La oportunidad de separarse de la cotidianidad resulta ser una acción que se camufla en actividades con la soledad misma. Es un instinto que se logra con dificultad, ya que existe ese miedo de encerrarse con el propio ser, de pasar el límite de las ideas y atravesar el mundo de la imaginación, y desde allí ser capaz de crear situaciones y hasta personajes que revelan aquella esencia distintiva del ser humano. En vez de existir una mirada hacia afuera, los ojos están puestos en el interior, en el pensamiento, en entender la mente en un viaje de infinitas posibilidades. Un acto que inconscientemente se realiza cotidianamente, poniendo como excusa el escape a una realidad causante de fatigas y que a plena luz decide realizar una exploración, una conversación con la imaginación mientras navega en la introspección. Este se convierte en un ejercicio recurrente para Jose Arboleda mientras, sentado en un escritorio y con un lápiz en la mano, se dispone a plasmar aquellas imágenes que, con afán, quieren salir de la cabeza para ser representadas como si se tratara de un cuento fantástico.

Este artista colombiano dedicado al dibujo usualmente toma los ingredientes necesarios para su creación como el efecto de un imaginario que constantemente está visitando. El resultado sin duda son dibujos elaborados con minuciosidad, trazos suaves que en su mayoría tratan de ser a blanco y negro con pequeños rastros de color, figuras en tercera dimensión y personajes nunca antes vistos. Su descubrimiento lo ha llevado a crear series como Cuento diario (2012), narraciones pictóricas de su cotidianidad, Hallazgos (2015), escarabajos que se desprenden de un proceso “rizomático”, o la serie Conversaciones (2015), el estado de personificación de la conversación entre el pensamiento. En su trabajo también se incluye la ilustración, siendo el creador de la imagen promocional del sencillo La muerte de la banda colombiana Monsieur Periné, además de las imágenes de su más reciente álbum, Caja de música.

Jose Arboleda realiza una conversación recurrente con su pensamiento, en un inicio un tanto superficial, indagando sobre el mundo y sus implicaciones existenciales, comenzando con diálogos como este: “¿Qué día es? Un minuto antes del próximo sábado a las doce de la noche… La hora doce de la noche realmente no existe, no se está hablando del día siguiente ni del día anterior, es como un tiempo inexistente pero que uno no está acostumbrado a verbalmente identificarlo”. Aquella paradoja la discute bajo pensamientos encontrados, como en una conversación con la persona más cercana, explicando punto a punto los pros y contras. Un diálogo silencioso pero que al pasar por el lápiz y el papel se personifica, se crea una figura que transmuta con el pasar de los días y de los momentos vividos.

A este personaje, Arboleda lo llama Mimicry, la personificación del estado de convivencia con nosotros mismos, esa misma acción de conversar con el pensamiento, pero convertido en una figura de grafito. El artista creó a este personaje en el año 2009, inspirado en una de las cuatro categorías vistas en el juego que se propone en el libro Los juegos de los hombres, del escritor francés Roger Caillois. Mimicry corresponde a la categoría de mimesis, misma definición que hace posible la diversidad de representaciones que le ha dado este artista colombiano, siendo en esta ocasión la personificación del pensamiento mismo. Según el artista, el 87 % de la población mundial tiene amigos imaginarios, el resto es atea. Es entonces un amigo imaginario quien se le presenta en el momento de dibujar. Mimicry se convierte en aquella deidad, un personaje semejante a un dios que devotamente enriquece al espíritu. Al respecto, Arboleda dice:

“La convivencia con Mimicry puede ser complicada, por eso es más fácil evitarla, ocuparnos en las cosas del mundo y distraernos de nosotros mismos; pero la relación con él se fortalece de la misma manera que con otro, en la conversación y la compañía silenciosa, siendo flexibles a su presencia y a sus necesidades”.

Poco a poco, y como si se tratara de abrir ciertas puertas en el interior de la mente, el lápiz y el papel como herramientas de creación tienen en su contenido la capacidad de visualizar la personalidad del artista. Para encontrarse con Mimicry es necesario un viaje hacia el interior, hacia un universo que parece ser descubierto, siendo el valor de introspección el punto crucial para determinar aquella aventura.

“Estar en la realidad es agobiante, es por esta razón que las personas no ven la hora en que llegue el viernes porque su mundo exterior cansa, es por eso que buscan espacios para separarse del mundo: un paseo en bicicleta, un rato de música mientras se transporta en un bus hacia el trabajo. Eso es el Intronauta, es esa persona en esa acción de separarse del mundo por un momento. Ese personaje no solamente me va a dar camino, no solamente abarca a los capaces de estar solos, sino que nos abarca a todos, porque todos necesitamos de esos pequeños momentos o espacios de separación de la realidad”, explica Arboleda.

Con una caja en la cabeza simulando un casco de astronauta, empieza a salir en sus bocetos el Intronauta, dibujos recurrentes con la imposibilidad de ver al exterior por la presencia de una caja que lo encierra hacia la oscuridad para sacar aquellos pensamientos que terminan en la creación de Mimicry, es decir, el mismo pensamiento. El primer acercamiento, una mancha negra como las que se realizan en el test de Rorschach de psicología, paso a paso van revelando a un ser con casco, malezas en su traje, desecho por la ajetreada exploración hacia su interior, un navegante espiritual que va explorando mundos y que no sabe cuándo detenerse.

Sus trazos definidos en una figura que parece ser un hombrecillo que no decide qué ser finalmente, Arboleda se revela en el papel, personajes que podrían ser parte de una especie de esculturas vivas hechas con diversos materiales. Sus personajes hechos de introspección, que para el artista “presentan la manera en la que entiendo la relación entre cada uno de nosotros y ese ser que nos oye y eventualmente nos habla, para algunos es Dios, mente, espíritu, ángel, universo… Para mí es la convivencia con nosotros mismos”.

Una pequeña historia del “Intronauta”

Todos los días venía al mundo para cumplir con sus deberes, pero no veía la hora de escaparse, por eso prefería perder la conciencia y, si era posible, la cordura. Pero un día encontró un lugar diferente, uno al que podía ir sólo él y perderse sin temor a ser localizado por el más moderno de los dispositivos, un lugar mucho más grande que el universo, con más misterios que los que hay en el interior de un hoyo negro y más confortable que cualquier lugar en el mundo. Con el tiempo se hizo el intronauta más experto navegando el espacio interior y dedicó su existencia a recorrerlo.

, “Intronauta”: un navegante puesto en el papel, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/intronauta-un-navegante-puesto-el-papel-articulo-672820, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/feed, ELESPECTADOR.COM – Zodiaco, Cultura,


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