Los libros más allá de su fin, son un medio para inspirar e inquietar nuestra mente. Sergio Andricaín, Escritor.

Los niños son los lectores más exigentes. Enrique Rojo, Escritor.

No solo regalar libros a los niños, sino, en general que estén disponibles y desacralizados, que sean un objeto al que quieran acercarse. Juan Camilo Dávila, Politólogo.

Regalar un libro. . . ¡Es como tener nuevas flores entre las manos!  Kathriner Kassner, Comunicadora social.

Un libro nos ayuda a despertar la mente, a ser más libres y más democráticos. Fernando Rojas Acosta, Gerente Panamericana Editorial.

Ningún tipo de acompañamiento podría desvirtuarse el uso de los medios digitales pero creo que es el contenido como experiencia personal lo que hace la diferencia y no el formato el que establece un margen de suma importancia: todo depende del acompañamiento que se reciba. Sofía Pabón, Licenciada y profesora en letras.

Mi primera memoria sobre el impacto de un libro en mi vida fue hacia el año 97, cuando mi maestra Ruth Barrera, realizaba talleres de lectura creativa en segundo año. Desde allí, los libros empezaron a ser parte fundamental de mi universo, y la de muchos de mis compañeros, que de niños, inquietos iniciamos un trayecto irrenunciable por los maravillosos universos paralelos que se deslizan en un par de hojas hacia nuestra memoria y luego hacia nuestras acciones.

Este texto, surge particularmente, a partir de una amena conversación entre amigos entre los 30 y 35 años que se extendió posteriormente a una inquietud en redes sociales con más de 122 interacciones. Muchos recordamos todo lo que un libro impactó nuestra infancia, nuestras historias, nuestra identidad. Cómo la lectura, permite que seamos seres más humanos y empáticos y a la par, me llevo a escudriñar la manera en que crece la industria creativa en mi país gracias a que es el libro infantil, la columna vertebral editorial. Esta introducción está antecedida de un par de frases de escritores, líderes que tienen que ver con la Industria Infantil en el país y docentes. A continuación, se explorarán algunas cifras y comentarios explorados en redes sociales,  que reafirman el alto interés e intención de cultivar el hábito de la lectura desde la primera infancia.

No se trata de leer más, también se trata de leer mejor. Colombia viene adelantando de años para acá diferentes estrategias para fortalecer y mejorar los índices de lectura a nivel nacional. Para ello, ha ejecutado múltiples iniciativas lideradas por el Gobierno Colombiano, para que la cifra de 1,9 libros leídos al año en Colombia, ascienda a 3,2 en 2.018. Además del Plan Nacional de Lectura y Escritura ‘Leer es mi cuento’ y el Plan Distrital ‘Leer es Volar’ presentado en abril durante la 29ª versión de la Feria Internacional del Libro de Bogotá, la empresa privada contribuye en este esfuerzo por crear el hábito de lectura, aumentar los niveles de la misma y como lo expresa Ministerio de Educación Nacional (2015) “apoyar para que Colombia sea un país más educado de Latinoamérica en 2025”.

¿Pensar en una Colombia más educada, será pensar expresamente en tener una mayor cobertura y acceso a libros?

El Plan Nacional de Lectura y Escritura “Leer es mi cuento” liderado por los Ministerios de Cultura y Educación, ha llevado gran cantidad de libros infantiles a las bibliotecas públicas del país. Esto ha generado un impulso a la industria editorial y ha incidido positivamente en el crecimiento de la lectura por parte de los niños.

Sin embargo, es importante destacar que nos ha hecho falta contar con la participación de los padres de familia en este engranaje, porque son quienes desde el hogar pueden reforzar la lectura en la primera infancia, como herramienta fundamental en la educación; de igual forma, está en manos de los maestros, aprovechar este impulso generado por el Gobierno Nacional para consolidar la formación lectora de los más pequeños, expresó Enrique González Villa, Presidente Ejecutivo Cámara Colombiana del Libro.

En definitiva, el libro no puede solo concebirse como un elemento sacro y de rito, sino que en sí mismo, sin desvirtuar su poder simbólico, es un elemento que está potenciando el desarrollo económico del país. Hablar de la cadena de valor, también nos lleva a pensar en el libro como una veleta que nunca va a la deriva, sino que detrás de sí tiene una tripulación armada: desde su nacimiento con el escritor esta veleta navega con el apoyo de editores, impresores, ilustradores,  jefes de prensa, libreros y docentes.

“Al ser uno de los medios de comunicación y de distribución más antiguos, los libros no sólo tienen implicaciones espirituales, educativas y culturales, sino que también comportan aspectos industriales y económicos legítimos asociados al mercado editorial.” (Unesco, 2016), en este orden de ideas cabe destacar que el país ha aumentado las cifras de ventas del libro infantil en los últimos años  según indican las Estadísticas del Libro en Colombia en su informe 2015, emitido por la Cámara Colombiana del Libro (2015) donde el capítulo II sobre producción arroja un ascenso relevante de este línea  temática que en 2008 parte de la producción de 366, con un ascenso a 655 en 2011 y con su mayor incremento en 2013 llegando a 1.108 títulos registrados, la cifra más actual desciende a 853 en 2015.

