Cuando las hojas enhebradas por un fino tallo alargado tratan de escapar, ahogadas y acabadas por la ciudad gris; pequeñas ramas sin retorno, de raíces puestas bajo un áspero suelo de cemento que intentan colarse entre agujeros para finalmente respirar el aire contaminado que se expande por toda la ciudad, se presenta una intrincada lucha entre la naturaleza y la creación del hombre. ¿Podría decirse entonces que la creación humana es una naturaleza desde otra perspectiva? Dichas creaciones se salen de su límite desechando paisajes limpios y convirtiéndose en la naturaleza que extingue. Este punto de reflexión entre la naturaleza que nos origina, creadora de vida, y la naturaleza devastadora, pero también en aquella que nos permite imaginar y soñar, son algunas de las cuestiones que se presentan en la exposición “Otras Naturalezas”.

“Cuando hablas con cualquier persona, la primera referencia a naturaleza es el paisaje, los organismos, la vida, lo verde, pero no es lo único que tiene este concepto, puesto que podemos hablar de una segunda naturaleza, que es precisamente todo lo que no lo es, ya que se refiere más a lo creado por el hombre, desde la cultura hasta todas nuestras infraestructuras que agobian el planeta”, explica Adrián Ibáñez, director y curador de la muestra, quien asegura haber tenido la idea de crear una exposición hace ya varios años, para, a través del arte, evidenciar las distintas miradas que existen hacia el territorio, el paisaje y la naturaleza.

Treinta y siete kilómetros separan de la ciudad de Bogotá al municipio de Tabio. Allí se encuentra ubicada la PoliedroArts Galería, un lugar en medio de montañas, del aire fresco que producen los árboles, haciendo con esta exposición un homenaje justo hacia aquellos paisajes y territorios que rodean a toda Colombia, siendo la excusa perfecta para reunir obras que exalten aquellas maravillas de la naturaleza y que pretenden establecer un punto de discusión frente a las problemáticas que rondan entre los bosques, atrapando animales y quemando plantas.

Veinte artistas conforman la exposición, sosteniendo diálogos frente a temas como el territorio, el paisaje y la naturaleza. Entre aquellas dos naturalezas a las que se refiere Ibáñez, se ven las pinturas del artista Ricardo Gómez Campuzano y la obra de la artista Teresa Currea, con sus impecables instalaciones de papel, paisajes que contienen especies como plantas o algas marinas dentro de un mundo imaginario en donde se mezcla aquella segunda naturaleza creada por el hombre. En cuanto al territorio, aparece la obra de la artista Natalia Mejía, que explora la cosmogonía y la cartografía bogotana teniendo la luz como símbolo, mientras que la artista Caroline Peña Bray habla en su obra del territorio desde el aspecto político. La artista Oriana Marín se expresa desde lo onírico, y Alfredo Gil, desde el tiempo.

“Lo que más admiro de la naturaleza es su fuerza. A veces, una planta parece débil, capaz de marchitarse por un leve rayo de sol. Sin embargo, otras veces ves un árbol doblegando los cimientos de una casa, o una suculenta abriéndose paso por un cable para acceder a la luz”, explica Joyce Rivas, artista que hace parte de la muestra con obras de la serie Subsystem, objetos industriales intervenidos con pequeñas plantas que la artista escanea para realizar finalmente microvegetaciones.

Es así como los aspectos admirables hacia la naturaleza se ven fusionados con aquel mundo creado por el hombre. De esta manera aparece también el trabajo de la artista María Isabel Vargas, paisajes creados a partir de las imágenes del videojuego Mario Bross, sacando a relucir la naturaleza inventada e intervenida por la virtualidad. Al respecto de la naturaleza la artista dice: “El aspecto que más admiro de la naturaleza es la capacidad que tiene de influir y modificar emociones y estados profundos del ser humano”. Esos estados actualmente se experimentan a través de un contexto específico, el territorial. Para el ser humano, la naturaleza se convierte en un producto de riqueza y de poder, poniéndole límites y precios.

Al respecto, el artista David Guarnizo explica sobre su trabajo: “Mi obra sí tiene un interés fuerte en replantear el vínculo que tiene el ser humano con la naturaleza actualmente, porque está cimentado con el hecho de la propiedad, del ‘yo poseo la naturaleza, de tengo un territorio o esa tierra es mía’. Si uno se pone a ver la mayoría de veces que se ve reflejada la violencia en todo el mundo, parte de esa relación con la tierra. Lo que yo quisiera plantear en mi obra o a través de mi obra es que hay otras formas de relacionarse con la tierra, con el territorio, con el paisaje, más allá del ‘yo tengo’, es más parte de la tierra, de yo contemplar la tierra, de que la tierra me posee a mí. La manera en que yo quisiera replantear estos vínculos es mediante la ubicación del ser humano, dentro de su condición humana limitada y efímera en el paisaje enorme, colosal, contenible y muy variable, porque Colombia tiene esa característica”.

Estos son algunos aspectos que dialogan alrededor de las naturalezas, de aquellas que afectan a la verdadera y única madre tierra, aquellas que conquistan territorios que pertenecen a la humanidad y no a unos cuantos. Esta es una exposición que aparece para evidenciar la belleza y riqueza natural que rodea al mundo y específicamente a Colombia. Como reitera Ibáñez: “‘Otras Naturalezas’ es una reflexión, una bofetada, un grito, una pausa ante nuestro territorio y cómo lo vivimos, lo habitamos, lo explotamos”.

, El grito de las otras naturalezas, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/el-grito-de-otras-naturalezas-articulo-673041, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/feed, ELESPECTADOR.COM – Zodiaco, Cultura,


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