Los testigos del estreno en el Festival de Salzburgo del año 2000 reportan que El amor de lejos fue acogido con un aplauso de quince minutos, por un público de pies ante la obra de una mujer que había prometido jamás escribir una ópera. La compositora finlandesa Kaija Saariaho pensaba, en efecto, que su talento no estaba en sintonía con el drama. Sin embargo, todo cambió en el mismo Festival de Salzburgo, pero ocho años antes del estreno ovacionado de su primera ópera, cuando en 1992 asistió a una representación de San Francisco de Asís, de Olivier Messiaen. Encontrarse con esta obra mística y profunda, de acción restringida, le hizo cambiar de parecer y desde entonces fue preparando su mente para abordar el género que antes despreció.

El asunto que finalmente la atrajo para iniciarse en el mundo de la lírica se remonta a la Edad Media. El amor de lejos se basa libremente en la historia del trovador del siglo XII Jaufré Rudel, príncipe de Blaye (sur de Francia) que, según la leyenda, se enamoró de una dama de Trípoli de quien sólo había oído hablar, le dedicó sus mejores versos y cantos, y viajó durante la segunda cruzada a conocerla, solamente para morir en sus brazos, tras enfermarse en la travesía. Una muestra típica del amor cortés, puro y noble, que se exaltaba en tiempos caballerescos. Jaufré fue uno de los trovadores más destacados del medioevo, y de él ha sobrevivido un puñado de poemas en lengua occitana, algunos de ellos con la música que les compuso.

Según Saariaho, “los asuntos de amor y de muerte, que son motivo de preocupación de toda existencia humana, son un argumento mayor de la ópera. Mi meta era concentrarme en esos dos temas poderosos, explorar los sentimientos musicales que evocan y, mediante mi música, aproximarme a sus dominios desconocidos. La acción es restringida en esta ópera; la tensión proviene esencialmente de la vida interior de los protagonistas”.

Saariaho pertenece a las vanguardias musicales que crean sus obras sin concesiones, y junto a sus colegas y amigos, Esa-Pekka Salonen y Magnus Lindberg, hace parte de una generación destacada de compositores finlandeses nacida en la década de 1950. Sin embargo, su música ha experimentado un cambio que la hace más abordable, y el hecho se relaciona con su acercamiento al canto y a la ópera. De acuerdo con Liisamaija Hautsalo, “la dimensión melódica brillaba por su ausencia en sus obras hasta mediados de los años 90, cuando… comenzó a concentrarse cada vez más en la música vocal y le otorgó una mayor importancia a la melodía”.

Por esa razón, en el canto de esta ópera se perciben claras alusiones al estilo musical de los trovadores medievales, y especialmente a una canción auténtica de Jaufré Rudel, Lanquan li jorn, dedicada entonces a su amada lejana, y que se ha conservado con sus versos y su melodía. Así mismo, en la ópera se combinan diestra y sutilmente los sonidos acústicos de la orquesta sinfónica con los recursos electrónicos que siempre han interesado a Saariaho.

Esa-Pekka Salonen, que conoce a fondo la partitura de El amor de lejos, daba en el año 2004 estas pistas sobre el lenguaje musical de la obra: “… Es música fácilmente abordable, entiendes la expresión, entiendes la emoción… pero es también un lenguaje que deja muchas cosas ocultas que se revelan únicamente después de varias audiciones. Si tuviera que describir el lenguaje… es un lenguaje que vibra de color, el combustible que utiliza para que funcione su motor es el color instrumental”.

El poético libreto de esta obra de Saariaho fue escrito por el libanés Amin Maalouf, que desde entonces se ha convertido en frecuente colaborador de la compositora, para quien también escribió los libretos de sus dos siguientes óperas: Adriana Mater y Émilie. Pero la mujer que no quería hacer óperas no se ha detenido ahí. En marzo de este año estrenó en la Ópera Holandesa de Ámsterdam, Only the Sound Remains, y ya está trabajando en una más, que contará con un libreto de su compatriota, la escritora Sofi Oksanen, ópera que deberá estrenarse en el 2020 en la sala del Covent Garden de Londres.

Sábado 10 de diciembre. 1:00 p.m. Salas de Cine Colombia en Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Bucaramanga y Cartagena. Dirección musical: Sussana Mälkki. Producción: Robert Lepage. Jaufré Rudel: Eric Owens. Clemencia: Susanna Phillips. El peregrino: Tamara Mumford.
 

, La mujer que no quería hacer óperas, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/mujer-no-queria-hacer-operas-articulo-669723, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/feed, ELESPECTADOR.COM – Zodiaco, Cultura,


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