“Tuve un sueño en el que a una madre la llamaban diciéndole que encontraron a los niños desaparecidos”, escribe el mexicano Francisco Arrieta mientras se proyecta en un muro de Mapa Teatro, espacio creado en  1864  y dedicado a las artes en el centro de la ciudad de Bogotá, un laboratorio de artistas que le apuesta a la producción de acontecimientos poético-políticos a través de las artes visuales y escénicas contemporáneas. En un ambiente ambiguo y de abandono, con pequeños bombillos, se revelan  los documentos preparados por el artista escénico Francisco Arrieta, una historia y un acontecimiento sobre la violación de derechos humanos más sonadas en México.

Un cuerpo no cuerpo, resonancias de la desaparición,  es la pieza visual y de performance que crea el artista mexicano basado en los hechos ocurridos el 26 de septiembre de 2014 en  la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, los estudiantes que se dirigían a una manifestación en el municipio de Iguala, fueron atacados por la fuerza pública y grupos armados. No bastándoles con esto, los supuestos encargados de su seguridad  tomaron prisioneros a 43 estudiantes y los hicieron desaparecer sin dejar rastro alguno.

“El dolor y la frustración me llevan a hacer esta pieza, una resistencia ante la propuesta de olvido del estado mexicano. Hace dos años el  Procurador de México Jesús Murillo Karam hace público que los  43 jóvenes desaparecidos habían sido asesinados, los habían quemado y sus restos los habían tirado en un basurero. Esa era la supuesta verdad histórica para que callaran y dejaran el tema en el olvido. Hace un año, ante la presión de la sociedad y de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, se logra convocar un grupo interdisciplinario de expertos para que investigaran el caso que echa abajo esa verdad histórica”. Cuenta así lo sucedido, situación que dio pie para que este mexicano realizara la pieza teatral y que fue parte de una beca que le otorgó el consejo de cultura de Hidalgo-México.

La pieza cuenta con la colaboración de más de cincuenta artistas de varios países del mundo entre los que se destacan, Brasil, España, Colombia, Argentina y México, colegas de Francisco Arreata que de alguna manera se identifican con este hecho de crueldad en México. Con documentos, fotografías, audios, objetos y demás elementos de resonancias,  el artista pone en movimiento  un performance de un alto grado de reflexión y emotividad. “A cada uno de los artistas les envié la pregunta: ¿Cómo resuena en ti la desaparición de estos jóvenes de México? Ellos tenían la libertad de mandarme lo que quisieran”, dice Arreata.

Ubicados en el centro de Mapa Teatro, las luces huían y en el suelo, hileras de bolsas blancas con libros educativos. Francisco relata los hechos ocurridos en México sobre los 43 desaparecidos, luego sus manos toman un bolígrafo escribiendo el sueño de encontrar a los estudiantes. Los sonidos de risas infantiles, palabras y música mexicana daban el ambiente de la situación. Aparece en la pared la palabra desaparecido, desasosiego, déspota, desdén, términos con el prefijo des se proyectaban encima de los videos registrados de violencia en México.

“Des-amordazarte  y regresarte”, dice un poema narrado por una artista española, sus ecos retumban por el teatro mientras con mucha atención, Francisco va proyectando uno a uno  los documentos de los artistas que colaboran en la muestra nombrando textualmente lo escrito en el correo enviado: “Paca en México D.F: ” Mi resonancia es eso, es la juventud organizada”. Lee cuidadosamente Francisco mientras muestra recortes de periódicos y revistas de los dos últimos años en los que se habla  de los 43 desaparecidos. Pasan y transcurren las fotografías, encabezados y titulaciones del disfraz que sostenía el estado mexicano hasta hace un año cuando se desmiente su versión.

“Para mí es importante dar a conocer esta pieza porque no es la pieza en sí, sino lo que contiene y el sentido que tiene en un contexto tan específico como el colombiano, un país que se encuentra  a puertas de un plebiscito y venir a hablar de un caso de desaparición, de toda esa violencia que hay en México para mí es muy importante”. Recalca el mexicano.

Aparece en una de las paredes de Mapa Teatro la proyección de uno de los artistas realizando una acción de 43 movimientos por cada uno de los desaparecidos y que Francisco realiza aleatoriamente. “43 formas de desaparecer un cuerpo”, dice Francisco hasta caer en el suelo arrodillado, en posición fetal y ocultando su rostro.

Un audio murmura el papel de un familiar deshecho por perder a uno de sus hijos: “Todo se pinta del mismo color”. Esa misma tonalidad gris que cubre los ojos de quienes son víctimas de una violencia y corrupción. Es así que da paso a películas clásicas mexicanas, en blanco y negro narrando la historia un niño muerto  a causa de la violencia. Imágenes de los desaparecidos, una a una se muestran las fotografías a través de una luz tenue: “Uno, dos, tres… 591 días sin ti” repita una voz que, al mismo tiempo va acompañada de la proyección de  los nombres de los desaparecidos y pasando uno a uno los rostros de los jóvenes desaparecidos.

Para conmemorar los dos años de dicho acontecimiento ocurrido en México, la pieza teatral se presentó el 26 de septiembre en la Universidad Nacional de Bogotá, el 27 de septiembre en Mapa Teatro y estará presente en el Festival Internacional de Arte Contemporáneo de Manizales en la Universidad de Caldas que se lleva a cabo del 26 de septiembre al 1 de octubre.

, Las resonancias de un cuerpo no cuerpo, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/resonancias-de-un-cuerpo-no-cuerpo-articulo-657636, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/feed, ELESPECTADOR.COM – Zodiaco, Cultura,


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