Gabriel ha recorrido gran parte del mundo gracias a la música. El corno francés, un instrumento que exige precisión y agilidad, no solo física, sino mental y, mucha disciplina, se ha convertido en su vida desde los 12 años. Llegó a él por curiosidad, cuando un grupo de músicos invitó a los estudiantes de su colegio a unas clases, para formar una orquesta. Desde entonces, ese curioso niño de colegio ha sido el ganador del Tercer premio en el Concurso Internacional de Metales en Timisoara, Rumania en el 2011; del prestigioso “Huygens Scholarship Programme” para estudiantes internacionales con excelente nivel, otorgado por el Ministerio de Educación, Cultura y Ciencia Holandés, ganador de la beca “Artistas Jóvenes Talento” y la beca de Colfuturo para estudios en el exterior en 2010. Graduado como cornista Cum Laude otorgado por decisión unánime del jurado, por su excelente desempeño en la interpretación de los diferentes períodos musicales (clásico, romántico y contemporáneo) en el Conservatorio de Maastricht- Holanda…y podríamos seguir la lista de reconocimientos nacionales e internacionales que suma Gabriel a sus 30 años. A pesar de haber estudiado y trabajado en diferentes orquestas europeas, Gabriel quiso regresar a su natal Medellín para hacer parte de la Orquesta Filarmónica de la ciudad, una de las más representativas del país y de Latinoamérica, pues, como él mismo explica: “ Yo quiero aportar lo que aprendí y, en este momento, Filarmed es mi casa. Estoy muy comprometido con la Orquesta, porque además asumo esto, no como un trabajo, sino como el placer, las ganas de tocar con todos ellos. En el mundo, las orquestas tienen ambientes difíciles, porque se ve competencia, envidia, críticas, pero aquí siempre se siente el apoyo, no hay presión y de esta manera todo sucede mucho mejor y la Filarmónica tiene mucho éxito en sus programas, pues todos nos estamos ayudando”.  Un ejemplo de esa ayuda es su trabajo como profesor en la Academía de la Filarmónica de Medellín en la que se forman jóvenes músicos que estudian la carrera a nivel profesional, pero que en este espacio tienen una experiencia menos académica, que los prepara para la exigencia de una Orquesta profesional.  “Este proyecto les permite a los chicos tener una vivencia más allá del aprendizaje en las aulas que músicos como yo no tuvimos. Yo participo en la preparación para los conciertos de temporada. Esta experiencia les permite acercarse a la exigencia de una orquesta, pues los formamos con miras a su desarrollo profesional. Muchos de los muchachos tienen a la mano un mundo de drogas, la cercanía con la violencia, incluso intrafamiliar, y la academia hace parte de una transformación social para ellos”. (Lea: “La música me hizo un ser nuevo”) La Academia, tanto como la Filarmónica, funcionan con aportes en su mayoría de la empresa privada. Bancolombia ofrece gran parte del apoyo que reciben estos dos programas para que  tanto los estudiantes como los profesionales sigan haciendo de la cultura paisa un patrimonio nacional, pues la Orquesta es un patrimonio de todos, que contribuye a formar y fortalecer los valores de la sociedad.  , Filarmed: la casa musical de jóvenes talentos, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/filarmed-casa-musical-de-jovenes-talentos-articulo-654852, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/feed, ELESPECTADOR.COM – Zodiaco, Cultura,


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