Palpitará el corazón como resultado de la confluencia de melodías envolventes y los movimientos sincrónicos que se percibirán en la ciudad, en la Bogotá convergente, insaciable. Los sentidos estallarán extasiados de placer, lo que permitirá que el cuerpo de uno, el cuerpo de todos vibren al compás de los instrumentos, de los silencios en la escena.

Así se sentirá la danza en la ciudad, se sentirá exponencialmente hasta la quincena de noviembre, pues en Bogotá convergeran los cuerpos diversos, incluyentes e impactantes  en el IX Festival Danza en la Ciudad, un ícono de las artes escénicas de la capital, que envolverá a los espectadores en miles de experiencias, vivencias que transforman pensamientos, que se piensan para transformar.

Este año, se hará una retrospectiva de lo imaginado y creado para la escena y para los capitalinos, que viven día a día a más de mil por hora, pero que buscan momentos de éxtasis, momentos que los hagan sentir vivos, reales.

La danza, en este contexto se tomará la ciudad, la hará suya, la tocará de mil maneras diferentes; los cuerpos harán conexión con los territorios de la Bogotá cosmopolita, los escenarios, además de esos espacios citadinos y cotidianos, sentirán la majestuosidad, la fuerza de los movimientos de aquellos cuyas pieles parecen estar hechas de una sensualidad fantástica e irreal. 

Así el cuerpo de la ciudad danzará, bailará, se moverá, como acto ritual y social, tejiendo redes de tolerancia y respeto a las diversidades, pues en la escena, en las tablas y en las calles, donde el cuerpo cuenta historias, no hay diferencias, provocan en su lugar, proximidades desde la cultura y el arte entre el pasado, el presente y el futuro, donde la tecnología se convierte en una extensión del cuerpo biológico.

En esos momentos en los que la danza tocará la piel de la ciudad y se introducirá en los sentidos de sus habitantes, será acariciada sutilmente por los cuerpos de otros submundos provenientes de territorios lejanos, desde el país del sol naciente, pasando por las tierras de Platón y las revoluciones del pensamiento, hasta aquellos del nuevo mundo, haciéndola sentir viva, deseada, excitada, frenética.

Los cuerpos sutiles del movimiento clásico, tradicional, citadino, performático, teatral, rebelde, se fundirán entre las sábanas de una ciudad, elevada entre las verdes montañas de un país que busca la libertad de sus pensamientos, a través de aquello que lo haga vivir, sentir y saciarse de placer.

Más información aquí.

, La danza en la ciudad, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/danza-ciudad-articulo-662920, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/feed, ELESPECTADOR.COM – Zodiaco, Cultura,


(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});

Jose Raul Lopez Daza – protección ambiental