Tradicionalmente, la niebla se concibe como la nada, la tristeza, la melancolía, el abandono, la soledad, la desolación… Pero hace un par de años, Ómar Rincón empezó a percibirla como una potencia que posibilita el encuentro de diferentes sentidos desconocidos luego de la espera para descubrir aquel misterio del otro lado que las nieblas tapan. Las relaciona, por ejemplo, con el plebiscito del 2 de octubre. Votar Sí era adentrarse en la niebla, en el pasaje de las posibilidades inexploradas en nuestro doliente país, mientras que votar No era preferir quedarse a la vera de la niebla, con imágenes y colores nítidos, como la definición HD de la multimedia.

Este hombre, un crítico que será criticado porque dejó de ser periodista para devenir en artista, presenta hasta el 20 de diciembre su trabajo Audiovisualidades de la niebla, una manifestación artística de inconformismo con el exceso de brillo, la transparencia y la perfección de la imagen en HD, a través del videocliff, una protesta contra la rapidez y la fugacidad de los videoclips y un homenaje al reencuentro consigo mismo todas las veces que pacientemente esperó que la niebla se fuera y le dejara ver qué había detrás. Esta exposición va en contravía de las expresiones generales que se entienden de la tecnología y puede relacionarse con la idea que tenía Miguel de Unamuno de la palabra: “La palabra se hizo para exagerar nuestras sensaciones a impresiones todas… acaso para creerlas. La palabra y todo género de expresión convencional, como el beso y el abrazo… No hacemos sino representar cada uno su papel” (Niebla, 1914).

Así como grabó nieblas de la naturaleza, grabó otras que aún no expondrá: las nieblas sociales nacientes en las protestas, donde “los policías siempre agreden a los manifestantes, entonces siempre habrá una niebla para mirar”, y las nieblas televisivas, que aparecen cuando el aparato se ha dañado.

Las grabaciones que mostrará fueron hechas con su iPhone en 2014 y 2015 en Ecuador, Colombia, Venezuela, Argentina y países de otros continentes. Nunca las buscó, siempre aguardó a que se cruzaran en su trayecto. Como dijo Cortázar: “Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos”.

El artista da cuatro razones para ir a ver la exposición a Fuga, la Fundación Gilberto Alzate Avendaño, en la calle 10ª con carrera 3ª:

1. Nadie ha viajado por el mundo en las nieblas sin saber en qué lugar se encuentra.

2. En caso de que su exposición no guste, el espectador podrá disfrutar de otra al lado.

3. Si se aburre, puede ir a darse una vuelta por la Plaza de Bolívar y ver qué pasa en el centro del poder colombiano.

4. A partir del próximo año, Fuga dejará de ser un centro de arte para convertirse en un sitio dedicado al turismo. Audiovisualidades de la niebla es la última exposición en este lugar.

Rincón es periodista pero acabó siendo crítico de televisión y de periodismo, y es profesor, pero no tan académico, por tanto se considera a sí mismo un fraude. Este soñador (y fraude) también quiso hablarme de sus dos proyectos a futuro. Uno lo hará en coautoría con un antropólogo y un artista: será una obra basada en la estética narco, un trabajo totalmente diferente a la burla del narcotráfico que muestra Netflix y al holograma glorioso que se hizo en la telenovela Escobar, el patrón del mal. El otro proyecto consiste en una serie de fotografías de gente tomándose fotos y no fotografías de los paisajes o los monumentos frente a los cuales se toman tales fotos. ¿Por qué? porque se considera un observador que pone sus ojos donde nadie los pone.

, La niebla hunde la tecnología, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/niebla-hunde-tecnologia-articulo-670555, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/feed, ELESPECTADOR.COM – Zodiaco, Cultura,


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