Samaniego, Quimbaya, Pitalito y El Retiro eran lugares desconocidos para los bibliotecarios de Barcelona, hasta que el pasado 13 de noviembre llegaron cuatro colombianos. Lucely Narváez, Astrid Carvajal, Hernando Gómez y Esteban Castañeda recorrieron las bibliotecas de la ciudad en quince días. Vinieron a aprender, a compartir sus experiencias y a intercambiar conocimientos como parte del III Premio Nacional de Bibliotecas Públicas Daniel Samper Ortega que recibieron este año por la excelencia en su gestión.

En Barcelona, una biblioteca es un imán cultural que forma parte de la vida diaria de mucha gente. En cada barrio hay por lo menos una, cada cual con su especialidad, toque distintivo y actividades diarias. El camino es directo y las personas van a las bibliotecas. En Samaniego, Quimbaya, Pitalito y El Retiro las rutas son diversas: las bibliotecas van hasta las personas, las buscan en los parques, en los colegios, en las veredas, en los cabildos indígenas, en las cárceles. Llegan a ellas a través de la música, de la fotografía, la plastilina, el baile, del susurro de un poema y hasta de las mariposas. Es un viaje del que regresan en grupo, porque niños, jóvenes y ancianos traen a otros la siguiente vez. “Construir tejido humano” lo llaman los ganadores del premio, es el término que define su trabajo.

“Estas actividades han hecho que los campesinos se acerquen a las bibliotecas. Al principio ellos pensaban que era sólo para la gente del pueblo, y en cambio ahora cuando vienen al mercado, entregan y vuelven a cargar la maleta que se han llevado antes. A ellos les prestamos libros, juegos de mesa y videos, por un mes”, cuenta Lucely Narváez, quien obtuvo el primer puesto de la convocatoria y una dotación de $50 millones para la Biblioteca Pública Municipal Cocuyos de Samaniego, Nariño. “Nada como el cocuyo que, huyendo de la luz, la luz llevando”: de ahí viene el nombre de su biblioteca, fundada por la Sociedad Juventud Laboriosa de Industriales y Obreros de Samaniego en 1921. El proyecto por el que resultó ganadora se llama “Forjando caminos de cultura y paz” y está enfocado en el sector rural y montañoso. Más que un proyecto, es un proceso de doce años en marcha, además de los clubes de escritura rurales, formación de familias lectoras y recuperación de la memoria histórica. “Una biblioteca debe aportar a la construcción de la paz”, afirma Lucely, quien se emociona cada vez que habla de su trabajo.

Saliendo de Samaniego y a un poco más de diez horas por carretera está Pitalito, Huila. Allí se encuentra la Biblioteca Pública Municipal Monseñor Esteban Rojas, dirigida por Astrid Carvajal. “El primer año de trabajo estuve adecuando el lugar y los siguientes cuatro he creado programas para el fomento de la lectura”, comenta. “Libro a casa”, “Lectura de cero a siempre”, “Recordando y contando”, “Lectura sin barreras”, entre otros, para un total de 27 proyectos. Gracias a “Dona un libro, siembra cultura” ha formado diez bibliotecas rurales comunitarias, tres de ellas en los cabildos indígenas, donde ella misma capacita a los nuevos bibliotecarios. Su objetivo es que Pitalito sea el municipio más lector de Colombia y, con la fuerza y convicción que se le nota al hablar, su región será la que ayude a levantar el bajo nivel de lectura del país.

“Piense, actúe, persevere, ayude” es el significado de las siglas de la Biblioteca Pública Operación P.A.P.A. en Quimbaya, Quindío. Hernando Gómez Londoño está a cargo y fue finalista con el proyecto “Recuperación de la memoria de Quimbaya”. Promocionan la lectura por medio de vallas ubicadas en sitios estratégicos y los textos que muestran se leen después en la biblioteca. Cada fragmento está adaptado al lugar: “En una institución educativa con énfasis en turismo les pusimos un extracto de crónica de Indias sobre el río La Vieja, el más importante de la región”, cuenta Hernando y recita de memoria el texto. También ubicaron códigos QR en determinados puntos del pueblo como parte del proyecto “Cultura digital, información local”, compuesto por 20 guías documentales que enriquecen las visitas y conservan la memoria de los lugares históricos. Con “Héroes de la cotidianidad” se les da importancia a las personas, como los vendedores de arepas, que con su trabajo del día a día contribuyen al progreso del municipio. Cuando alguien visite Quimbaya puede ir a ver el libro con más de 300 fotografías antiguas en el que participó toda la comunidad con sus álbumes familiares.

Esteban Castañeda representa a la Biblioteca Pública Rural Laboratorio del Espíritu, ubicada en la vereda Pantanillo, Antioquia. El eje fundamental del Laboratorio es la lectura y escritura creativa. Cuentan con clubes de lectura en sitio, lecturas en parques, un periódico rural llamado Monteadentro, talleres de tiple, guitarra, bandola y piano, formación en TIC (tecnologías de la información y la comunicación) y el mariposario, este último ubicado en la vereda El Portento. Entre la gran variedad de proyectos en los que trabajan existe uno muy particular: “Conocer a Colombia para amarla”, que incluye talleres sobre su arte, música, geografía y cultura. Una vez finalizados llega la práctica, que es precisamente conocer el país. Quienes participan van al mar por primera vez. Normalmente han viajado niños, pero en 2015 el grupo estuvo formado por adultos mayores. Habían sido constantes en su asistencia desde hacía varios años y ahora les llegaba el momento de ver el mar. Detrás de todos los proyectos está Gloria Bermúdez, directora del Laboratorio, una mujer generosa e inspiradora para los ganadores del premio y de Colombia en general.

Las bibliotecas de Barcelona son el servicio público mejor valorado por la comunidad. Sus dotaciones, presupuesto, organización y personal especializado son un ejemplo a seguir. “Nuestras bibliotecas van a ser mejores con todo lo que hemos aprendido aquí, poco a poco, pero lo vamos a hacer”, coinciden los cuatro. En Colombia no todas las bibliotecas tienen internet estable, ya sea porque la zona en donde están ubicadas es muy lejana y no llega el cable de fibra óptica o porque se han vencido los convenios. A veces una película se puede quedar “colgada” a la mitad por la falta de señal, pero no importa, el lugar está lleno de libros y de gente como Lucely, Astrid, Hernando y Esteban. Son cuatro bibliotecarios que llevaron el buen nombre de sus municipios y el de Colombia a Barcelona. La comunidad los postuló y todos ganaron.

, La clave de la cultura, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/clave-de-cultura-articulo-670031, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/feed, ELESPECTADOR.COM – Zodiaco, Cultura,


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