Fue María Clara Espinel, primera mánager de Bomba, quien una mañana me citó en Polen Records para contarme de una nueva banda. Yo estaba recién llegada a la Radio Nacional de Colombia, iniciando una novedosa apuesta radiofónica con la franja de Sonidos Colombianos.

Corría el año 2007 y recibí el primer álbum de Bomba Estéreo en un empaque de cartón azul. Adentro iba el CD quemado, marcado a mano, con siete canciones que en su momento fueron una total epifanía sonora. Algo muy dentro de mí supo que ese disco que ahora tenía en mis manos y oídos era el comienzo de un nuevo ciclo para la música colombiana. Huepajé, Corinto, Tambora, son canciones que poseen una originalidad y estética única para esa primera década del siglo XXI.

Hoy miro con nostalgia hacia atrás, porque así como ha pasado una década en la carrera de Li Saumeth y Simón Mejía, en paralelo a ellos también ha surgido un interesante y determinante ciclo para los sonidos colombianos, teniendo a este par de músicos como protagonistas y responsables del renglón que ocupa Colombia como potencia musical. Y aquí viene el logro, porque en un país como el nuestro, donde apenas estamos consolidando y entendiendo el engranaje de la industria musical, Bomba Estéreo ha sabido meterse en los mejores festivales, en los medios, en las redes, en la era digital y en los oídos de seguidores en países tan remotos como Japón.

Me cuenta Simón Mejía, cerebro del grupo y quien antes de darle vida a Bomba empezó a explorar con AM 770, un proyecto que fue la génesis de todo lo que hoy en día se reconoce y que nació en 2006, que el primer concierto oficial de Bomba Estéreo fue ese mismo año en Medellín, en un festival de música electrónica llamado Medelink. En dos semanas montaron un show con banda: Pablo Gaviria, Diego Cadavid y, obviamente, Li Saumeth. Lo valioso de este dato es que en ese mismo festival estaban Danni Boom y Juan Carlos Pellegrino, dando sus primeros pasos con Systema Solar. Algo se empezó a cocinar desde ese entonces, a fuego lento.

Su primer concierto internacional fue en Londres, en el Festival Colombiage. Se quedaron girando en el Reino Unido con la ayuda de un promotor latinoamericano que los llevó a diferentes bares. Lo curioso era que antes del show de Bomba dictaban clases de salsa, ritmo apetecido por los anglosajones. El gancho era presentar a la banda después de la clase, así aseguraban público. Sí, se llenaba, pero todos bailaban Bomba Estéreo con pasito salsero. En ese entonces recorrieron Londres, Sheffield, New Castle, Liverpool, Bristol y Brighton.

Por otro lado, detrás de todo el éxito del grupo hay nombres como los de Felipe Álvarez y Thomas Cookman, hombres que apoyaron y estuvieron en los inicios. Hoy en día es la agencia M3 la encargada de representar y manejar la agenda de conciertos del grupo. Ellos han sido testigos de un 2016 excepcional: la llegada de los hijos al grupo y un tremendo tour por Europa, Centroamérica y Estados Unidos, shows en su mayoría con sold out.

Son personaje del año no porque estén de moda, sino porque hay que aplaudir que han llegado, 10 años después, a ser el referente para otros artistas emergentes, independientes, y para un público hastiado de tanto vacío en la música. Simón y Li son lo que en su momento fueron Lucho Bermúdez y Matilde Díaz, una explosiva revelación en escena, un dúo que ha sabido complementarse y buscar en sus raíces un pedacito de la extraviada identidad colombiana. Juntos han hecho magia, juntos y con la banda y el staff. No van detrás de la fama, van detrás de algo mucho más valioso y menos efímero: la música, el material del que están hechos.

* Periodista musical.

, La explosión de Bomba Estéreo, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/explosion-de-bomba-estereo-articulo-669762, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/feed, ELESPECTADOR.COM – Zodiaco, Cultura,


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