Una reserva natural de la sociedad civil es un predio que, por voluntad y decisión de los propietarios de las tierras, es convertido en una reserva natural. El objetivo es crear un ecosistema o hábitat natural bajo parámetros de conservación, restauración y producción sostenible.

En Colombia el 11, 37 % del territorio está declarado como área protegida, entre zonas de carácter nacional, regional y reservas privadas registradas. Estas reservas son definidas como estrategias complementarias de conservación ecológica, existen dentro de todos los ecosistemas, cualquier persona puede crear una y no requieren una extensión determinada, solamente que parte o la totalidad del predio esté conservado.

Como explicó Clara Matallana, investigadora del programa Gestión Territorial de la Biodiversidad del Instituto Humboldt, “muchas de las reservas parten del convencimiento de personas que han vivido en la ciudad y deciden ir al campo y comprar el terreno. Las reservas se han convertido en núcleos de conservación que capturan gente de alrededor, espacios de educación que generan conectividad en el paisaje”, dijo.

Para Matallana esta estrategia es reconocida en el país y a nivel mundial. De hecho, Colombia es pionera en destacar reservas privadas. El problema es que falta claridad de qué tanto sirven para detener proyectos de explotación minera, por ejemplo. “En Colombia algunos dicen que tienen las mismas características de áreas protegidas y otros dice que, como son privadas, no se establecen a perpetuidad y pueden dejar de ser áreas protegidas”, comentó.

Hay otro tema complejo y es que muchas reservas no se formalizan ante el Registro Único Nacional de Áreas Protegidas (Runap), porque no se sienten identificados con la perspectiva institucional y simplemente son conservadores de sus predios por convicción. Sin embargo, aunque no estén registradas cumplen una función para la conservación.

Una de las razones para que las reservas privadas no quieran ser reconocidas por el Estado es que prefieren autonomía, como sucede con los territorios colectivos. Pero también, como sostuvo Daniel Manrique, director de Resnatur, una organización que agrupa a 122 reservas de la sociedad civil en todo el país, es un problema de incentivos. “ Debido a la importancia que tienen esas alternativas privadas de conservación se deben aplicar con urgencia los mecanismos de pago por servicios ambientales que no son otra cosa que la compensación y el esfuerzo que hacen campesinos y familias al cuidar los ecosistemas”, aseguró.

Dijo Manrique, además, que es urgente tener “la capacidad imaginativa y operativa para crear esas herramientas financieras y aplicarlas”. Y como complementó Matallana, del Humboldt, “todavía el país no tiene incentivos para estas áreas. Es más un convencimiento de los propietarios que deciden conservar porque les gusta o porque lo han convertido en su forma de vida”, remató.

Otro instrumento que hace falta pulir para motivar la formalización de reservas privadas es la exención del impuesto predial. Sin embargo, dicho beneficio debe ser tramitado en el Concejo Municipal de cada municipio y renovado en cada período. Por eso, para Manrique, de Resnatur, “es urgente desplegar toda una política pública de apoyo a las iniciativas privadas de conservación estimulando cualquier alternativa que no tienen que ser uniformes en cada región, sino que deberían acomodarse a los contextos y dinámicas particulares”.

Así como existen por separado las reservas de la sociedad civil, también hay fundaciones y organizaciones que las agrupan, como Resnatur, cuya función es promover la construcción del tejido social, mejorar el paisaje y ordenar el territorio teniendo en cuenta a todos los participantes.

También está la Fundación Las Mellizas que, además de congregar a varias reservas que están formalizadas y a otras que no, dinamizan yarticulan otras iniciativas privadas con el objetivo de formar una red que le apueste a la conservación privada.

Las Mellizas organizó en la ciudad de Manizales, junto con el proyecto “Páramos: biodiversidad y recursos hídricos en los Andes del norte”, financiado por la Unión Europea y la Agencia Presidencial de Cooperación Internacional de Colombia y coordinado por el Instituto Humboldt, una convocatoria de iniciativas de reservas de la sociedad civil el pasado 25 de noviembre.

Como contó Jorge Hernán López, director de la Fundación Las Mellizas, en el concurso se premiaron las reservas que están en páramo bajo dos temáticas: sistemas productivos y gestión política. Los ganadores fueron una propuesta en el departamento de Nariño en el complejo de páramo Chiles-Cumbal, de cabildos indígenas que trabajan con sistemas productivos, y el segundo lugar lo obtuvo una organización en Valle del Cauca llamada Ambiente Colombia, en la zona alta del páramo Las Hermosas. “La conclusión del evento es que la política de conservación que se genera actualmente para estos ecosistemas es importante, pero debe reconocer la existencia de las personas de alta montaña”, afirmó López. Por su parte, Daniel Manrique, de Resnatur, complementó diciendo que en el caso de páramos las reservas son cruciales porque “del agua que se conserva depende la sostenibilidad socioeconómica de poblaciones enteras”.

López concluyó que, pese a la falta de incentivos y de una normatividad difusa acerca de las reservas de la sociedad civil, esta es una cuestión de voluntad, de incidir en el desarrollo territorial, en los planes de manejo de cuenca o de simplemente hacerse visibles en el territorio. “Es cómo la sociedad civil desde sus tierras quiere hacer un aporte a la conservación”, aseguró.

Esa es la lógica de las reservas: una voluntad, desinteresada hasta el momento, de cuidar el medioambiente. Al menos así lo cree Clara Inés Almeciga, propietaria de la reserva Palacio Chingaza. “Para nosotros es supremamente placentero minimizar la ganadería y agricultura, y dedicarnos a la conservación porque tenemos fuentes hídricas, nacimientos de quebradas y lagunas. Eso da muchos beneficio a personas y comunidades”.

, El aporte de la sociedad civil para la conservación, http://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/el-aporte-de-sociedad-civil-conservacion-articulo-668223, http://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/feed, ELESPECTADOR.COM – Medio Ambiente,


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Jose Raul Lopez Daza