Cimarrón es el embajador del Llano. Es la manifestación del joropo en su versión esencial. Es la prueba de que esa sabana inmensa, verde y ganadera tiene un sonido propio, bien distinto a las canciones con arpa diseñadas para conquistar los oídos de los incautos. Y aunque la expresión “cimarrón” poco tiene que ver con una definición de esta índole, pues en lenguaje llanero traduce toro salvaje o res que no ha sido domesticada, la propuesta artística de esta agrupación es el reflejo de que el joropo tiene los decibeles suficientes para emprender la conquista del mundo.

La muy aplaudida participación de Cimarrón en la feria itinerante de Womex hace unos años, su nominación a los Premios Grammy americanos en la categoría de mejor álbum en la denominada música del mundo, con su disco Sí, soy llanero, así como sus intervenciones en eventos culturales en los cinco continentes, demuestran que la agrupación liderada por el arpista Carlos Cuco Rojas y la cantante Ana Veydó es una de las exponentes de mayor reconocimiento de los estilos sonoros arropados por las vertientes del río Orinoco.

“Nos sorprende muchísimo que nosotros seamos llamados a participar cada vez más en festivales de jazz, como el de Montreal, o en ferias de libro de impacto mundial. Incluso nos asocian con un grupo de jazz latino que tiene una propuesta bastante particular, porque no todo en ese género debe tener sabor antillano. Desde el tango, la samba y otros aires, como ahora el joropo, están contemplados ahí”, dice Carlos Rojas, quien resalta el río Orinoco por ser el punto de llegada de buena parte de las aguas que riegan la región de los Llanos tanto en Colombia como en Venezuela.

Cimarrón nació como un laboratorio de investigación a mediados de la década de los 80. Su objeto de estudio siempre ha sido la música de los Llanos Orientales y por eso, durante esa primera etapa, el grupo publicó un disco en compañía del compositor y cantante Javier Manchego. A partir del 2000, con la llegada de la vocalista Ana Veydó, algunos derroteros del colectivo se modificaron, pero se mantuvo intacta la raíz.

Con esta nueva exploración, Cimarrón logró internacionalizar su nombre al tocar junto a la arpista clásica Catrin Finch, grabar sus álbumes con el sello discográfico del Instituto Smithsonian y ratificar su decisión de sonar en todo lado con la publicación de su más reciente registro, Joropo Music from the Plains of Colombia.

“Los integrantes de Cimarrón, antes y ahora, solamente nos sentimos cómodos en los espacios del folclor de los Llanos. Por eso le seguimos respondiendo a esta fiebre interior, pero también a un deseo de proyección, y le apostamos a convertirnos en auténticos embajadores del joropo”, asegura Rojas, quien lidera al colectivo que protagoniza la última velada de la franja Toque Colón hoy, a las 7:30 de la noche en Bogotá.

El carácter visceral es prioridad en Cimarrón, un grupo que involucra elementos académicos a su improvisación constante sobre las tablas. Por eso, no es extraño que un cuerpo de bailarines se tome el espectáculo y con sus zapateos marquen el rumbo de la melodía. Todo es válido en este proyecto maduro que quiere seguir siendo un toro salvaje, un animal sin domesticar, un cimarrón.

Cimarrón en el Toque Colón. Noviembre 25, 7:30 p.m. Teatro Colón, Bogotá. Información y boletería en: www.tuboleta.com.

, Cimarrón y su joropo desbocado, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/cimarron-y-su-joropo-desbocado-articulo-667194, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/feed, ELESPECTADOR.COM – Zodiaco, Cultura,


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