En la agenda del presidente Juan Manuel Santos y su esposa en Londres figura el próximo martes, después de un almuerzo privado con la reina Isabel II, una invitación de Su Majestad a ver la exposición de piezas relacionadas con Colombia que hacen parte de la Colección Real, la famosa Royal Collection que reúne los objetos artísticos más valiosos de la monarquía británica a lo largo de la historia.

El Royal Collection Trust es un departamento de la Casa Real, responsable del cuidado, conservación y presentación de cada pieza. Nada se toca ni se mueve en las ocho residencias oficiales de “los Royals” sin la autorización de la reina y la orden de dos de sus hombres de confianza: Jonathan Marsden, director de la Colección Real y topógrafo de obras de arte, y Desmond Shawe-Taylor, topógrafo de las imágenes.

El capítulo Colombia es muy valorado por los dos, en especial el tesoro registrado bajo el código RCIN 444655, correspondiente a un estuche de madera con la inscripción en letras de oro: “República de Colombia/Presidencia/Junio 1979”. Adentro les llegaron, envueltas en un “paquete de cerda joven de plata” y un “estuche de cuero marrón”, 12 monedas en plata dorada que representan objetos únicos de la cultura precolombina.

Interrogado, el Museo del Oro en Bogotá respondió esta semana: “No tenemos piezas de nuestras colecciones en representación del museo en ninguna colección o museo extranjero”. Sin embargo, al insistir este diario y ellos al confrontar el archivo de la entidad con las imágenes de la colección real, confirmaron: “Fueron unas ‘medallas conmemorativas’ que se entregaron en su momento a entidades e instituciones, entre otras a la Presidencia”. Por la fecha y procedencia, se presume que se utilizaron como regalo para la reina Isabel de parte del gobierno de Julio César Turbay Ayala cuando Luis Duque Gómez era el director del Museo del Oro del Banco de la República.

La versión coincide con una carta del entonces embajador de Colombia en Londres, Gustavo Balcázar Monzón –quien le tomó juramento a Turbay cuando asumió el poder y fue su designado presidencial–, fechada el 9 de febrero de 1979. En ella, dirigida a Duque Gómez, celebra la exposición hecha por el Museo del Oro en la Royal Academy of Arts. “Tuve la gran satisfacción de recorrer detenidamente las galerías donde se exhiben nuestros tesoros precolombinos y pude contar con la compañía y doctas explicaciones de Alec Bright, funcionario del Museo, y de Mr. Sydney Hutchison, secretario de la Royal Academy”. “El nombre de Colombia ha quedado colocado a la mayor altura… el despliegue publicitario ha sido verdaderamente impresionante y ha repercutido en toda Europa occidental”. Lo felicita por “la invaluable contribución para la difusión de nuestra cultura y para el estrechamiento de los nexos que nos unen con Gran Bretaña”.

Efectivamente, desde noviembre de 1978 los periódicos colombianos dieron cuenta del viaje de la exposición, que desató un debate político-cultural en el que terció el influyente columnista de El Espectador Lucas Caballero (Klim), quien escribió el 22 de ese mes sobre la “sensación” que estaba causando el oro colombiano en Londres: “Los londinenses permanecen boquiabiertos ante los preciosos trabajos de orfebrería de nuestros antepasados los chibchas. Collares, pectorales, sapos sagrados, símbolos fálicos y tunjos o abellitas de sorprendente ejecución… Han traducido al inglés casi todas nuestras leyendas. Hablan ya con tanta familiaridad de Bochica como de Churchill… en las más lujosas joyerías de la City han tomado como modelo para el próximo año los pectorales”. Le advirtió al gobierno Turbay: “Yo no soy partidario de los envíos del Museo del Oro a ninguna parte. Es peligroso. El día menos pensado se extravían algunos de esos pectorales y abellitas en el viaje o se los roban del todo, y se trata de piezas irreemplazables… Yo no sé quién tuvo la brillante idea de trasplantar a Londres el Museo del Oro del Banco de la República. Pero me parece que es un ademán temerario, cursi, aventurado e insólito. A menos que se trate de un intento desesperado para hacerle ambiente a Balcázar Monzón antes de su viaje como embajador al Reino Unido”.

