A lo largo de la historia, el drama de Romeo y Julieta ha inspirado canciones, obras sinfónicas, ballets, música incidental y más de treinta óperas. La más conocida de las partituras en el género lírico sobre esta tragedia de Shakespeare se estrenó en París, en 1867, y estaba firmada por el compositor francés Charles Gounod, que así consumaba un viejo sueño. Su interés en el drama amoroso de los adolescentes malogrados de Verona se había instalado por primera vez en su espíritu treinta años antes, cuando asistió a un ensayo de la Sinfonía dramática Romeo y Julieta, de Héctor Berlioz, que oyó arrobado y con tanta atención que al salir fue capaz de tocar al piano varios pasajes completos de memoria. Cuatro años después de esa experiencia, en 1841, los amantes volvieron a perturbar la mente de Gounod mientras estaba en la Villa Médici como becario del Premio de Roma de composición, pero el impulso demostró ser de corto aliento. Desde entonces, debieron pasar ocho óperas por el escritorio de Gounod antes de que el músico maduro retomara y realizara su vieja idea.

En el siglo XIX, Gounod encontró una vía para la ópera francesa, que incidirá en compositores de futuras generaciones como Saint-Saëns, Bizet y Massenet, frente a esas enormes y dominantes figuras del arte lírico de su tiempo que fueron Verdi, en Italia, y Wagner, en Alemania. Las tres óperas más recordadas de Gounod: Fausto (1859), Mirella (1864) y Romeo y Julieta, nos enseñan a un autor de rica inspiración melódica, partidario de las historias que ponen en primer plano las emociones individuales de los personajes, sus dramas íntimos, como una reacción a la corriente de la Gran Ópera francesa, que dominó por décadas el mundo lírico de esa nación en el siglo XIX y que se caracterizaba por las tramas de asunto histórico que les otorgaban el protagonismo a las expresiones épicas y colectivas.

El libreto de Romeo y Julieta fue escrito por Jules Barbier y Michel Carré, dos experimentados autores que también trabajaron con Offenbach y Bizet. La tragedia de Shakespeare fue simplificada; eliminaron de ella personajes y escenas secundarias, y concentraron el drama en la pareja principal. También incluyeron elementos que no estaban presentes en el original, como la escena de la boda secreta entre Romeo y Julieta y, más notorio aún, el episodio en que Julieta despierta de su sueño cuando Romeo todavía no ha muerto por el veneno que tomó, alteración que da lugar a un último encuentro de los enamorados.

Suele decirse que la ópera de Gounod alcanza sus puntos culminantes en los cuatro dúos protagonizados por Romeo y Julieta. El primero ocurre cuando se conocen en el baile y son fulminados por el amor. El segundo corresponde a la escena del balcón, en el que confirman su mutua atracción y se incrementan las pasiones. El tercero (Nuit d’hyménée), que se desarrolla luego de consumar su amor en la noche de bodas, fue uno de los pasajes que más trabajo le dieron a Gounod, que alguna vez escribió: “Por fin tengo el endiablado dúo del acto cuarto… temo mucho que ahora me parezca bueno, y estar equivocado… En fin, creo en él. Voces, orquesta, todos juegan su papel”. Y el cuarto dúo, el de la despedida, se produce en la escena de la cripta fúnebre que termina con el suicidio de los amantes contrariados. Pero los solos de los protagonistas también aportan su cuota de belleza e intensidad al drama. En el primer acto Julieta canta en ritmo de vals el que tal vez sea el pasaje más popular de toda la ópera (Je veux vivre) y Romeo enfrenta en el segundo acto el aria Ah! Lève-toi, soleil, que antecede el dúo del balcón.

Para tener éxito durante la composición de su ópera, Gounod aplicó la misma estrategia que funcionó tan bien cuando trabajó en Mirella: alejarse de París en busca del sosiego que permitiera el fluir de sus ideas. En consecuencia, alquiló una propiedad aislada en Provenza, desde donde le escribió dichoso a su esposa: “Me he instalado en esta pequeña cabaña, a veinte pasos de las olas que caen espumosas ante mí, y ahí he trabajado con amor…”. Acá “siento que mis poros se abren a Romeo…”.

Sábado 21 de enero, 1:00 p.m. Salas de Cine Colombia en Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Bucaramanga y Cartagena. Dirección musical: Gianandrea Noseda. Producción: Bartlett Sher. Romeo: Vittorio Grigolo. Julieta: Diana Damrau. Fray Lorenzo: Mikhail Petrenko.

, Los amantes trágicos de Verona, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/los-amantes-tragicos-de-verona-articulo-675720, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/feed, ELESPECTADOR.COM – Zodiaco, Cultura,


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