Eso fue lo que hizo este maestro del Sinú que con trazos bien definidos logró plasmar la cotidianidad de los pueblos caribeños, en especial aquellos municipios cercanos a su natal Ciénaga de Oro, en el departamento de Córdoba. Las tradiciones de la región fueron descritas con encanto y llevadas al terreno del arte con la simpleza de un sabio y la riqueza léxica del mejor cronista. A pesar de que sus composiciones, esos álbumes que registraron escenas coloridas, fueron realizadas a partir de su sensibilidad con el piano y la guitarra, el primer contrato importante que tuvo Pablo Flórez lo consiguió gracias a su afinidad con algunos instrumentos de percusión. El papel que lo unió a Discos Fuentes por varias temporadas decía que el músico debía cumplir jornadas de acompañamiento como baterista. Su misión, entonces, era marcar el ritmo, otorgarle poder a la melodía y llenar de sabrosura las creaciones ajenas.

En la sección de acompañamiento lo hizo bien, pero como compositor e intérprete Pablo Flórez fue algo más que contundente. Alcanzó a grabar más de cincuenta trabajos discográficos y, según confesó en una oportunidad, la vida no le iba a alcanzar para recordar las más de mil canciones que tenía por ahí escritas, muchas de ellas terminadas y otras simplemente esbozadas en papeles distribuidos por todo los rincones de su casa. Totó la Momposina, Iván Villazón, Alfredo Gutiérrez, Adriana Lucía y hasta la agrupación puertorriqueña La Sonora Ponceña hicieron que las canciones del llamado Juglar de Sinú conquistaran las ondas sonoras en América y Europa.

En su cabeza, el porro, el fandango, el vals, el pasillo y el bolero encontraron un hábitat seguro. Comenzó experimentando con la música romántica, para la que realizó composiciones como Edita y Tan lejos de ti, pero después se dedicó a la exploración de la tierra. Allí estaba la materia prima para crear los que, tal vez, han sido sus temas más representativos: La aventurera, Los sabores del porro y Tres clarinetes. Con estos temas y con muchos más, Pablo Flórez le dio visibilidad al sonido del Caribe y lo convirtió, más que en una experiencia artística, en una radiografía colorida de su región.

Pablo Flórez Camargo nació en Ciénaga de Oro el 17 de junio de 1926 y murió el 14 de diciembre de 2011 en Montería. Hoy hace cinco años Colombia está sin Los sabores del porro.

, Cinco años sin “Los sabores del porro”, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/cinco-anos-sin-los-sabores-del-porro-articulo-670199, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/feed, ELESPECTADOR.COM – Zodiaco, Cultura,


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