Señaló con ironía que debía añadirse una nota a la Enciclopedia Británica que dijera: “Los primeros moradores precolombinos trabajaban primorosamente el oro. Los actuales, sus descendientes, se lo roban”. Klim terminó recordando el vergonzoso episodio en el que el presidente Carlos Holguín (tío bisabuelo de la actual canciller María Ángela Holguín) le regaló en 1892 a la realeza española 122 joyas del llamado tesoro quimbaya. Al resolver una demanda ciudadana, la Corte Constitucional debe decidir antes de fin de año, se supone, si Colombia debe reclamar ese tesroos a España. Klim decía: “Tan galante, no encontró nada mejor para regalarle a doña María Cristina, regente de España. Ha debido mandarle más bien una canasta de la Floristería Tequendama. Habría sido algo más personal… Los ingleses primero renuncian al whisky que dejar salir la National Gallery de Londres. Elementary, my dear Watson. Estas genialidades sólo se nos ocurren a nosotros, un pueblo snob, emergente y de medio pelo, que cree que las cosas no valen sino cuando los europeos las elogian o envidian. Y como ellos no vienen al museo, inventan que el museo vaya a ellos”.

Como haya sido, los doce medallones de plata dorada cuyas fotos aquí se publican fueron recibidos con alegría por su majestad y al incluir el origen en la base de datos de la Royal Collection los cradores anotaron: “Persona desconocida. Colombia”. Un muro especial fue destinado para las “medallas conmemorativas”, que deben figurar en las listas anuales de donaciones que se llevan desde 1829. Están catalogadas como “objetos de colección” en la “Sección Monedas”.

Desde mucho antes antes la familia real británica se había interesado en los tesoros del Museo del Oro. En 1973 la princesa Ana estuvo de visita con motivo de su luna de miel con el capitán Mark Phillips y su firma figura en el libro de visitantes ilustres. La pareja fue atendida en Bogotá con todos los honores, llevada a todos los museos, le regalaron una caja con muestras de todo tipo de flores colombianas y en su honor se ofreció una fiesta de gala en el Club Los Lagartos. Luego ella visitó en 1978 la exposición en Londres, calificada por la agencia UPI como algo deslumbrante apenas superado por la herencia del faraón egipcio Tutankamón.

La antropóloga Nina Friedemann recordó entonces en El Magazín de El Espectador que, en medio de la “conmoción”, no había que olvidar que “todavía en 1859 el Banco de Inglaterra declaraba sin ambages la fundición anual en lingotes de oro precolombino llegado de América del Sur, cuyo equivalente se tasaba en libras esterlinas”. Recordó el saqueo de las riquezas de El Dorado bajo el signo cristiano, en especial de parte de España, e invitó a cuidar las 25 mil piezas que le quedaban a Colombia del “tesoro deslumbrante” proveniente de ajuares funerarios o de sitios ceremoniales sagrados para los indígenas.

En la época de la colonia, a Inglaterra llegaban toneladas de metales precolombinos robados a los españoles en puertos o fruto de asaltos a galeones. Ejemplos sobran: en 1568 el corsario inglés John Hawkins bombardeó Cartagena de Indias movido por la codicia: “una ciudad tan bien conocida que no diré nada sobre ella”. Lo impresionaba el monasterio de Nuestra Señora de La Popa, “un lugar de increíble riqueza, a causa de los donativos recibidos continuamente”.

El último y más cruel usurpador de los tesoros de la Heroica durante el siglo XVI fue el renombrado pirata Francis Drake. Por orden suprema de la reina Isabel I de Inglaterra irrumpió en Cartagena en 1586. Mientras investigadores de la época, como el escritor William Ospina, lo califican de “chupasangre”, en los libros de la historia británica es reconocido como “circunnavegador del globo”. Igual sucede con otros cazatesoros coloniales que dejaron huella en todo el Caribe colombiano, como el almirante Edward Vernon y Robert Jenkins.

