Una esquina donde a la vuelta encuentras a la venta la copia de un periódico inglés impreso en los años 30, una casa que guarda entre sus paredes las historias de amor de los precursores de nuestra independencia, las estrategias y decisiones que forjaron el amanecer de nuestro país, de nuestra democracia, hoy la más antigua de Suramérica… 

Una calle empedrada, recorrida miles de veces a caballo, a pie y en carrozas en las que elegantes señoras llegaban a recibir con aplausos a intelectuales conferencistas, músicos, ensambles de teatro, artistas, en fin… Esta es La Candelaria. La que guarda los secretos del despertar de nuestra cultura y de nuestro intelecto, de nuestro pasado, presente y, por qué no, de nuestro futuro.

Esta es la que conociendo sus rincones te va seduciendo, te va enamorando y te va enriqueciendo con pintorescas construcciones coloniales. Es también la que aunque muchos hayan optado por ignorarla, por maltratarla y subestimarla, sigue y seguirá siendo el referente de nuestra capital colombiana y el tesoro mejor guardado de Bogotá.

Y en ella, en esa Candelaria de la calle novena con segunda este, y en todo el circuito a su alrededor, sorprende cada año Barcú, llenándola de arte, de música, de cine, de historia, de performances, de gastronomía, de charlas y de conferencias, de talleres y de emociones en torno a la cultura.

Durante la Semana del Arte, Barcú le muestra a Colombia y al mundo que La Candelaria existe, que es mágica, que sigue más vigente que nunca y que necesita del cariño y del apoyo de colombianos y turistas para lucir como debería hacerlo el Centro Histórico de nuestro país.

Esta feria internacional que cree en la cultura como poder de transformación urbana llega por tercer año consecutivo a untarnos de cultura, a tocar el alma de los que aman las distintas manifestaciones de las artes plásticas y de los que en algún momento pensaron que tal vez esos temas no eran lo suyo. Llega espontánea, desparpajada e incluyente. Llega pensando en un público diverso a darnos a todos un motivo para volver a enamorarnos de nuestra ciudad y a recordarnos una vez más cuánto potencial tiene nuestro sorprendente país.

Serán seis días de imperdibles emociones caminando La Candelaria, respirándola, sintiéndola, oyéndola, reviviéndola… Seis días en donde se vale explorar, descubrir y preguntar, pero sobre todo: ¡untarse de cultura!

, Barcú revive La Candelaria, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/barcu-revive-candelaria-articulo-662175, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/feed, ELESPECTADOR.COM – Zodiaco, Cultura,


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