Hace unos meses, un dedicado lector y comprador de literatura decidió buscarle un segundo hogar a algunos de sus tantos libros. Así fue como nació la cuenta de Instagram @viejolibrero.

Tras la acogida de dichos libros,  un hombre con nombre, pero que prefiere pasar de incógnito, quiso seguir con la iniciativa de hacer circular obras usadas entre lectores cuyo presupuesto se queda corto para adquirir todos los libros que se les antoje de las grandes librerías privadas, y lectores que viven en regiones donde no hay un solo lugar para comprar literatura, o regiones en las que es poco el surtido que sus librerías ofrecen (@viejolibrero hace envíos en Bogotá y a nivel nacional).

La palabra “viejo” en el nombre de la cuenta tiene dos motivos: el primero hace referencia a que es una librería de usados; el segundo motivo es una alusión a este librero incógnito, quien ya no es joven y está en contra del común anhelo de ser joven por siempre, de disimular la vejez mediante cremas y operaciones mágicas que prometen una eterna juventud. En sus palabras: “La juventud termina y es algo que la gente no entiende. La gente quiere ser joven toda la vida”. Por el contrario, le agrada saber que maduró y que ha podido aprender de las experiencias que los caminos de su vida le han dado, como, por ejemplo, la de volverse un librero.

“Dicen que la librería hace al librero y el librero a la librería”, así pues, los factores que influyen en la personalidad de Viejo librero, dependen del criterio del librero y de su espíritu arriesgado. Como todo buen librero, tiene un olfato que le dicta qué libros venderle a sus seguidores; no obstante, tiene claro que hay autores buenos (en su concepto) que nadie lee, y autores malos que muchas personas leen, entonces, es así como se confabulan el criterio y el espíritu arriesgado de este librero: por un lado, en cuanto al criterio, poniendo un ejemplo, no considera buen autor a Paulo Coelho y asegura que nunca ofrecería un libro de él por más de que mucha gente mostrara su interés en la obra; por otro lado, este librero se arriesga a poner en venta libros que no sabe si alguien compraría, acto que lo pone en desventaja frente a la librería convencional, puesto que en la convencional el comprador puede antojarse de un libro de un autor desconocido porque leyó una frase que le gustó o la contraportada lo atrajo, sin embargo, para el librero, la ventaja de su librería virtual sobre la convencional es que en la suya el comprador ve con más claridad las opciones que puede llevar, mientras que en la otra “el bosque no deja ver los árboles”.

Por eso opta por los libros impresos, pues asegura que el libro tradicional está creciendo comercialmente más rápido que el libro virtual; hay una tendencia de dicho crecimiento desde 2014. Según un informe de  Nielsen Books & Consumers, publicado por la revista Publisher Weekly, en el primer semestre de 2014 las ventas de libros digitales alcanzaron el 23%, pero la cifra cayó en los últimos tres meses del mismo año hasta el 21%, mientras que las ventas de libros impresos se incrementaron, pasando del 42% al 43% en el mismo tiempo, esto podría explicar la extensión de Amazon al tener su propia librería convencional.

El hecho del boom de la denominada “literatura juvenil”, con el éxito de Harry Potter y Los juegos del hambre, son vaticinios de lectores adolescentes que luego serán lectores adultos, asegura, siendo esta una de las justificaciones para asegurar que aún está lejos la desaparición del libro impreso.

 

, El oficio de ser librero, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/el-oficio-de-ser-librero-articulo-674393, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/feed, ELESPECTADOR.COM – Zodiaco, Cultura,


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