No fue un personaje sino mil a la vez. Freddie Mercury, más que preocuparse por pertenecer a ese grupo selecto de sujetos altamente influyentes en la música de Occidente, se concentró en hacer suyo, y casi registrar el estilo de la contravía. Un día confesó que dedicaba horas enteras a mirar y escuchar las propuestas de los demás, muchos de ellos colegas a quienes admiraba de manera ferviente, pero realizaba esa actividad precisamente para hacer lo opuesto. Esa fue su marca, su sello, y el derrotero que al comienzo se trazó y después, como acostumbra ese tipo de personalidades fuera de la común, dejó que fluyera en él, pero para los demás.

Por eso cuando las voces predominantes en el rock eran de registro bajo, él innovó poniendo sobre el tapete su capacidad para asumir tonos altos, lo que los críticos incapaces de entender aquello que se les salía de la cuadrícula, denominaron de inmediato como estilo operático. Pero Mercury no paró ahí. Sus iniciativas involucraban, además de coros de todas las índoles, un despliegue escénico pocas veces visto en el ámbito sonoro.

Los Beatles aseguraron su nombre por haber hecho masivo un gusto sectorial. Los Rolling Stones marcaron los senderos de quienes querían revelarse en contra del establecimiento. Led Zeppelin dictó al pie de la letra los cánones de comportamiento para el metal y sus ritmos semejantes, mientras que la corte de Mercury, casualmente llamada Queen, exhibió sus fortalezas sobre la tarima, el lugar óptimo para conocer las verdaderas dimensiones de los ídolos. Ahí no hay trampas, ni cartón, ni engaños.

Oficialmente, Freddie Mercury en la voz, Brian May en la guitarra, Roger Taylor en la batería y el bajista John Deacon realizaron alrededor de 800 presentaciones, lo que equivale a estar más de dos años consecutivos ofreciendo conciertos durante todos los días, sin descansos. En auditorios, estadios y parques, el “Rey de la Reina” marcó la diferencia al construir montajes teatrales en los que él, gracias a sus habilidades como multiinstrumentista, lograba desempeñar varios papeles.

Para cada rol, el británico nacido en la extraña Tanzania y cuyo nombre real era Farrokh Bulsara, como cualquier diva que se respete, mostraba un atuendo distinto. Se paseaba por los acordes del piano, aceleraba los ritmos de las canciones con la guitarra y después de satisfacer su ego, se ubicaba en donde más cómodo se sentía, en frente de la gente, para entretenerla, para cantar, para contar historias y para hacer del rock un arte histriónico que hoy, después de 25 años de la partida de Freddie Mercury, sigue extrañando esos mil personajes.

El médico argentino Jorge Bussetto sí que echaba de menos al vocalista y le hacía falta todo lo que rodeaba el performance de la banda Queen. Esa ausencia del ídolo lo motivó a crear Dr. Queen, agrupación tributo a la denominada Reina del Rock, cuya propuesta ha sido aplaudida en diferentes escenarios del mundo.

Dr. Queen tiene la particularidad de estar integrada por profesionales universitarios argentinos que distribuyen su tiempo entre sus oficios rutinarios y la pasión por aquel grupo que le imprimió sonidos operáticos al rock. El médico porteño Jorge Busetto, conocido como Dr. Queen, ocupa el lugar de Freddie Mercury en la voz y en el piano, mientras que Álvaro Navarro Kahn, licenciado en composición musical, tiene el difícil reto de representar a Brian Harold May. Ellos dos tienen el peso mayúsculo del grupo y han liderado más de 800 presentaciones en América y Europa.

Uno de las principales complicaciones para gestar el tributo se centró en la escogencia de temas que caracterizaron la propuesta de Queen a comienzos de la década del 70 y que ahora se consideran verdaderas joyas para los fanáticos. Sin embargo, Dr. Queen no descuida los éxitos infaltables, como Bohemian Rhapsody, We are the Champions, Somebody to Love y Crazy Little Thing Called Love, aunque también están presentes composiciones de Mercury durante su etapa como solista, en las que se evidencia su pasión por el rock and roll.

La banda tributo a Queen regresa a Colombia, pero para hacer algo diferente. En esta oportunidad, el espectáculo va más allá de sus incursiones anteriores, porque la técnica, que ya había deslumbrado con iluminación y sonido, está repotencializada. Lo mismo sucede con el estilo y la puesta en escena, porque esta presentación pretende rendir homenaje a Freddie Mercury en el aniversario número 25 de su muerte, ocurrida el 24 de noviembre de 1991.

, Banda tributo a Freddie Mercury: para recordar al “Rey de la Reina”, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/banda-tributo-freddie-mercury-recordar-al-rey-de-reina-articulo-667397, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/feed, ELESPECTADOR.COM – Zodiaco, Cultura,


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