Por cuidar la reserva natural que tiene en su finca, Leonelia Atehortúa y su familia reciben un sustento económico. Todo lo que deben hacer es no talar los árboles, conservarlos y, de ser posible, plantar más.  Gracias a ese apoyo económico, la familia Atehortúa vive de productos derivados de la caña de azúcar. Así es como han elaborado panela, cocada o miel en su empresa bautizada Caña y Candela, en el municipio de San Rafael en Antioquia. Dos años después de profesionalizar su producción también surten municipios vecinos como Guatapé, San Carlos y algunos locales en Medellín. Y este sueño ha sido posible gracias a BanCO2, un esquema de pago por servicio ambiental en el que familias cuidan el medio ambiente a través de la protección de esas reservas o bosques que están en su terreno privado. Leonelia posee junto con su familia una hectárea con árboles que tienen casi 50 años de vida. Su compromiso es cuidar esa reserva e, incluso fomentarla, al plantar cercas vivas.  Hace dos años, cuando se enfrentaron a la muerte del padre de la familia, ella y su madre Nubia, decidieron convertirse en emprendedoras y aprovechar la experiencia de 10 años en la producción de los derivados de la caña para crear la marca, profesionalizar el producto y empezar la distribución, apoyadas por los ingresos recibidos por BanCO2. Familias como los Atehortúa son guardianes de los ecosistemas terrestres cuya biodiversidad genera agua y oxígeno. Muchas de las familias vinculadas conviven en zonas de páramos, humedales o bosques nativos. Este esquema nace para detener y evitar que las familias se vean en la necesidad de talarlos o explotarlos para su sustento y que,  por el contrario, encuentren beneficio económico en su conservación.  El esquema apoyado por Bancolombia no solo provee esta compensación económica, sino que respalda a las familias siendo un puente para mejorar su calidad de vida, acercándolos a programas gubernamentales que mejoren sus condiciones, o aportando al progreso de sus viviendas gracias a donaciones de tiempo y especie de  voluntarios o  a programas educativos.  “El apoyo ha sido muy amplio –dice Leonelia-, porque nos han ayudado para dar a conocer el negocio. Cuando comenzamos, no contábamos con fuentes económicas y con el apoyo de BanCO2 hemos podido invertir en el negocio a través de la compra de insumos”.  Terceros pueden convertirse en aportantes al esquema de manera que se compense la huella de carbono que su paso por el planeta deja cada año. En los 3 años que ya suma BanCO2 se han vinculado 867 familias, que han contribuido a la conservación de 13 mil hectáreas de ecosistemas. Gracias a esto, han sido compensadas aproximadamente 2.795.000 toneladas de CO2.  , Familias que mejoran su calidad de vida al ser cuidabosques, http://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/familias-mejoran-su-calidad-de-vida-al-ser-cuidabosques-articulo-660885, http://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/feed, ELESPECTADOR.COM – Medio Ambiente,


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Jose Raul Lopez Daza