Fátima Bhutto tenía 14 años cuando su padre, Mir Mustaza, fue asesinado frente a su casa en Karachi. Los disparos tronaban afuera mientras ella protegía con su cuerpo a su hermano menor. La policía y varios colaboradores habían cerrado la calle. Esto ocurrió cuando su tía Benazir Bhutto era primera ministra de Pakistán. Fátima siempre la culpó del asesinato.

Un apellido ligado a la historia política de su país, una mujer fuerte que se sobrepuso al dolor, que ha construido su propio criterio desde la literatura y el periodismo. Una mujer inteligente que desde su contexto comprendió el maravilloso legado del islam, la fortuna cultural de estos países atropellados y estigmatizados por Occidente. Una mujer musulmana que construye feminismo desde su realidad, que asume la grandeza del lega do de todas las mujeres que la antecedieron para decirnos con fuerza: las mujeres musulmanas, el islam y Oriente saben de libertad y la han ejercido y exigido siempre.

Songs of Blood and Sword llega a Colombia en una traducción elaborada por Angosta Editores a manera de abrebocas, para que, lejos de prejuicios, leamos cercana la historia de su familia, que también es la historia de Pakistán y de hombres y mujeres que, como nosotros, los colombianos, han sufrido la ignominia, la corrupción y el poder.

¿Cómo se convirtió en escritora?

He amado los libros desde que era muy pequeña e incluso escribía historias cortas que, sin ser grandes cosas, mi padre leía siempre. Me animaba permanentemente a hacerlo, preguntándome todo el tiempo qué estaba escribiendo, con lo cual esa idea empezó a crecer en mi imaginación hasta que me vi escribiendo todo el tiempo y soñando con historias.

¿Cómo empieza a escribir un libro?

Depende. Es diferente con cada libro, pero usualmente empieza con una idea o imagen que me obsesiona y no puedo aclarar mis pensamientos hasta que la escribo.

¿Cuál es el papel del periodismo en su vida?

El primer papel real que tuve como escritora fue una columna semanal para un periódico en Pakistán. Empecé a viajar dentro de mi país, a visitar pueblos y ciudades, hablando con la gente para aprender. Por lo tanto, en el sentido periodístico, ese fue mi inicio, en un país como Pakistán, donde el silencio se impone en muchos temas. Actualmente no escribo mucho periodismo, pero es parte de mi día a día, que empieza siempre con la lectura de periódicos.

Hablando de literatura y periodismo, ¿se puede establecer una frontera?

Pienso que la literatura es más honesta, más real. Viene de la parte más íntima de la imaginación y eso la hace más sincera.

¿Cuál es el papel de la literatura en la construcción de memoria en su país? ¿Considera “Songs of Blood and Sword” un libro para la memoria paquistaní?

Escribí ese libro por un recuerdo, porque me mortificaba la idea de que los asesinos de mi padre llegaran al poder y seguramente ignoraran ese y muchos otros crímenes. Lo escribí por mi padre, en su memoria, para dejar por escrito —como dice Milosz— las palabras, los hechos, las fechas. La literatura es importante porque da fe sobre la vida de un país, no está influenciada por el poder, como sí lo está el periodismo, y por lo tanto es una marca poderosa.

La historia de su familia ha resonado con fuerza en varios países. Un libro como “Songs of Blood and Sword”, ¿cómo convirtió en literatura una historia tan dolorosa?

Era la única forma que tenía en ese momento para tratar de procesar algo tan doloroso. Escribirlo, grabarlo, creer que habría cierta justicia con la remembranza. Le había prometido a mi padre la noche antes de su muerte que escribiría su historia, y esa promesa estuvo pendiente en mi mente por muchos años. Cuando empecé a escribir el libro, casi diez años después de su muerte, supe que había llegado el momento de cumplir mi promesa.

¿Cómo logró divorciarse de la herencia política de un apellido con poder para hacer críticas fuertes al gobierno de su propia familia?

