Hace más de cuatro años, mientras navegaba por la web, me encontré con Enriqueta, Fellini y Madariaga. Enriqueta, tan parecida a mí. Inquieta, sensible, sensata, pero siempre soñadora. De allí salté de inmediato a un mundo Macanudo. Un universo que narra las pequeñas cosas, que engrandece los detalles, esos que desapercibidos pasan como si a veces sólo fuera un halo de brisa más. Es inevitable sentir una profunda empatía con Ricardo Liniers Siri, porque podría atreverme a decir que es uno de los seres que cultivan la fantasía y se mofan de la realidad de una manera poética. Sus tiras son una extensión de él, y él es una prolongación de amparar la capacidad de soñar.

Y no hablo de la magia del sueño como algo idílico, sino la habilidad de continuar siendo genuinos y auténticos en medio de esta saturación del deber ser. Uno de sus Macanudos presenta una figura un poco diabólica, pero fraterna, que le dice a un periodista: “… y en este pozo ponemos a la gente que escribe en las revistas qué cosas están out y que cosas están in’’. De fondo, un diablillo arroja a una hoguera un tipo aparentemente in.

Hace unos dos años asistí a su show junto a Kevin Johansen, en una celebración con la Embajada de Argentina en Colombia. Este año regresó para ser parte de #ElDoradoFest, el Festival de la Creatividad Colombiana, enfocado en inspirar el potencial de las industrias creativas, incluyendo el mercadeo, el cine, el arte y la publicidad. El porteño, que además de artista y dibujante es editor, aunque odie los rótulos y las categorías, conversó acerca de Cosas que te pasan si estás vivo, una recopilación de historias exclusivas que suceden en la vida cotidiana y que fueron publicadas en uno de los diarios de mayor circulación en la Argentina.

A veces pingüino, a veces conejo, el porteño, hijo y esposo de abogados, amante de sus tres hijos, confesó muchas de sus anécdotas, entre ellas haber renunciado a continuar la herencia de su padre al dejar la carrera de leyes, y tal vez incitado por la línea de su progenitora —María Marta—, avezada en las letras, saltó al vacío de las ciencias de la comunicación y la publicidad. Su tira Bonjour fue la primera como humorista gráfico en 2002. Ha publicado varios libros de Macanudo con sellos editoriales comerciales e independientes. También ha colaborado en varias tapas de discos de músicos como Andrés Calamaro, Cheba Massolo, Lisandro Aristimuño y con Kevin Johansen, con quien salió de gira por varios países —Johansen canta y Liniers, por supuesto, pinta—.

El seguidor de Buñuel, Chaplin, The Beatles, Bob Marley y Quino camina de un lado al otro del escenario, y mientras en las pantallas se proyectan sus dibujos, menciona con la frescura de su acento gaucho la importancia de “dibujar hacia dentro”, ataca la idea clásica de concebir las historietas como un canal exclusivo para los chistes o las aventuras, y las asemeja a la libertad del cine, a la sensibilidad de un cuadro para estimular la mente. “Los Macanudos deben ser lo más libre posible, cualquier idea, imagen o dibujo puede estar allí”.

El hecho de encontrar sus historietas al final de un periódico que generalmente nos cuenta que el mundo está muy mal es una forma de encontrar un poco de paz en el arte. “Vivimos crisis todo el tiempo. Por ejemplo en la crisis de Argentina en el 2001, todo emanaba muerte”. Estar cerca del arte nos hace un poco más humanos. Incluso recordó la escena de cuando le robaron un walkman y, pese a ello, terminó hablando con el asaltante de The Rolling Stones. “Narrar las cosas chiquitas que hay alrededor es lo que finalmente vale la pena. Así nació Macanudo”.

Liniers también habló de su propia editorial, Común, y animó a los artistas, a los dibujantes y a cualquier emprendedor a tirarse de cabeza a perseguir su intriga creativa. Somos nosotros, los de a pie, y nuestro bienestar, un factor cardinal en el desarrollo o proyecto de lo que queremos ser como país “No es el PIB del país lo primordial, sino la gente que vive en ese país”, y es irónico que se nos vaya la vida en la prisa de la supervivencia y del ego, sin que podamos aliar nuestra creatividad a lo funcional. Definitivamente, en el mundo de los que somos macanudos “cuesta más hacerte el boludo que humanizar la fantasía”.

, El día que conocí a Liniers, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/el-dia-conoci-liniers-articulo-667386, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/feed, ELESPECTADOR.COM – Zodiaco, Cultura,


(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});

Jose Raul Lopez Daza – protección ambiental