Mis primeras letras, el volumen de apertura de la colección editorial Espresso Literario, es una especie de vademécum de hechizos: en sus páginas un grupo de lectores se da a la tarea de hablar del embrujo de los libros. Por un lado, unos procuran señalar el momento justo del flechazo, aquel en el cual la lectura hizo blanco en ellos. Otros toman el camino de indicar las razones que los llevan a sumergirse con frecuencia en las cuartillas, a perderse en los dédalos de la palabra escrita. De esa manera, por ejemplo, el novelista Marco Tulio Aguilera responsabiliza al mundo de su afición: “¿Por qué leo? Supongo que leo porque ya conozco el mundo exterior -autos, gente, cháchara, noticias repetidas hasta el infinito, etc.- y busco habitar otros mundos. Supongo que porque me aburre el mundo, con sus infinitas repeticiones”. En el caso del poeta Jaime Manrique fue la oralidad –las historias del folclor costeño–, desgranada en noches de calor por su tía Aura Ardila o por su abuelo José Ardila, el primer trato con el cosmos de la literatura. En ocasiones la seducción adquirió ropajes más – ¿cómo decirlo? – ¿prosaicos? ¿Enrevesados? El cuentista David Betancourt, por ejemplo, cuenta la estratagema empleada por su padre para encaminarlo por la ruta de la lectura: aprovechando el gusto del chico por la plata, decidió pagarle por cada libro que leyera y resumiera. Así, en un santiamén, el niño fue prendado por las novelas hasta el punto de quitarle horas al tiempo destinado a los partidos en el potrero del barrio. En las historias vitales del compositor Edson Velandia y del narrador Andrés Mauricio Muñoz también cumplieron un papel de primera importancia sus respectivos papás.

Espresso Literario es una iniciativa pedagógica de promoción regional de lectura, capitaneada por la Red de Bibliotecas Públicas del Quindío y con el auspicio de la Gobernación del ese departamento. Los ejemplares de Mis primeras letras los ciudadanos podrán encontrarlos y leerlos en las Bibliotecas Públicas, en sitios acondicionados en Plazas de Mercados y Hospitales de los doce municipios quindianos. También podrá ser leído el libro en versión digital. Además de los aludidos, en sus cuartillas el lector encontrará textos de Carolina Andújar, Lucía Donadío, Fernando Araújo Vélez, Libaniel Marulanda, Susana Henao, Elkin Restrepo, Daniel Ferreira y Gabriela Alemán.

El poeta Elkin Restrepo tiene una certeza compartida por el grueso del público lector: “Sin el libro otro sería el orden de las cosas, otro el significado de la vida y de la historia. Otro ese curioso experimento de la naturaleza que se llama HOMBRE: el embutido de ángel y demonio como lo llama Nicanor Parra”. Ese artefacto de la memoria y de la imaginación –el libro– es la invención que ha llevado a la humanidad más cerca de la infinitud pues, como con acierto escribe Fernando Araújo: “cada libro nos llevará a otro libro, y ese otro libro, a uno más, en una interminable galería de puertas y ventanas que se abren para que pasemos por ellas”. De eso dan elocuente testimonio las historias reunidas en este librito.

, Mis primeras letras, una extensa galería de ventanas, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/mis-primeras-letras-una-extensa-galeria-de-ventanas-articulo-670580, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/feed, ELESPECTADOR.COM – Zodiaco, Cultura,


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