Frank Sinatra se disculpó por no poder proyectar la voz en pleno. Lo hizo justo después de superar un complicado cuadro gripal que lo mantuvo alejado del canto durante varias semanas. Joaquín Sabina, un registro más ronco, más contemporáneo, y más humano también, contó la anécdota sobre su colega norteamericano y comentó, pisando con cautela esa franja imaginaria que separa la realidad de la ironía, que no veía meritorio el acto de Sinatra de ejercer su labor en esas condiciones supuestamente adversas, y que más gallarda había sido su actitud al haberse dedicado a la música, al canto en concreto, sin tener voz.

Escuche un fragmento de “Lo niego todo”.

Tenía razón el español. No al demeritar sus cualidades vocales sino al establecer que Sinatra hubiera podido cantar sin un pulmón, con las amígdalas inflamadas y con una pena oprimiéndole el pecho. Para Sabina, el recorrido tenía que ser más complejo y lleno de magia, porque su interpretación deficiente, según sus propia opinión, debía estar cimentada sobre todas esas grandes historias que lo han caracterizado y que lo han llevado a ser catalogado como el poeta rockero, el rockero poeta.

Después de más de cuatro décadas de actividad musical, el artista, nacido en Úbeda (España), se saturó de ese tipo de denominaciones y emprendió la tarea de desmentir los comentarios que en Iberoamérica se habían propagado con más facilidad que sus propias creaciones. En aquel propósito, algo irracional y quijotesco, encontró en el novelista, ensayista y poeta español Benjamín Prado a un aliado mayúsculo, y con él comenzó a quitarle peldaños a una estructura férrea que cada año parecía consolidarse más.

“Joaquín Sabina quería hacer una canción contra su propio mito, aparecer en ella como alguien que nunca fue del todo la persona de la que hablan cuando se refieren a él. A estas alturas tiene muy poco que ver con ella. ‘Ya sabes, se trata de cambiar la leyenda del calavera, el juglar del asfalto y el profeta del vicio, como me llamaron en un periódico de Chile, por la imagen de un tipo que llora con las películas de sobremesa los domingos por la tarde’, me dijo una noche en su casa”, reveló Benjamín Prado sobre el inicio del proceso de creación de Lo niego todo, el primer sencillo que le da título al nuevo álbum del cantautor español.

La canción, que será lanzada hoy para el mercado internacional, y la producción completa, que estará a la venta a partir de marzo, representan el regreso del artista a los estudios de grabación después de Vinagre y rosas (2009). Además de la participación de Prado, se destaca la intervención del productor Leiva, quien ocupa en este registro el lugar de dos personajes vinculados desde siempre al nombre de Joaquín Sabina: Antonio García de Diego y Pancho Varona.

“Voy a juntarme con un jovenzuelo que me gusta mucho, a ver si renovamos un poco el aire”, comentó Sabina sobre la intervención de Leiva, con quien ya había trabajado para la musicalización de Tiramisú de limón, uno de los temas exitosos del álbum Vinagre y rosas.

Pero la colaboración de estos dos personajes ha transgredido la frontera del trabajo entre un artista y su productor, y por eso Leiva dijo lo siguiente en una reciente entrevista: “Esto ha sido sentarme con Joaquín, sus papeles y sus versos, poner música y llevarme un taco de letras a casa, buscarle la música, sentarme con Joaquín y Benjamín, hablar de versos y cambiar partes. Y buscar, y emocionarnos, encontrar y no encontrar. Tener un proceso creativo con ellos es un regalazo”.

Lo niego todo tiene ya un video grabado a finales de 2016 en distintas locaciones de Madrid. La parte audiovisual se complementa con la poesía musical realizada por esta tríada extraña que se lanza al ruedo para provocar reacciones y motivar emociones. Joaquín Sabina, Benjamín Prado y Leiva comandan el ataque de esta producción discográfica.

“Ver a Joaquín tan entusiasmado con Lo niego todo, como yo no le veía entusiasmado con nada desde hace mucho, y verle decidir que esta joya tenía que darle título al disco entero; o ver, ya de vuelta en Madrid, con qué convicción la canta, para mí mejor que nunca y de qué modo la lleva al límite… Los fabricantes de mecheros se van a hacer ricos con la canción. Va directa al corazón porque iba a ser la historia de Sabina y va a ser la de cualquiera que la escuche y no esté hecho de piedra. Un lujo”, concluye Prado.

, Joaquín Sabina: cuando urge decir "Lo niego todo", http://www.elespectador.com/noticias/cultura/joaquin-sabina-cuando-urge-decir-niego-todo-articulo-676716, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/feed, ELESPECTADOR.COM – Zodiaco, Cultura,


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