Luis Germán Perdomo en La Cajita de las palabras todas, asume el reto de escribir literatura para los más jóvenes -uno de los grandes desafíos que existe en el mundo literario- y al hacerlo sella su propuesta de escritura con una impronta muy personal. Por un lado, busca develar a los chicos, tempranamente, algunos secretos y verdades de la condición humana con los que puedan enfrentar su presente y su vida futura, desde el escenario de la fantasía, la dulzura y la pureza propia de sus primeros años. De otra parte, intenta enamorar, a los noveles lectores, de la magia del lenguaje, y hacerles sentir que él habita en todo y que se puede “tocar” con juegos infinitos que llenan de imágenes el pensamiento, de sensaciones el corazón y, ante todo, de sentido a la vida.

Escrita en una prosa poética que instaura un increíble diálogo con las ilustraciones de Olga Cuellar -que no solo acompañan el texto, sino que lo complementan- en La Cajita de las palabras todas, una pequeña conversa con su padre en búsqueda de una palabra, que se va develando a lo largo de la historia con desbordante alegría, intriga, ramilletes de afección y con un lenguaje metafórico que inicia a los niños – por ejemplo, allí el diccionario es el “libro en el que juegan a las escondidas los significados- a una lectura que va más allá de lo literal. Y es por ello que la palabra buscada, no es una palabra simple. Ella está tejida por otras palabras y cualidades importantes. Así, al final, cuando esta es descubierta por el padre, no solo se revela una palabra más sino que el autor hace comprender al lector que en esa palabra, “Tú”, confluyen muchos significados y el encantamiento de lo universal, pues al usarla, ella nos permite reconocer al otro, -que no siempre es la misma persona- hacerlo existir ante nosotros, encabalgado en esas dos letras que la conforman.

En este sentido, Leer La Cajita de las palabras todas, obsequia a los lectores no solo el secreto del amor paternal –el epilogo es parte importante de esta revelación- , de la importancia de la otredad, de la complejidad de lo aparentemente sencillo de ese “Tú” –que para la gramática no es más que un pronombre personal en segunda persona- sino la posibilidad de sentir cómo la prosa, cuando es a la vez poesía como en este caso, fluye, se eleva y ensambla las palabras como lo hacen las pompitas de jabón con las que juegan los niños en los parques, todo con el fin de generar los más nobles sentimientos de quien se acerca a ellas con el alma abierta. Por ello, Luis Germán Perdomo en La Cajita de las palabras todas, no solamente desborda el reto de escribir para los más jóvenes sino que, necesariamente, invita a los adultos a que volvamos a ver la vida con los anteojos tan necesarios del amor, la bondad y la ternura que tuvimos cuando éramos niños.

, "La Cajita de las palabras todas", de Luis Germán Perdomo, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/cajita-de-palabras-todas-de-luis-german-perdomo-articulo-666813, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/feed, ELESPECTADOR.COM – Zodiaco, Cultura,


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