Un “viento del oeste”, para usar el título de una de sus grandes obras para piano, que de todos modos tuvo que venir de algún lado.

La poesía (no la de las palabras, sino la de los tonos) le pertenecía a Chopin. Y es fácil imaginar al joven Debussy, como tantos otros noveles músicos, sucumbiendo a su influencia. La huella del Romanticismo imperaba en casi todos los aspectos de la cultura.

El concierto del pasado 8 de enero en el Teatro Adolfo Mejía, titulado “Herencia Romántica”, nos mostró una serie de obras orquestales de finales del siglo XIX que seguían esos cánones de belleza y sentimentalismo. Hubo evocaciones de una España de postal, con todo y castañuelas, en la “Habanera” de Chabrier o el ballet basado en temas de la ópera “El Cid” de Massenet. Se escuchó también el “Poema para violín y orquesta Opus 25” de Chausson, una de esas obras que tienen la intención de hacer que un solista se luzca, mientras que la orquesta va adornándolo todo alrededor.

Estos eran los músicos adultos, consagrados, cuando el joven Claude Debussy comenzó a expresarse en el lenguaje de la música. Sin duda el plato fuerte de la noche fue el estreno en nuestro continente de la Primera Suite para orquesta, compuesta por un Debussy de veintitantos años que no podía ser enteramente original: el director de orquesta Francois-Xavier Roth ha señalado influencias de Chabrier y Massenet. “Aún era un estudiante”, aclara.

Ya las biografías del compositor hablaban de la existencia de esa obra, pero estaba perdida. Hace unos pocos años fue encontrada en la Biblioteca Pierpont Morgan de Nueva York. Estaba casi completa. Es decir, estaban todas las partes para orquesta excepto el tercer movimiento, que apenas sobrevivía en una versión para piano a cuatro manos. Entonces Francois-Xavier Roth le encargó la reconstrucción al compositor Philippe Manoury. Una vez la partitura orquestal estuvo completa, la obra se estrenó en París en 2012.

¿Y el resultado? Una curiosidad, más que cualquier otra cosa. Si el propio Debussy rehuía la posibilidad de estrenar la Fantasía para piano y orquesta, que es un tanto posterior y ya tiene asomos de su sello propio, esta posiblemente lo abochornaría. De seguro ninguno de los asistentes se arrepiente de haberla oído, como tampoco se trata de menospreciar el rescate de la partitura, un proceso en que el comentarista Luis Carlos Aljure ha señalado “factores musicológicos y detectivescos”. Pero difícilmente la Primera Suite entrará en el olimpo de las entrañables obras para orquesta de Debussy habría de escribir años después.

, Las notas de Claude Debussy que aún cautivan al público, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/notas-de-claude-debussy-aun-cautivan-al-publico-articulo-673845, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/feed, ELESPECTADOR.COM – Zodiaco, Cultura,


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