Nacido en el Reino Unido, pero se considera un “ciudadano-reportero” del mundo, respetado como el más duro de la investigación periodística y el que más sabe de mafias y de todo tipo de redes criminales. Sus libros son de obligada lectura si se quiere entender la realidad que hoy vivimos. Está en el Hay Festival, conversando sobre su forma de trabajar y experiencia en la búsqueda de información referente al crimen organizado y la corrupción. 

¿Desde el periodismo se puede ayudar a combatir el crimen organizado?

Sí. Estoy seguro que los periodistas podemos aportar mucho. Hay varios ejemplos a nivel mundial, nosotros hemos puesto en evidencia a muchas organizaciones criminales, incluso a políticos corruptos y empresas que sobornan para ganarse contratos, el caso de Odebrecht. Esa debe ser nuestra responsabilidad, debemos ser fiscalizadores del poder a todo nivel.  En Colombia, en gran parte, gracias a la labor de los periodistas, se están destapando como dicen acá: “ollas podridas”, personajes ilustres del país, acostumbrados a desvalijar la Nación están cayendo cada día. Los periodistas no pueden quitarle la mirada a estos delincuentes, deben seguir escudriñando estos casos porque, sin duda, también son delincuentes. La corrupción si no se denuncia se vuelve un régimen dentro del crimen organizado.

Muchos opinan que se está formando un nuevo país, una nueva Colombia, no sólo tras el proceso de paz, sino precisamente por ese destape de todo lo que se gesta “por debajo de la mesa”. ¿Tiene usted esa misma visión de una nueva Colombia, estaremos avanzando en los menesteres de la corrupción? ¿Hay esperanza de que el país se libere de este mal?

Por la magnitud de los descaros, cada vez es más fácil que salgan a la luz las fechorías de los  “criminales de cuello blanco”. Hasta el 2016 el mundo ha tenido un gran progreso contraatacando la corrupción pero ahora con la elección de Trump y su relación con Vladimir Putin, no sabemos que pueda suceder, puede haber un retroceso a nivel mundial; las mafias rusas poseen vínculos en muchos países, todavía es muy pronto para saber sobre sus movimientos. Lo único claro es que los periodistas no podemos quedarnos callados, tenemos que investigar e investigar.

¿Alguna vez ha sentido miedo al investigar algún caso?

El temor siempre va a estar presente. Se tiene que consultar a las personas correctas y asimismo ir los lugares indicados. Lógico que eso genera costos y puede resultar muy caro; una vez se tiene la información, hay que ir hasta el fondo de los hechos. El problema fundamental no es el miedo, son los recursos de los periodistas. En muchos países a quienes ejercen este oficio, no se les da el valor que se merecen. Se les paga muy mal y eso no ayuda a una buena investigación. Hay buenos modelos, por ejemplo, en el diario La Republica, en Estados Unidos, se dedican hacer artículos de contenido, allá sí los comunicadores pueden trabajar de una mejor manera, ojalá se adaptara este modelo a las iniciativas periodísticas de por acá. Con los medios indicados para investigar los temores son menores.

, Misha Glenny: “Los periodistas tienen el deber de ser fiscalizadores del poder”, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/misha-glenny-los-periodistas-tienen-el-deber-de-ser-fis-articulo-677163, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/feed, ELESPECTADOR.COM – Zodiaco, Cultura,


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Jose Raul Lopez Daza – protección ambiental