Para Guillermo Rudas, máster en economía ambiental y de recursos naturales de la University College London, hay varios vacíos institucionales que no dejan avanzar a Colombia en materia ambiental. 

Según el experto en recursos hídricos, la corrupción, la desarticulación de las instituciones, la falta de información técnica y la ausencia de una autoridad nacional dedicada a los temas de agua están dejando al país mal parado en cuanto a protección de recursos hídricos se refiere.

Él estará en el quinto Encuentro por el Agua, en Bogotá. Allí líderes del sector financiero, ambientalistas y expertos en el recurso hídrico se reunirán para discutir los retos que tiene por delante el Gobierno Nacional y las empresas privadas para proteger y recuperar los ecosistemas, así como para garantizar el agua a todos los colombianos.

La cita será el próximo 22 de noviembre en el hotel Marriot, de 7 a.m a 1 p.m. Entre los invitados estarán Claudia López, senadora de la Alianza Verde; Alejandro Lucio, director general de Energía Renovable de Colombia; Alejandro Callejas, vicepresidente Findeter, entre otros.

¿Qué está fallando? ¿Por qué no podemos garantizar la protección del agua?

Hay que hablar, con mayor atención, de las fuentes naturales que nos abastecen de agua. De ahí depende la disponibilidad y el manejo que le demos, depende que tengamos agua para los acueductos, distritos de riego y actividades productivas. Dependen también los sistemas de captación, tratamiento y transporte. Es una cadena que empieza por el cuidado de estos ecosistemas.

Son varias las cosas que están fallando. Necesitamos una institucionalidad que sea capaz de tomar decisiones de carácter obligatorio. Tenemos un Ministerio de Ambiente que tiene proyectos muy ambiciosos, muy bien planteados, conceptualmente hablando, pero muy difíciles de aterrizar a la realidad. Empezando porque las Corporaciones Autónomas Regionales (CAR) son terriblemente dispares, tres o cuatro tendrán buenos recursos mientras el resto trabaja con las uñas. El sistema de financiamiento es precario y las instituciones están terriblemente desarticuladas.

No hay una claridad de qué es lo que ordena el Ministerio de Ambiente, el de Agricultura o el de Vivienda con relación al agua. No tenemos una estructura clara, no hay visión ni proyectos en conjunto.

También tenemos un problema grave de información. Tomar decisiones políticas con precarios niveles de información tiene una dificultad técnica; ahora a eso súmele el mayor de los males de este país, el de la corrupción, que nos está matando, pues no sabemos monitorear los recursos, no sabemos en qué se utilizan, quién los utiliza ni en qué plazos. No sabemos nada, no hay un órgano de control serio que se dedique exclusivamente a esto.

Tenemos la tasa por uso del agua y contaminación del agua, pero, ¿las estamos usando correctamente?

No hay nadie en este planeta que no reconozca el valor del agua para la vida, pero cuando necesitamos llevar ese postulado al mundo real se nos olvida lo que decimos. Estas tasas son un instrumento supremamente moderno y necesario, en donde el usuario reconoce que ese recurso que está utilizando tiene valor y debe pagar por él. No es una idea descabellada. Tampoco significa que porque usted tiene plata entonces puede contaminar todo lo que quiera. Todo lo contrario, hay que ahorrar plata, a la gente le duele tocarse el bolsillo, así que muy seguramente la protección del recurso deberá aumentar.

Una empresa de bebidas azucaradas o de alcohol, por ejemplo, toma agua de la fuente natural, porque es su materia fundamental, y paga $200 o $300 millones al año. Eso no es nada, son estas empresas grandes, Bavaria, Coca-cola, Ecopetrol, Drummond y demás las que tienen los recursos para pagar por usar grandes cantidades de agua y por contaminar durante el proceso.

¿Cuál es uno de los sectores más ineficientes en cuidado del agua?

El arrocero, sin duda alguna. Si se les cobrara, muy seguramente desarrollarían o implementarían una nueva tecnología para disminuir sus gastos. Cuando uno ve que la factura le llega cara, pues hace todo lo posible para reducirla el siguiente mes. Es eso lo que se tiene que hacer con las industrias y con los ciudadanos, porque el colombiano de a pie también debe pagar, sobre todo los de estratos 5 y 6 que tienen las capacidades económicas para hacerlo. 

, "Las grandes empresas deberían meterse la mano al bolsillo para cuidar el agua": Guillermo Rudas, http://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/grandes-empresas-deberian-meterse-mano-al-bolsillo-cuid-articulo-665862, http://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/feed, ELESPECTADOR.COM – Medio Ambiente,


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Jose Raul Lopez Daza