En “Eres Hermosa”, su más reciente novela, Chuck Palahniuk (1962) retoma la historia de Cenicienta para hacerla trasponer los linderos del esperpento: Penny Harrigan, una chica de Nebraska educada en las nociones pop del feminismo, vive a salto de mata en Nueva York, ignorada olímpicamente por los tiburones del bufete de abogados donde trabaja de mensajera a pesar de estar a un paso de obtener el título universitario. Todo esto cambia radicalmente justo en el momento en que su vida colisiona con la de C. Linus Maxwell, variante posmoderna del príncipe del cuento de Perrault. En la ficción del autor de la taquillera “El club de la lucha” no hay veladas románticas a la luz de las velas en castillos deslumbrantes ni zapatillas de cristal hechas a la medida: hay sexo a raudales. Tampoco los protagonistas devoran perdices sazonadas con pizcas de monogamia: Maxwell convierte a Penny en el conejillo de Indias de una serie de juguetes íntimos destinada a suplantar a los machos en las faenas de la alcoba y convertir a las hembras en esclavas de los pliegues de la entrepierna. Luego de 136 días de efervescencia orgásmica, Maxwell rompe su ¿noviazgo? con Penny. El lanzamiento mundial de “Eres Hermosa”, la línea de artilugios eróticos, ocupa todo su tiempo. Hasta aquí el libro parece un divertido aunque inane drama pornográfico. No obstante, Palahniuk acude a la peripecia narrativa para aumentar el atractivo de su novela: Maxwell introdujo en las Libélulas rosas, el más exitoso de los artefactos, robots microscópicos programados para controlar las mentes de las usuarias e impedirles para siempre el coito vaginal. El coctel lo completan el suicidio de Clarissa Hind –la primera mujer en conquistar la presidencia de los Estados Unidos–  ante la Asamblea de las Naciones Unidas y la muerte de Alouette D´Ambrosia después de recibir la estatuilla del Premio Oscar. Ambos óbitos, no sobra decirlo, fueron capturados por el omnipresente ojo de la tv. ¿Ya ven porqué empleo la palabra esperpento para hablar de Eres Hermosa?

Un rápido vistazo al diccionario da luces: el esperpento es un género literario en el cual su cultor deforma la realidad hasta volverla grotesca. Lo hace por idénticas razones a las del caricaturista y el bufón: el humor suele señalar entre hipérboles y carcajadas las miserias humanas, las grietas sociales. Palahniuk –como antes lo hicieran Aristófanes y Monty Pynthon, entre otros– no teme un instante en recargar las líneas escatológicas del relato para provocar en el lector al tiempo la risa y la arcada. Si en la comedia griega Lisístrata un grupo de mujeres logró ponerle punto final a la guerra negándole a los varones los retozos amatorios, en Eres Hermosa se explotan las teorías conspirativas de ciertos oráculos del desastre en procura de centrar la atención en la futilidad de la búsqueda del sentido de la existencia: ni el consumismo neoliberal ni el sexismo chic ni la maternidad ni el frenesí sensual ni el celibato pueden dárselo. Talvez la respuesta al enigma del universo consista –remozando la vieja premisa de Jeremías Bentham– en pasarlo bomba sin hacerle daño a nadie. A fin de cuentas, bien afinados lo corean los Monty Pynthon en la escena final de la hilarante Life of Brian (1979): “Porque la vida es absurda y la muerte es la última palabra, debes salir al escenario y hacer una reverencia. La vida es risa, la muerte una broma: todo es un show”. El de Palahniuk es trepidante, distópico, salvaje.

 

, "Eres Hermosa", de Chuck Palahniuk, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/eres-hermosa-de-chuck-palahniuk-articulo-669351, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/feed, ELESPECTADOR.COM – Zodiaco, Cultura,


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