La UE y sus 28 estados miembros, conscientes del desafío que implica asegurar el futuro de nuestro planeta, asumieron junto con los demás países compromisos concretos. Se trata de construir un mundo mejor, no solo como obligación moral, sino también como mayor donante mundial de ayuda al desarrollo.

Por ejemplo, en particular en Colombia, la Unión Europea y sus estados miembros apoyan iniciativas de mitigación, adaptación y reducción de la vulnerabilidad al cambio climático en ecosistemas estratégicos como los páramos andinos, las zonas costeras y la Orinoquia y la Amazonia, en esta última región, liderado por los estados miembros Alemania y el Reino Unido, y en conjunto con Noruega, mediante el proyecto “Integración de áreas protegidas amazónicas IAPA-Visión Amazonia”.

Así que diez meses después del consenso de París seguimos orgullosos del acuerdo que, una vez implementado, será un éxito para el planeta. La ratificación del acuerdo por parte de los firmantes es un paso importante, sin embargo, no reducirá por sí misma las emisiones de gases de efecto invernadero. Hay que pasar a la acción y acelerar el cumplimiento de los compromisos, empezando por actualizar sus marcos regulatorios.

La UE y sus estados miembros están tomándose muy seriamente las responsabilidades adquiridas en la COP 21: reducir al menos un 40 % las emisiones a 2030 y emprender una transición energética hacía la descarbonización completa de la economía.

Somos conscientes de la inquietud ante la posibilidad de que una acción climática decidida disminuya el crecimiento. Es justo al contrario. Desde 1990, las emisiones de los países de la Unión Europea retrocedieron 23 %, mientras el PIB crecía 46 %, a la par con la creación de empleo, de empresas y de avances tecnológicos innovadores. En este proceso, la UE está compartiendo lecciones aprendidas con el mundo y con Colombia en particular. Nuestros socios pueden contar con esta experiencia para desarrollar sus contribuciones nacionales en la lucha contra el cambio climático.

Estamos en un momento crucial para mantener el impulso. Desde la UE queremos contribuir a estimularlo a través de la Semana de la Diplomacia por el Clima (#CLIMADIPLO), del 12 al 18 de septiembre. Será el momento de ponernos al día con los avances y retos asumidos en París.

Además, en el corto plazo los países intentarán lograr, en Montreal (Canadá) y Kigali (Ruanda) acuerdos que permitan limitar las emisiones de la aviación civil y mitigar la emisión de gases provenientes del uso de refrigeradores y aires condicionados.

Todo esto servirá para concretar los acuerdos de París de cara a la cumbre COP 22 en Marrakech (Marruecos) de noviembre. Aumentar la resiliencia de los estados ante el cambio climático, concretar mecanismos de financiación a los países en desarrollo, abordar los daños asociados al cambio climático e involucrar a empresas, instituciones locales y sociedad civil son algunas de las prioridades de la cita marroquí.

La COP 21 supuso un punto de inflexión para salvaguardar el planeta para las futuras generaciones, pero del papel a la acción falta mucho. Colombia ha sido un socio estratégico con la UE en este proceso que cuenta con la voluntad política para que sea una realidad. Poco a poco iremos todos ratificando el acuerdo y asumiendo nuestros compromisos con el planeta.