Fueron ingleses los que el 8 de junio de 1708 atacaron y hundieron el galeón San José con su tesoro a bordo, a 12 millas de Cartagena, dirigidos por el “Reverente y Honorable Sir Charles Wager, Primer Lord Comisionado del Almirantazgo”. Unas veces fallaban, pero la mayoría de ocasiones conseguían el botín para poder y ostentación de su reina.

Muchos de esos metales y piedras preciosas sobreviven hoy materializados en joyas de la corona, algunas de las cuales hacen parte de la Royal Collection Trust. El Espectador se comunicó con esa oficina británica, registrada como organización benéfica pero que recibe millonarios recursos a través de exposiciones y visitas de turistas de todo el mundo, pero todavía no ha recibido respuesta detallada sobre el origen de su capítulo colombiano. En la página web dice que el dinero que recoge es usado “para el cuidado de la colección, la promoción y disfrute a través de exposiciones, publicaciones, préstamos y programas educativos”.

Esta colección es de las más grandes e importantes del mundo, tanto que está distribuida en 13 residencias y, se insiste, “no es propiedad de la reina como persona privada”, sino de la monarquía.

Archivo  colombiano de la agencia Associated Press, para la reina1. Colombia entretiene a la princesa Ana y al capitán Phillips, su esposo, en 1973.Princesa Ana y el capitán Mark Phillips, durante una fiesta en el jardín en la residencia de la embajada británica, Bogotá, Colombia.2. La princesa Ana, el presidente de Colombia, Misael Pastrana y su esposa, en el Palacio Presidencial, Bogotá Colombia, diciembre de 1973.3. La princesa Ana, el Presidente de Colombia, Misael Pastrana, y su esposa, antes de la cena en el Palacio Presidencial en Bogotá, Colombia.4. El príncipe Felipe recorre Colombia. Feb 1962.5. El príncipe Felipe visita nueva planta de montaje del motor en Colombia. Feb 19626. El Duque de Edimburgo y el contraalmirante Bonham-Carter discuten gira durante el vuelo de Bogotá a Cartagena.7. La princesa Ana con el presidente electo de la República de Colombia, Alfonso López Michelsen, en el Día de la Independencia de Colombia. Almuerzo Anual en el Hotel Savoy, Londres.8. Príncipe Felipe ve un chasís de vehículo en la planta de montaje Colmotores Austin, Bogotá.9. Princesa Ana y el capitán Mark Phillips, visitando la fortaleza de San Felipe, en Cartagena, después de su luna de miel. dec 1973.10. La princesa Ana  con el capitán Mark Phillips en un baile de caridad en el Club Los Lagartos, Bogotá. Real luna de miel. dec 1973.11. La princesa Ana, recorriendo las aulas del Colegio Anglo-Colombiano, Bogotá, Colombia. 1973.12. La princesa Ana, escuchando una presentación a cargo de los alumnos del Colegio Anglo-Colombiano.13. La princesa Ana, acompañada por el embajador británico, en el Museo de Arte Colonial, Bogotá, Colombia. 1973.14. La princesa Ana inspecciona nuevas emisiones de sellos en De La Rue Company, Bogotá, Colombia. 1973.15. La princesa Ana, acompañada por el capitán Mark Phillips y el canciller de Colombia, Dr. Alfredo Vázquez Carrizosa, en el Museo del Oro, Bogotá, 1973.16. La princesa Ana visita la exposición de oro El Dorado en la Academia de las Artes de Londres. Junto a ella está el Dr. Gómez, administrador del Museo del Oro en Bogotá. 1978. Esmeralda colgante de 1860-1870. Código RCIN 52283.