Imaginación, narrativa, literatura y sarcasmo es lo que reúne el viaje personal e intelectual de la escritora Elizabeth Costello, a la que ahora no solo se le puede seguir en las letras sino también en los escenarios, debido a la adaptación de Adela Donadio. La artista, gestora y pedagoga retomó la lección seis del libro Elizabeth Costello, de John Maxwell Coetzee, para hacer eco y una reflexión sobre la postura de los artistas en la narración de hechos históricos.

En la puesta en escena participan Rosario Jaramillo, Brunilda Zapata y Carlos Mariño, quienes son los actores encargados de recrear el mundo que rodea a los conferencistas. En la obra, que está escrita a tres voces,  en una polifonía, los personajes se hacen preguntas personales y otras sobre el mal como fenómeno social.

La historia se trata de una escritora adulta, madura y casi septuagenaria que revisa sus posturas frente a su oficio y a la vida. Costello es un personaje de ficción que nació en Melbourne, Australia. Algunos aseguran que es el alter ego del autor. Ella viaja por el mundo dictando conferencias polémicas e interesantes mientras se hace preguntas, revisa y pone en duda sus convicciones. La escritora es invitada a dar una charla en Ámsterdam sobre “el problema del mal”.

Se dice que es un alter ego de Coetzee,  porque en el año 2002 fue invitado al Nexus Institut en Tilburg, Holanda, a hablar de “el mal” igual que a Costello. El escritor, en vez de dar una conferencia, lo que hizo fue leer la lección seis de la novela Elizabeth Costello. Por lo general, “Coetzee lee en sus conferencias algún capítulo de ficción que está escribiendo o que ya escribió”, dice Donadio.

Esta es una propuesta independiente que requirió de un proceso largo desde la propuesta y autorización del capítulo del libro por temas de derechos de autor, hasta la adaptación de una obra en la que participan tanto artistas como espectadores.

Donadio decidió hacer la obra pues, en sus palabras, Costello “es una escritora que cuestiona sus ideas y más sus dudas. Me interesa que los artistas nos cuestionemos en nuestras actuaciones públicas”. “Una cosa que no está escrita para el teatro, hacerla teatral es un reto”. La puesta en escena se desarrolla en un espacio sin artificios. Pone la palabra en el centro de la acción, alrededor de una mesa de conferencias y  con un soporte gráfico en el que buscan recrear lo que le sucede a Elizabeth Costello en Ámsterdam antes, durante y después de la conferencia.

Es un juego de arte. Es ver cómo las letras pasan a las tablas en un proceso que le exige tanto al director como al actor para lograr expresar con la voz, los gestos y lo visual las acciones que el escritor plasma en las letras y proyecta al lector en la imaginación. La obra no es literal “pero sí respeta el orden de las cosas que dicen en el capítulo, se adapta”, menciona Donadio. Cuenta con la secuencia del inicio, el clímax y el final. 

La obra tiene tanto de Coetzee como de Donadio, pues ella volvió a hacer teatro con esta obra. Estudió filosofía, se especializó en literatura y ha hecho y dirigido teatro. También es docente y le ha gustado cuestionarse. En esta adaptación, que se fue realizando durante el montaje de la obra, ella pudo pasar por todas las áreas en las que se ha desenvuelto y reflejarlas en la puesta en escena.

El problema del mal es una aventura intelectual y un espacio para la reflexión sobre la conducta humana. Es un escenario apropiado para los amantes de la literatura, la filosofía y el humanismo. “Una obra en la que se plantean preguntas y uno se lleva preguntas”. La obra permite que el espectador realice un viaje desde la literatura hasta el teatro, en donde se va a encontrar con una obra distinta.

, El teatro de Coetzee, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/el-teatro-de-coetzee-articulo-658514, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/feed, ELESPECTADOR.COM – Zodiaco, Cultura,


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