Según el informe revelado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en las últimas pruebas Pisa (2015), pese a las campañas estatales e independientes, y políticas como “la política pública del Distrito de fomento a la lectura, para el periodo 2012-2017”, entre otras, de 70 puestos en total, Colombia obtuvo el 54 con 425 puntos en lectura,  el 57 con 416 puntos en ciencias y el 61 con 390 puntos en matemáticas.

“El plan lector de los colegios es un fracaso (…) Antes se calificaba drásticamente la comprensión de lectura, hoy en día, lo que hizo el Gobierno fue: en los colegios distritales ninguno pierde el año”.  

Administrador de profesión, amante de la literatura y dueño de una librería en el centro capitalino, Sergio Virgüez y seis compañeros de carreras como sociología, entre otras, impulsaron la campaña “Bogotá, un libro abierto para todos” como proyecto de grado en la Universidad Nacional.

La historia

“Bogotá, un libro abierto para todos” ejerce desde los buses de la capital, principalmente por sectores del sur, Teusaquillo (galerías) y suba, ofreciendo libros originales y nuevos a precios desde cinco mil pesos.

“No se trata de ser clasista sino de ser realista, se ha llegado a la conclusión de que, definitivamente, en el norte, en el sector galerías y suba es donde más se vende”.  

Hace cuatro o cinco años, este grupo de lectores consultó un estudio realizado por la Universidad Sergio Arboleda, que, para ese entonces, ponía a Bogotá como la segunda ciudad importante del sur del continente en la que menos se lee, después de La Paz (Bolivia). “Si tú trabajas y te ganas un salario mínimo, no vas a tener para comprarte un libro de cuarenta mil pesos cada quincena o cada mes”.

Todo inició con el ahorro de las siete personas mencionadas. Unos meses después lograron el contacto con una editorial, les compraron mil libros por saldos, de ese modo pudieron empezar a vender a precios accesibles para todos los bolsillos bogotanos, repartiendo en ese tiempo su día a día entre la universidad, el trabajo y esta campaña.

En los años que lleva la campaña, han vendido alrededor de dos millones de libros y quince mil cd’s educativos para niños (que también han comprado en saldos). Gracias a esas ventas, hoy en día pueden adquirir hasta tres mil libros en los saldos editoriales.

La UNESCO le otorgó a Bogotá ser la Capital Mundial del Libro para el 2007, ¡2007!, entonces, pues se supondría que una ciudad que haya tenido esa distinción (además de que fue la primera en Latinoamérica) debiera ofrecer literatura al alcance de todos los sueldos. Pero hace poco Sergio Virgüez importó cien libros desde Panamá y, sorprendentemente, pudo venderlos entre un 30% y un 40% más económicos de lo que se conseguirían en una librería común bogotana.

Proyecciones

Tras mucho tiempo de esta labor, de los siete integrantes que iniciaron, tres dejaron la campaña. El resto, ‘libreros’ constantes, buscan dejar un legado más grande en la ciudad: ser reconocidos por el Distrito, a través de su campaña, como promotores culturales para lograr una mayor cobertura en Bogotá, y, quién quita, después llegar a otras regiones del país. 

“Crecimiento personal es el tema que más vende. Desafortunadamente lo que menos es lo que yo más quisiera vender, que es, por ejemplo, Gabriel García Márquez, pero no se vende, la gente es muy apática a llevar libros de él”.

Por ello, al preguntarle a Sergio Virgüez cómo difundir la literatura a pesar de que cada año haya una edición de la FILBO, así como campañas de lectura y otras ferias de libros que  Idartes realiza en diferentes sectores de Bogotá, Sergio Virgüez, añadiría: “Si de mí dependiera, que la entrada a la Feria  del libro fuera gratis, que se realizaran más campañas y ferias de libro en más puntos”.

, Bogotá: libros hasta en los buses, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/bogota-libros-hasta-los-buses-articulo-678115, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/feed, ELESPECTADOR.COM – Zodiaco, Cultura,


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