Lina Marcela Pérez es licenciada en lengua castellana y estudiante de artes plásticas. Por eso, nada mejor que trabajar con niños sobre la visión de ciudad que poseen, a partir de la literatura y el arte.  Lina trabaja con los niños de la Fundación Golondrinas, todos los martes de 1 a 3 de la tarde. Después de que ellos salen de clases y toman su almuerzo, se quedan para pintar, escribir, dibujar y moldear las historias que quieren contar. Todo hace parte del programa ‘La ciudad de los niños’ creado por el Museo de Arte Moderno de Medellín, Mamm, apoyado por Bancolombia. “No se trata de llevar una metodología de molde sino de construirla juntos. El punto de partida es reconocer que la edad no puede ser una barrera para vivir, pensar y sentir la ciudad. Que los niños tienen su propia forma de explorarla y de imaginarla.  Es con la pintura, la escritura, la danza, la lectura y otras formas de expresión que los niños pueden ser ellos mismos”, se explica en la página web del Mamm sobre el proyecto.El programa no solo es valioso para los niños, quienes incluso no sabían qué era un museo, sino para los mismos talleristas, pues el intercambio de experiencias los ha enriquecido gracias al reto de encontrar actividades interesantes para los niños y de ver sus expresiones y transformaciones motivadoras. “Busco herramientas para que ellos creen sus historias mágicas. Aquí hago lo que más me gusta, porque encuentro historias y me acerco a la plástica. No podría estar mejor”, concluye Lina.   El trabajo consiste en formular una pregunta o temática que funciona como detonador, para que los niños se expresen a través de diferentes formas creativas. “Fuimos al museo Casa de la Memoria donde estaba la muestra de Ana Frank y muchos chicos se conectaron con esta historia de una niña como ellos que escribió en tiempos de guerra. Son 20 niños de 3 y 4 grado. Buscamos que tengan valores de respeto y tolerancia hablando de temas como cuerpo y territorio”, explica Lina. Añade, además, que es un trabajo valioso que transforma las vidas de los niños y les otorga otras visiones sobre lo que ya conocen: “Es una población que responde muchas veces agresivamente, son reactivos y respetar el espacio donde está el otro les ha permitido tener respeto por la palabra ajena, por otras formas de ser”. Además de las experiencias semanales, se desarrollan temáticas entorno a las exposiciones del Mamm. Incluso, en el 2015 fueron a Carmen de Viboral, un municipio de ceramistas en Antioquia, donde los niños pudieron crear sus piezas y luego exponerlas en el museo. “Hicimos curaduría, escribimos los textos… para los niños fue gratificante, así como para los talleristas que los acompañaron, ver la alegría de su trabajo expuesto y que para otros tuviera validez”.   , Arte y literatura: herramientas para enseñar el respeto por el otro, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/arte-y-literatura-herramientas-ensenar-el-respeto-el-ot-articulo-658380, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/feed, ELESPECTADOR.COM – Zodiaco, Cultura,


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