Este ascenso importante depende también de la solidez que han tenido grupos editoriales posicionados comercialmente en el país como Panamericana Editorial, Editorial Magisterio, Grupo Prisa/Alfaguara, Grupo Editorial Norma, Grupo SM, como las nuevas apuestas independientes, entre las que se destacan Rey Naranjo editores, Editorial Gato Malo, Editorial El dinosaurio, Tragaluz y Silueta, Editorial La Valija de Fuego, Babel Libros, entre otros,  fortalecidos también gracias a premios y reconocimientos en materia infantil como Beca de ayuda al libro ilustrado, Premio Iberoamericano SM, Premio El Barco de Vapor, entre otras iniciativas que han coadyuvado a la formación de los actores de la cadena creativa.

Para regresar de la gran industria y de lo masivo, es importante pensar en cada libro como un sortilegio dotado de identidad, de alma. Es preciso reflexionar frente a él como una alternativa libre e igualmente tentadora que el juego. La Literatura se convierte en un escenario para poder explorar aspectos libres de la personalidad de los niños, tal como lo expresa Luisa Arrieta Noguera escritora de libros infantiles, “Cualquier tema puede abordarse, si se hace con las palabras y alusiones adecuadas para cada edad; si se buscan los argumentos y situaciones que, sin ser explícitos, transporten al niño al lugar donde el autor lo quiere llevar, evitando los lugares comunes y sobretodo el adoctrinar, porque los niños están siempre en el rol de adoctrinado, aprendiendo constantemente cómo se debe actuar para encajar en la sociedad, La literatura debe ofrecer al niño la posibilidad de formarse un criterio propio, de pensar, de sentir y de contrastar con su entorno y su realidad lo que acaba de leer.”

Dentro de las nuevas dinámicas, el libro infantil debe llegar a espacios no tradicionales, se deben fortalecer las Bibliotecas, en casa, en aula, pero sobre todo, debe estar en parques de diversiones, en Cinemas, en centros comerciales, el libro como elemento de diversión y entretenimiento, al alcance de todos. Por eso ahora encontramos BibloEstaciones, Bibliotecas rodantes, agendas culturales en las Bibliotecas para hacer de ellas un espacio de concertación y aprendizaje.

Otro punto a abordar, atañe puntualmente a las tecnologías de la información y la comunicación que han revolucionado la relación entre los lectores y los libros físicos. Por un lado, han logrado diversificar contenidos, ofrecer una mayor circulación y acceso en contraste con el pasado. Sin embargo, en muchos casos es controversial el uso de estas plataformas.

El libro en papel, en cartón o con sonidos, supera definitivamente la pantalla, el libro por su formato, por el acceso, sus atributos, e incluso el hecho de que invita a compartir, genera una dinámica diferente en el niño, si bien es cierto que todos ellos ya son nativos digitales, el contacto y la interacción desarrolla aspectos cognitivos y creativos de manera admirable. Y Pese al auge de las nuevas tecnologías, son los más vendidos.  Afirmó Fernando Rojas Acosta, Gerente General de Panamericana Editorial.

Sin embargo, por su parte, Jenny Forero editora de 3J Editores, expresa que “en definitiva, uno de nuestros retos más grandes como editores es aprender a comprender que el contenido físico y digital pueden cohabitar sin problema alguno, es más, al integrarse ofrecen un universo de ventajas a los pequeños que debemos saber aprovechar.”

Del mismo modo, este espectro digital, ha dado cabida a nuevas forma de difundir las obras, con canales como youtube, páginas en Instagram, perfiles en twitter o facebook, comunidades en google +, foros especializados, programas en canales y emisoras online, periódicos y revistas alternativas, y por supuesto blogs como Liberando Letras, “En mi blog trato de dar a quien me lea un vistazo desde la perspectiva del niño que fui, del tío que soy, y del padre que seré. Gracias a estos medios alternativos ahora las personas cuentan con herramientas y argumentos más válidos que una simple sinopsis o resumen del libro, para decidirse a sumergirse en una u otra historia”.

A manera de conclusión, es importante destacar que más allá de concebir al libro infantil como un pilar productivo, es importante que los textos no sean un lejano y extraño objeto que reposa en un anaquel, sino que entra a tomar vida en lo cotidiano. En espacios como Ferias del libro, los Festivales de Literatura, Picnic literarios y la programación cultural de literatura, logran poner en espacios comunes el acceso a los libros.

La lectura no debe sólo concebirse como una gran maratón, como criticó Yolanda Reyes, escritora, en su columna del Periódico El Tiempo el 21 de noviembre de 2016, no debe ser un acto de chantaje o que promueva una voracidad de cantidades, sino de calidades. Y también, de cierto modo éste es nuestro reto principal como gestores en aras de promover espacios culturales infantiles: hacer del libro una opción de libertad, que despierte curiosidad, que sin pretensiones ni predicamentos haga de nuestros niños seres más conscientes  y autónomos.

El reto no solo es de los autores sino también de todos los que intervienen en el mercado del libro, creando productos de calidad, y calidad hablando del libro físico o virtual, se manifiesta en un libro que atraiga y capte la atención del nuevo lector. A la par, es determinante hablar del rol de la familia,  leer en compañía de los padres o de una persona cercana al niño hace que trascienda la experiencia de la lectura y le permita establecer una relación de afecto.  El nivel de interacción y complicidad, harán que si lectura se convierte en un aspecto cardinal desde la niñez, sea muy seguramente un motor para la industria creativa cultural, pero también se podrá hablar de desarrollo como ese goce que promueve la liberad y el bienestar a través de un par de hojas de papel que resignifican nuestras propias concepciones de realidad. 

, El libro infantil, la columna vertebral de la industria editorial en Colombia, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/el-libro-infantil-columna-vertebral-de-industria-editor-articulo-668255, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/feed, ELESPECTADOR.COM – Zodiaco, Cultura,


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