabía que tenía que contar muchísimas anécdotas de mi madre y contar ese personaje que conozco desde que nací y con el que he crecido alucinando, con esa montaña de mujer, con esa fuerza. Pensé que la mejor manera era hacer un falso documental con su historia y que lo mejor era que lo interpretara ella. Mi hermana María ya era actriz, así que era perfecta para que fuera su hija.

¿Qué fue lo más difícil de hacer este documental?

Lo más difícil es que no era un documental sino un falso documental y entonces tenía que jugar a desdibujar los límites entre lo real y lo ficticio, ese era un poco el juego. Se trataba de mi madre, ella hablaba cosas muy personales pero siempre desde la máscara de la ficción, nunca sabes si lo que cuenta es verdad o es mentira, si eso paso o no paso. La diferencia entre la realidad y la ficción, es que la ficción tiene sentido y la realidad no.

¿Qué lo llevó a escribir y dirigir la segunda parte Carmina y amén?

La primera película fue un experimento que no sabía si era un video familiar caro o una película familiar muy barata. Resulto ser una película familiar muy barata que hicimos en 15 días con dos cámaras de foto y fue muy salvaje, fue muy bien y tuvo mucha repercusión. Con esta película hicimos el primer estreno multiplataforma que se hizo en España. Pero quedé con la sensación que se podía profundizar más en ese tema y que se podía llegar un poco más lejos en ese lenguaje que se había encontrado por casualidad. Así lo hicimos.En “Carmina y amén” llegó un poco más lejos a nivel de temática, de personaje, de profundidad y de resolución técnica, por eso había que hacerlo.

¿Cómo es el cambio de roles en la familia, el que usted fuera a dirigir a su mamá?

No había ningún cambio de roles en el sentido que siempre he mandado bastante en mi casa y se me ha hecho mucho caso desde muy pequeño. Mi madre aunque parezca muy indómita no lo es tanto, es una mujer muy cariñosa y muy entregada y sobretodo su motivación para hacer cada una de los planos, de las secuencias era para agradarme a mí. Era una generosidad muy directa para conmigo. Si le decía que se tirara por la ventana ella no lo dudaba ni un segundo, se tira por la ventana. En eso fue un placer tener una actriz tan entregada.

¿Qué perspectiva tiene de su familia después de haber hecho estas dos producciones?

Me he ahorrado bastante en psicólogos y en psicoanálisis porque en estas dos películas he hecho un retrato familiar bastante completo, sobretodo de mi madre. En la segunda he matado a la figura del padre, de la madre, he hecho todas las cosas que te dicen los psicólogos que hay que hacer en la ficción y la verdad estoy bastante reconciliado con mi familia. Me siento orgulloso de mis raíces, las he mostrado sin ningún tipo de idealización sino que están ahí crudas, ya sea para bien o para mal eso soy yo y la verdad me siento muy satisfecho de haberlo hecho.

Usted dirige y protagoniza Kiki, el amor se hace. ¿Cuál fue el mayor reto que se le presentó?

Ese, actuar y dirigir a la vez, nunca lo había hecho y de repente tampoco fue tan complicado. Tuve la complicidad de la actriz argentina Ana Katz, que hace de mi pareja en la película y también es directora, por lo que teníamos una sensación de dirigirnos desde dentro. No fue tan complicado, creo que lo volveré a hacer.

¿Qué es lo que más le gusta del género de la comedia?

De la comedia como del cerdo me gusta todo, hasta los andares. La comedio creo que revindica como un territorio muy amplio para contar muchas cosas y a veces las risas son un vehículo para contar verdades, las cosas más profundas y matizadas que con drama o  con épica, o con thriller. Para mí la comedia es todo, creo que el drama es un subgénero de la comedia y que la comedia es inevitable para la gente que piensa. Hay una cita muy bonita que dice: para la gente que piensa la vida es una comedia y para la gente que siente la vida es un drama. Yo soy más de pensar, creo.

¿Qué otros géneros le llaman la atención?

Ahora que acabo de interpretar un thriller que se llama “7 años”, es una producción de Netfilx, ahí hago un personaje bastante oscuro e intenso, ha sido muy emocionante explorar territorios inhóspitos para mí. No rechazo a ningún género, menos al porno que ya no me veo con edad, de resto me veo capaz de todo.

¿Qué historias le gustaría contar en sus próximos proyectos?

Tengo un proyecto que llevo tiempo dándole vueltas y trabajando en él. Es sobre la España en 1961 y hablar sobre el sexo en esa época, pero bueno es una cosa muy concreta que no puedo contar todavía.

Un recuerdo inolvidable de su infancia.

El primer disfraz que me compró mi madre. La llevé hasta una papelería donde había disfraces y quería  un disfraz de arlequín – era precisamente un personaje de comedia del arte, a lo que al final casi que me he dedicado toda la vida interpretarlo, porque como actor soy bastante arlequín- quería solamente que mi madre lo viera. Cuando conseguí llevarla me dijo “corre, coge las llaves y ve a casa por el dinero que te lo voy a comprar”, me acuerdo que volaba. No me sentía ni las piernas y pensé que ese era el día más feliz de mi vida. Después he tenido días muy felices como el nacimiento de mi hija, pero sin duda ese será el más feliz.

, Paco León en los límites de la ficción, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/paco-leon-los-limites-de-ficcion-articulo-664438, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/feed, ELESPECTADOR.COM – Zodiaco, Cultura,


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