“En el respaldo en oro de la esmeralda se inscribe: Elizabeth R. De acuerdo con el Catálogo de Adiciones a la audiencia la Sala del Rey, iniciado en 1914, el colgante fue “anteriormente propiedad de Federico Duque de York”, y por él hizo al Sr. Puente (de los orfebres reales, Rundell y puente) y comprado a sus descendientes por la reina María en 1916. La esmeralda se presume que ha sido una de las joyas de la reina Isabel. El corte de la esmeralda es del siglo 16 y la reina María adquirió el colgante sobre la base de la asociación tradicional de la piedra con Elizabeth I. Su historia temprana sigue siendo indocumentado”. Colgante de 1860. Código RCIN 9057“Hoja colgante en forma de doble cara en oro esmaltado. En el centro, un rubí birmano rodeada por un adorno de cuatro lóbulos con palmetas blancos y puntos. Verde oscuro follaje de acanto ribete con un remate de hoja de estilo gótico, con un esmalte azul máscara grotesca de abajo y, por encima, una esmeralda de Colombia en un entorno esmaltado negro”. En el revés, la marca monograma doble “C” de Castellani. Data de 1860. Probablemente adquirido por la reina María. Apolo y Daphne, joya colgante. Código RCIN 65254.“El oro,  sardónica naranja y blanco, blanco y negro ónix, diamantes mesa de corte, rubíes mesa de corte y talla cojín, esmeraldas colombianas talla cojín, turquesa, agua salada perlas. Adquiridos por Jorge III en 1762. Probablemente identificación del inventario 1830 de las joyas en el castillo de Windsor”. LOS INCUNABLESAl menos cinco libros de la Real Comisión Colombiana para el Cuarto Centenario del Descubrimiento de América, que recogen escritos de Cristóbal Colón, publicados e ilustrados por Cesare de Lollis entre 1892-93. Incluyen entre cinco y 18 láminas de plata, facsímiles, mapas, tablas, además de textos en italiano y latín compilados por Guglielmo Berchet y editados por Enrico Alberto D’Albertis. Buscan asistente para la Royal Collection¿Le gustan las artes y disfrutaría trabajar en ese tema dentro de una de las residencias de la reina de Inglaterra? Si la respuesta es sí, entonces entérese de que el Castillo de Windsor está buscando un “asistente al por menor, con una personalidad cálida, alegre y amigable, para unirse al equipo de ventas”. Ojalá políglota, será el encargado de “maximizar ventas y servicio al cliente”, teniendo como prioridad el público que visita las tiendas del castillo. De acuerdo con la página web de la Casa Real, el candidato seleccionado podrá ganar £8,25 por hora con horario de tiempo completo. Hay plazo hasta mañana 31 de octubre. La Royal Collection tiene al menos un millón de objetos repartidos en trece residencias reales, como el Palacio de Buckingham y el Palacio de Holyroodhouse. Sus ventas al por menor han ascendido a alrededor de £16 millones en los últimos dos años, incluyendo más de un millón generado solo por la línea de recuerdos reales, como los 90 años de la reina Isabel II. La exposición volvió a Londres en 2013El Museo Británico presentó hace tres años la exposición “Más allá de El Dorado: poder y oro en la antigua Colombia”, compuesta por 200 piezas precolombinas pertenecientes a la colección del Museo del Oro y 100 más de propiedad inglesa. Fue inaugurada el 17 de octubre y logró la segunda cifra más alta en preventa de tiquetes. El diario The Guardian le otorgó cinco estrellas y la calificó de “magnífica”. El museo colombiano encontró entonces en el curador para las Américas, Colin McEwan, un aliado para la promoción, defensa y difusión de este legado histórico que en las últimas décadas ha recorrido el mundo con tres exposiciones y retornado intacto con evidente éxito para la imagen de Colombia y la comprensión de su cultura, gracias también a la labor de la directora desde 2010, María Alicia Uribe Villegas. En 2013 también llamó la atención en la capital inglesa la venta de las reproducciones de las piezas precolombinas, realizadas por la Joyería L. A. Cano.

 

*Editor dominical de El Espectador. Autor de “El galeón San José y otros tesoros” (sello editorial Aguilar, 2016).

npadilla@elespectador.com

, El tesoro colombiano de la reina de Inglaterra, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/el-tesoro-colombiano-de-reina-de-inglaterra-articulo-662944, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/feed, ELESPECTADOR.COM – Zodiaco, Cultura,


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