Siempre he visto el poder desde afuera, con cierta cercanía, pero siempre desde afuera. He visto que es feo, corrosivo y muy pronto supe que había algo venenoso en él. Nunca he querido ser parte de él. Me interesa la libertad. Yo tenía el deber de criticar lo que es injusto, creo que hace parte de lo que he heredado.

En el contexto de los últimos años, Oriente Medio, y particularmente el islam, han sufrido una estigmatización muy fuerte de parte de Occidente. ¿Considera que el islam es realmente el problema de un país como Pakistán?

Yo creo que el islam es profundamente incomprendido por Occidente, por los medios de comunicación que buscan respuestas simples para problemas complejos. El centro del problema es político, no religioso. En Pakistán, el Estado usa la religión para callar a la gente, para imponer leyes donde no corresponde. La culpa no es de la religión sino de la gente que la está manipulando y malinterpretando. El mayor perpetrador de violencia en Pakistán es el ejército.

¿Cómo define el rol de la escritura de mujeres en Pakistán?

La gente tiende a pensar que las mujeres en Pakistán son oprimidas, que son débiles y poco comprometidas, pero esto dista mucho de la realidad. Es cierto que el Estado y las leyes federales atacan a las mujeres y no las protegen, pero precisamente para sobrevivir y luchar contra eso, las mujeres paquistaníes son muy fuertes. Todo el mundo conoce a Malala, ella es el ejemplo perfecto. Pakistán es un país de mujeres valientes como ella. Como mujer debes ser fuerte para poder sobrevivir.

¿Cómo pone en paralelo un papel feminista activo y la religión musulmana?

El islamismo tiene muchos ejemplos de mujeres fuertes. Zainab es una de ellas, conocida por luchar contra la injusticia de los tiranos, un emblema de dignidad y coraje. La primera guerra sostenida entre musulmanes (la cual los dividió en suníes y chiitas) tuvo a Aisha como líder en uno de los frentes. El islam les dio a las mujeres desde sus inicios derechos que no habían tenido antes, como el divorcio, la herencia, entre otros.

¿Qué podemos aprender las mujeres en Occidente del activismo feminista en el islam?

Creo que todos aprendemos de los demás. Considero que ambos, Oriente y Occidente, se valen del sexo para rebajar a las mujeres. En Occidente, a las mujeres se les toma como objetos sexuales y se les pide ser abiertas con el tema. En Oriente se les dice que como son vistas como objetos sexuales, deben taparse y esconderse. Ambas posiciones limitan y disminuyen a la mujer, con una estrecha definición que usan en direcciones opuestas. Las mujeres son maltratadas en todo el mundo.

Colombia ha enfrentado un conflicto armado de más de 60 años. Posiblemente muchos colombianos sientan cercana tu historia. ¿Cuál es su mensaje para ellos?

Leo libros sobre Colombia y siento que entiendo el sufrimiento de la gente porque es muy cercano al mío. Esta historia de violencia política es compartida por mucha gente alrededor del mundo y mi mensaje es siempre el mismo: estamos todos conectados, todo está conectado. La idea de que la gente está separada y es única, que vemos cada vez más en el mundo de hoy y está trayendo ideas excluyentes, como el Brexit o Donald Trump, es un falso discurso.

¿Por qué aceptó traducir parte de su libro al español?

Estoy muy feliz de tener traducida una parte de mi libro en español y espero tener el libro completo traducido. Es importante para mí porque el ciclo de violencia política, de asesinatos, de miedo, es muy común en nuestros países y nuestra historia. Yo creo que cuanto más lo hablemos entre todos, cuantas más voces de otras parte oigamos, estaremos más conectados y tendremos mayor compasión por los demás.

, Fátima Bhutto: narrar contra el olvido, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/fatima-bhutto-narrar-contra-el-olvido-articulo-675851, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/feed, ELESPECTADOR.COM – Zodiaco, Cultura,


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