De forma común son llamadas zarigüeyas, comadrejas o chuchas. Su gracia al caminar, por las ramas de los árboles, su marsupio –una pequeña bolsa donde llevan a sus crías luego del nacimiento- y su habilidad para hacerse las muertas cuando se ven en inminente peligro son características que revelan adelantos evolutivos de millones de años.

Aunque parezcan ratas o ratones -y hasta algunas desprendan un olor fétido como otro de sus mecanismos de defensa-, no tienen nada que ver con los roedores. Están mucho más emparentados con los koalas o canguros que viven al otro lado del mundo, pero por desconocimiento sobre ellos, los marsupiales que habitan Colombia le provocan a muchos pánico y asco.

“Yo siempre he estado interesado en las chuchas. Si uno piensa en las chuchas de América, estas te pueden ayudar a responder muchas preguntas sobre cómo evolucionaron las especies en el continente, porque son una fauna exclusivamente americana; es más, sus orígenes son suramericanos. Suramérica, por muchos años, fue un territorio aislado: justo aquí se originaron los marsupiales que, luego, viajarían hasta Australia”, relata Juan Fernando Díaz Nieto, profesor del Departamento de Ciencias Biológicas de EAFIT.

La pasión de Juan Fernando por el estudio de las especies lo llevó a adelantar su pregrado en Biología en la Universidad de Antioquia para, más adelante, realizar un doctorado en Ecología, Evolución y Comportamiento en la Universidad de Minnesota (Estados Unidos). Fue justo allí, en su disertación doctoral, cuando a ambos lados del río Magdalena (Colombia) encontró dos nuevas especies de chuchas mantequeras endémicas: Marmosops chucha y Marmosops magdalenae.

Nuevas especies

Fue en los bosques de las cordilleras Central y Oriental colombianas, donde el profesor Díaz Nieto se topó con sus marsupiales. Se encontraba realizando un estudio con varias especies de chuchas de Suramérica, cuando se dio cuenta de que dos poblaciones que estaba analizando tenían características propias.

“Para la identificación de especies yo utilizo un método de aproximación desde dos tipos de información: primero trato de encontrar características morfológicas que me ayuden a diferenciar una especie de otra para, luego, contrastar esta información con secuencias de ADN”, explica el investigador.

Así, identificó características en los cráneos -la forma de las cuencas de los ojos, el tamaño y las formas craneales, algunas piezas dentales-, además de otras en el resto del cuerpo, que le llevaron a pensar que tenía ante sí a dos nuevas clases de chuchas. Fue, más adelante, en el laboratorio, donde confirmó su hipótesis.

“La Marmosops chucha se ubica en la ribera oeste del río Magdalena, hacia el centro occidente de Colombia. De ella encontramos poblaciones que van desde la Serranía de Abibe (en la Cordillera Occidental) hasta el relleno sanitario La Pradera, cerca al Valle de Aburrá. La Marmosops magdalenae vive hacia el costado este del río, por lo que encontramos poblaciones al centro de la Cordillera Oriental”, asegura Juan Fernando.

Este descubrimiento ya fue publicado por el boletín del Museo de Historia Natural de Nueva York, con el título “A revision of the Didelphid Marsupial genus Marmosops, part 1. Species of the subgenus sciophanes”.

“Muchos estimados hablan de que solo se conoce desde el uno por ciento hasta la tercera parte de la diversidad de vida que tenemos en el planeta. Y esto, sin duda, tiene muchas implicaciones. Una de las más importantes: muchas especies pueden estar amenazadas y pueden llegar a la extinción sin que las hayamos conocido”, dice el biológo. ​

, Descubren dos nuevas especies de chuchas en Colombia, http://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/descubren-dos-nuevas-especies-de-chuchas-colombia-articulo-662009, http://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/feed, ELESPECTADOR.COM – Medio Ambiente,


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Jose Raul Lopez Daza