Hace justamente 31 años, el mundo premió a un espíritu irreverente, un vanguardista que rompió esquemas en favor de la paz y en la búsqueda de nuevas expresiones sociales que rechazaran las formas de violencia que él padeció en carne propia.

El poeta Luis Vidales, pero además, el incomprendido ser humano que rompió esquemas en las letras y en su estilo de vida; el ciudadano que fue detenido 37 veces por manifestar su pensamiento político; el precursor del Partido Comunista en Colombia; el docente expulsado de su cátedra en la Universidad Nacional; el exiliado en Chile en plena violencia bipartidista;  el privilegiado poeta hispanoamericano incluido por Borges y Huidobro en el índice la Nueva Poesía Americana en la década de los años 20.  

Vidales, el pacifista que ganó el Premio Lenin de la Paz en 1985, reconocimiento internacional entregado a ciudadanos del mundo, sin distinción política, religiosa o de raza, para reconocer sus ejecutorias en contra de la guerra y en defensa de la paz.

El economista y sociólogo que salió de Calarcá en el Quindío para formarse en la Ciudad Luz, donde conoció a Pablo Picasso, quien también recibió esta significativa medalla, por sus luchas contra las injusticias que imposibilitan la reconciliación.

Ningún colombiano había sido galardonado con esa distinción, menos con el Nobel de Paz que recibirá Juan Manuel Santos, y que ahora los conecta como referentes universales para la historia, por sus contribuciones para la fraternidad entre las naciones.

Ambos, Vidales en los años ochenta, y Santos en el 2016, se suman a la lista de íconos universales admirados por ellos mismos, como los poetas Pablo Neruda, Bertold Brecht, Nicolás Guillén, ganadores del Premio Lenin de la Paz, y como los revolucionarios Nelson Mandela y Martin Luther King, ganadores del Premio Nobel de Paz.

El  que le escribió un poema a su pueblo natal, en Música de cámara para la aldea pérdida, indicando que este solar de tierra de Colombia nos duele, con un dolor de aquellos que no es grito ni grita:

“Ahora estamos aquí para que todos sepan
que vivimos de quienes murieron por nosotros,
porque siempre estará presente una rosa
para dar testimonio de las que perecieron”

El hombre, el poeta que hoy figura en el reverso del nuevo billete de 100 mil pesos, acompañando la palma de cera que hizo parte de su infancia, se ganó un día el Premio Lenin de la Paz.

Vidales, impulsor de la revolución agraria, el defensor de los obreros, el vanguardista de la llamada Generación de Los Nuevos; el autor de Insurrección Desplomada, un ensayo sobre el 9 de abril, en homenaje a su amigo personal Jorge Eliécer Gaitán; el perseguido; el historiador; el colombiano ejemplar que le hablaba a su provincia, como si se tratara  de la misma Colombia que necesita reconciliarse:

“Calarcá, en tu loor nos arrancamos del ser esta escondida lonja de viejos sueños. En ellos quede tu alma. Que la paz sea contigo, y que en tu hermano, cielo el ángel de la nube se detenga en la plaza”.
 

, Luis Vidales, el pacificista, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/luis-vidales-el-pacificista-articulo-659125, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/feed, ELESPECTADOR.COM – Zodiaco, Cultura,


(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});