Sin la locura que se desató en Praga con el estreno de Las bodas de Fígaro, seguramente Mozart jamás habría compuesto Don Giovanni, la ópera del genio de Salzburgo que se ha presentado más veces en el escenario de la Met. Después de la recepción más bien ambigua que Viena le dio a Las bodas, Praga se desquició con la obra. El compositor viajó con su esposa a esa ciudad para ser testigo del éxito sin precedentes de su creación. Las melodías favoritas se silbaban y cantaban en las calles y se bailaban en las fiestas. Cuando Mozart asistió a una de las representaciones, el público lo ovacionó ruidosamente. Durante un concierto en el que presentó su Sinfonía número 38, llamada Praga, y el Concierto para piano y orquesta número 25, un espontáneo le pidió a gritos improvisar al piano sobre algún tema de Las bodas de Fígaro, y a continuación Mozart hizo maravillas con el aria Non più andrai, farfallone amoroso, la favorita del público, que tras la faena tronó de entusiasmo. Un mes después los Mozart regresaban a Viena inmensamente felices, con abundantes ganancias en la bolsa y el encargo de una nueva ópera que debería estrenarse en Praga en octubre de 1787. Entonces, Mozart compondría Don Giovanni, su segunda colaboración con Lorenzo da Ponte, que ya había escrito el libreto de Las bodas de Fígaro y tiempo después realizaría el de Così fan tutte.

La figura legendaria y libertina de don Giovanni, o don Juan, es una creación de la literatura española que desde el siglo XVII se ha propagado por el mundo en diversas manifestaciones. La versión operística de Mozart y Da Ponte es la más conocida de todas y es uno de los títulos más apreciados del género. El compositor se apasionó con la historia, no sólo por la dosis de mujeriego que había en su ser, sino porque encontró en ella la posibilidad de amalgamar con maestría el drama y la comedia. Cuando se creó Don Giovanni, a finales del siglo XVIII, la ópera bufa pasaba por un período de auge, luego de sus humildes inicios a comienzos de ese siglo como un espectáculo de categoría inferior. Había llegado a convertirse en el género favorito del público después de un largo predominio de las óperas de asunto serio, y Mozart sorprendió con una obra en la que se mezclaban escenas divertidas con momentos trágicos; por eso temía la reacción de la gente ante su ópera, y una vez más Praga la celebró, mientras que Viena le hizo gestos de extrañeza.

Mozart regresó a Praga en octubre de 1787 para preparar el estreno, que debió ser aplazado en dos ocasiones porque la partitura no estaba lista. En esas circunstancias se produjo la famosa historia en la que Mozart compuso la extraordinaria obertura en vísperas del estreno. Un diario local dio cuenta del éxito de la primera función: “Aficionados y artistas dicen que hasta ahora no se ofreció en Praga nada igual. El señor Mozart dirigió en persona y, al presentarse ante la orquesta, se le tributó una triple ovación que se repitió al abandonar la tarima”. Casanova, un amante tan célebre como Don Giovanni, estaba en la sala, y como era buen amigo de Da Ponte, no es aconsejable descartar que esta autoridad en la materia haya aportado algunas ideas al libreto.

La obra nos muestra una larga jornada en la vida licenciosa y delictiva del personaje principal, en torno del cual giran la trama y los demás caracteres. Cuando don Giovanni entra en escena, lo hace precedido por hazañas de seductor que inscribirán su nombre en la leyenda. Pero esa fuerza de la naturaleza que es don Giovanni da sus primeras muestras de decadencia durante la ópera porque, a pesar de varios intentos, no logra incrementar su catálogo de amantes.

Don Giovanni es una ópera plagada de momentos estelares de vocalidad, música orquestal, comedia y drama. El protagonista canta en el primer acto su popular dúo junto a la campesina Zerlina (Là ci darem la mano), y todos los personajes cuentan con solos destacados, entre ellos el aria del catálogo, en la que Leporello enumera las conquistas de su amo. Al final, durante la cena de don Giovanni, Mozart cita la melodía del aria Non più andrai, farfallone amoroso, como un guiño de complicidad al público de Praga que lo adoró.

*Sábado 22 de octubre, 12:00 m. Salas de Cine Colombia en Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Bucaramanga y Cartagena.

Dirección musical: Fabio Luisi.

Producción: Michael Grandage.

Don Giovanni: Simon Keenlyside. Leporello: Adam Plachetka. Doña Ana: Hibla Gerzmava.

, La pasión de don Giovanni, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/pasion-de-don-giovanni-articulo-661563, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/feed, ELESPECTADOR.COM – Zodiaco, Cultura,


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