Llega un momento en esta película en que la linealidad de lo previsible –que suele conducir al entendimiento de los hechos– se retuerce. Y lo más inquietante es que esto no sucede ni en la mitad ni el final de la historia sino desde el inicio. Con la pantalla aún oscura, escuchamos gemidos, platos rompiéndose, gruñidos de satisfacción: la demolición de un orden. Allí, agachada en el comedor de su casa, está una mujer madura con un vestido azul ceñido, una pala y una escoba, limpiando los rastros de su violación. No llora, no se queja, no llama a la policía ni a nadie para que la socorra. No es, en absoluto, necesario.

Elle, basada en la novela “Oh…” del escritor francés Philippe Djian y dirigida por el cineasta neerlandés Paul Verhoeven –la mirada detrás de Basic Instinct, Showgirls y RoboCop–, gravita alrededor de Michèle Leblanc, la exitosa directora parisina de una empresa de videojuegos quien, a partir de esa tarde lesiva, se empeña en descubrir al enmascarado que irrumpió en sus espacios. En su entorno, a excepción de su exmarido Richard y de su hijo Vincent (un par de peleles a imagen y semejanza), hay sospechosos. Quizá el agresor fue Kurt, el desarrollador joven que acata con fastidio sus decisiones profesionales. Tal vez fue alguien contratado por Josie, la novia de Vincent, que pestañea con asco cuando tiene enfrente a Michèle. También pudo haber sido Ralf, el gigoló treintañero con el que su madre se entretiene o, incluso, cualquier ciudadano resentido que no se ha olvidado de Georges Leblanc, su padre. Él es un católico practicante que asesinó a 27 personas de su barrio cuando ella era una niña.

Una noche, Rebecca y su esposo Patrick, los vecinos de enfrente, se acercan a Michèle para advertirle que han visto a un tipo con pasamontañas merodeando entre los árboles de la cuadra. A partir de entonces, Patrick –un hombre atractivo, pulcro y cordial, que ayuda a su esposa a armar un Nacimiento en el portón de su departamento– se preocupa por la seguridad de su vecina, una mujer sola y “desprotegida”. Michèle, sin embargo, es la antítesis de la tibia Rebecca. Michèle es inmutable, adinerada, poco maternal, autosuficiente, preciosa y con una energía sexual y sensual calcinante. Ella, aún después de lo sucedido, es todo menos lo que se espera que sea: una víctima. Y probablemente allí, en la amenaza terminal que su empoderamiento representa en un entorno machista, haya otra explicación al ultraje. “En el capitalismo, la violación es una obvia estrategia para mantener a las mujeres fuera de juego”, ha dicho la escritora y cineasta feminista Virginie Despentes.

Pero esa es apenas una conjetura. Quienes vean en esta cinta de dos horas
–ganadora de un Globo de Oro 2017 a Mejor Película de Habla No Inglesa– una intención reivindicativa estarán, al menos, desintonizados con su director. “Lo más divertido de Elle, por el momento, es que me han acusado de ser feminista. ¡Ahora resulta que soy feminista!”, ha declarado Verhoeven con sorna. Su pretensión, en realidad, fue mantener en las escenas la ambigüedad continua de la novela de Djian, “su lectura entre líneas, el hecho de que lo que ves no es, exactamente, lo que obtienes”. Para insertarnos en ese vertiginoso espiral espejado, Verhoeven se ha valido del “talento casi aterrador” de Isabelle Huppert, esa actriz francesa en perpetuo estado de gracia.

Ganadora de un Globo de  Oro a Mejor Actriz de Drama, Huppert encandila con su desprecio por el sentimentalismo empalagoso de los hombres que la desean, con el desfigurado y exquisito sentido del humor que rocía sobre su familia, con su acercamiento cauteloso a la ternura a través de un pájaro herido y con  el cinismo reforzado con el que blinda sus pasos. “La vergüenza –le dice en un momento Michèle a Anna, su socia, amiga y amante– no es un sentimiento suficientemente fuerte para impedirnos hacer nada”. Desprovistos de  señales morales, cazador y presa igualan sus apuestas. Es en ese (des)equilibrio entre sus personajes donde, según Huppert, se condensa la fuerza de este relato. Ella tiene toda la razón.

, "Elle": una película francesa que no es de amor, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/elle-una-pelicula-francesa-no-de-amor-articulo-676349, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/feed, ELESPECTADOR.COM – Zodiaco, Cultura,


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