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A Don Juan Tenorio lo hizo Tirso de Molina. Lo concibió galán, seductor e irresistible a las mujeres. Un sevillano de hace cuatro siglos que prometía amor a las españolas sin intención de cumplirle a ninguna. Un cínico decidido, El Burlador de Sevilla, que con la protección de su padre y el favor del rey engañaba doncellas, se interponía en matrimonios y hacía pasar a otros como culpables sin ningún remordimiento. John Dueñas se hizo solo. Se inventó seguro, divertido y espontáneo. Un hombre de este siglo que sabe como hablarle a mujeres, ganarse su atención y sacarles una sonrisa. Un economista que ve las relaciones de pareja como una transacción de bienes y servicios. Con ofertas y demandas, con partes que buscan amor y partes que ofrecen noviazgos. Como un universo con causas y efectos, con esfuerzos y resultados. Un mercado y las leyes que lo gobiernan. (Lea también: Amor al primer “like”)

-Es exactamente lo que pasa cuando abordas una chica en un bar. Ellas tienen un servicio que tu necesitas. Compañía, noviazgo, amor, sexo, incluso amistad. Y tu haces las veces de “comprador”. Tu lo estás buscando – explica John. (Lea: Amor al primer “like” (Segunda parte))

Desde hace dos años es usuario de la red social Adopta un Man. Ha entablado conversación con trescientos de sus matches y ha salido con veintinueve. Más de dos al mes. Como Don Juan, sabe convencer, y como economista, sabe venderse. Pero no siempre fue así. Alguna vez fue un hombre tímido, incómodo entre la gente y torpe con las mujeres. De los que fracasa en cada cita y vuelve a su casa con la certeza de haberse puesto en ridículo. En sus palabras, “un tipo que, sin saber cómo, disparaba al aire mirando a quien mataba”. (Vea también: Amor al primer “like” (Tercera parte))

-Mis habilidades eran nulas y algo tenía que hacer. Buscando, me encontré con un libro en internet. Se llama de The Mystery Method y su autor, Chris Odom, explica sistemáticamente cómo conquistar una mujer:

“Las mujeres bonitas son expertas en desairar a los hombres que las abordan. Usted deberá aprender a devolverles el desaire sin insultarlas. Por ejemplo: imagínese una mujer con uñas largas,  que hoy en día son casi siempre de acrílico. En lugar de usar las frases cliché de un hombre desprevenido – “¿De dónde eres?”, “¿Cómo te llamas?”, “Qué hermosa te ves”-, usted puede decirle, “lindas uñas. ¿Son reales?”. Ella tendrá que aceptar que no lo son. Continúe como si no hubiera dicho algo desalentador. “Bueno… se siguen viendo bien”. ¿Qué efecto causa en ella? Sentirá que ha perdido valor ante sus ojos, pero no se sentirá insultada. El mensaje es claro: usted la encuentra agradable, pero a diferencia de los demás hombres, no está interesado en su belleza. Los roles se habrán intercambiado y será ella quien quiera impresionarlo. Después continúe con una charla neutral. Devuélvale el control. Con tres momentos como este la habrá bajado de su pedestal y habrá vencido su escudo de mujer bonita inalcanzable”, dice Odom en la página 93 de su libro. (Lea: Amor al primer “like” (Cuarta parte))

Que nunca se acerque de frente a una mujer, que lo haga de lado. Que sea creativo con la forma en que abre la conversación, que la haga reír. Que rara vez están solas, que se invente una historia para llamar la atención de todos los que están con ella. Que los temas tienen caducidad y hay que saber terminarlos antes de que ella se aburra. Que consiga un cómplice entre sus amigos, que aprenda a cortar conversaciones inútiles, que la elogie de forma intermitente. En palabras de su autor, “The Mistery Method es una estrategia de juego para tener una vida llena de opciones ilimitadas”. (Lea también: Amor al primer “like” (Quinta parte))

-Con este método en la cabeza, llego a Adopta Un Man y comienzo a traducirlo a un lenguaje que funcione en redes sociales – dice John.

Su estrategia es sencilla. “Hola. Voy directo al grano. ¿Cómo se que no me vas a robar un riñón el día que nos veamos para tomar una cerveza?”. El chiste puede seguir por tres o cuatro mensajes más antes de cambiar de tema. Este podrá salir de la información que ella ha puesto en su perfil, pero nunca de manera directa. “Estoy pidiendo una pizza”, para saber que le gusta la comida Thai sin haber preguntado nunca cuál es su comida favorita. Dos o tres días más tarde, con alguna excusa, la charla debe pasarse a un red social personal, Facebook o Whatsapp. “Este chat no funciona bien y no me llegan todos los mensajes, ¿hablamos por otro lado?”. En este punto, John tiene el juego a su favor. Ya puede enviar fotos, mensajes de audio y acordar una cita. (Lea: Amor al primer “like” (Sexta parte))

-En promedio tardo cuatro días para verme con una chica luego de haber salido de la aplicación. Esa es la mejor parte. Ahí se ponen a prueba todas tus habilidades en tiempo real – dice.

 

, Amor al primer "like" (Séptima parte), http://www.elespectador.com/noticias/cultura/amor-al-primer-like-septima-parte-articulo-670538, http://www.elespectador.com/noticias/cultura/feed, ELESPECTADOR.COM – Zodiaco, Cultura,


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