La muerte habita en nuestro entorno de forma constante y aun así ignoramos su presencia; nos despedimos de nuestros familiares y conocidos sin saber si esa será la última vez que los veamos; jugamos en nuestra vida cotidiana con todos los peligros que hay alrededor sin preguntarnos cuándo será nuestro fin. Pasamos por lo cotidiano pretendiendo que no sabemos sobre la muerte, pero sabemos bien que ahí está presente.

La obra “Retumban fuera de sus tumbas”, escrita y dirigida por José Luis Díaz Palacios, tiene de protagonista a la muerte, que es encarnada en la historia por Aspirina. Un personaje se sumerge en lo profundo de la narración poniendo a prueba la capacidad humana frente a la decisión de Clara: matar, o no, al presunto asesino de su hijo. Clara es una madre como cualquier otra, cuyo único tesoro era su hijo, quien acaba de fallecer.

En esta puesta en escena, el dramaturgo cuestiona la indolencia del ser humano que tiene frente a la muerte. La obra está cargada de humor negro y abre un espacio para la burlarse de lo cotidiano y lo banal que empieza a ser la muerte para una sociedad, en especial la causada por hechos antinatura, como la desaparición forzada, que es provocada por la misma guerra. Una apuesta arriesgada pero necesaria. Díaz Palacios trata de abrir espacios de discusión en torno a la realidad latinoamericana. Una temática que el teatro colombiano ha estado explorando de manera constante y que ahora está viendo los resultados en los reconocimientos que grupos como El Fuelle han recibido de los estímulos de Mincultura. Al exigir que se mantengan abiertas las conversaciones en torno a este tipo de problemáticas.

“La primera parte de la obra fue escrita en México. El motor para esto fue el día de los muertos, ya que ese día se le murió el papá a una de las actrices del grupo”, dijo José Luis, quien, además, añadió que ese lamentable suceso le sirvió como experiencia para comprender la muerte. “Para mí, como dramaturgo, es un tema muy inquietante siempre. Yo estuve al borde de la muerte en el terremoto de Armenia donde me cuestioné: ¿por qué no me morí?”. Estas fueron las palabras del joven dramaturgo, quien, influenciado por todos estos acontecimientos, terminó el texto añadiendo los casos de la desaparición de Ayotzinapa y los falsos positivos en Colombia, para juntar al final los temas de la muerte y el homicidio, ya que algunos de los interrogantes que deja la puesta en escena son: ¿por qué el ser humano debe soportar la muerte a la fuerza?, ¿por qué, además de soportarlo, normaliza estas muertes?

El colectivo artístico El Fuelle surgió luego de recibir este año la beca de creación teatral y circense para jóvenes directores, otorgada por el Ministerio de Cultura. Este conjunto de jóvenes está integrado por actores, artistas plásticos, realizadores visuales y músicos, entre otros, que han mezclado el lenguaje teatral y cinematográfico con la utilización de recursos expresivos como la proyección de video y la música en vivo.

La obra estrenó su temporada los días 26, 27 y 28 de octubre, que hoy culmina, en El Galponcito de Umbral, a las 7:30 de la noche y continuará, los días 3, 4 y 5 de noviembre, en el teatro Seki Sano en el mismo horario.

, Cuando la muerte es parte del teatro, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/cuando-muerte-parte-del-teatro-articulo-662654, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/feed, ELESPECTADOR.COM – Zodiaco, Cultura,


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